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Y salió – VaYetsé

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“Y salió” (VaYetsé)

Génesis 28:10 – 32:2

Parte 1 #

En la porción de la Instrucción que hemos leído anteriormente, hemos visto cómo luego del engaño al que es sometido Isaac. Su hijo Esaú, quien se vio privado de la Bendición especial de su padre, clama venganza contra su hermano Jacov. Su padre Isaac bajo el consejo de su esposa Rebeca, decide enviarlo a Padam-Harán para que busque esposa de entre los parientes de Rebeca.
Al comenzar el estudio de la porción siguiente debemos comenzar teniendo en mente que esto es Instrucción para nuestras vidas. El lector debe entender que no se trata aquí sólo de un relato para ser aprendido como quien aprende los movimiento de Bolívar en una batalla. Sino que cada una de las palabras de la Toráh y su conjunto están puestas para que de ellas extraigamos enseñanzas para nuestras vidas.
Dice Génesis 28:11-12 de nuestro padre Jacov:
“Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de YHWH que subían y descendían por ella.”
Este será un pasaje importantísimo para nuestro caminar en el Mesías. Mas es necesario que antes de estudiar este pasaje veamos algo que, aun cuando sea parte de la porción anterior no puede quedar sin explicación.
Recordemos que la matriarca Rebeca, cuando sintió esa lucha en el interior de su cuerpo, consultó a YHWH yendo al  lugar de estudio de Sem y Heber. Será  bueno recordar la respuesta que recibió:
Génesis 25:23 “Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas”
Dentro del entendimiento israelí se ha comprendido que el ser humano guarda en su interior dos realidades distintas, dos potencialidades distintas, dos inclinaciones distintas.
Por un lado una inclinación a hacer el bien, una predisposición diríamos del alma para seguir la voluntad de Elohim. La cual se traduce en las buenas obras y acciones que llevamos adelante. Ello es a todo lo que se refiere por ejemplo el Apóstol Jacov (conocido como Santiago en el cristianismo) cuando habla de las buenas acciones que demuestran en qué cree una persona.
Y por el otro lado una inclinación hacia la voluntad pecaminosa, una inclinación a hacer lo contrario a la voluntad de Elohim, una inclinación hacia el mal. Tengamos presente que al ser contrario a la voluntad del creador, esta inclinación maligna es rechazada por el propio ser humano, pues su alma busca la pureza de la voluntad de YHWH. Sintiendo la persona un rechazo espontáneo a hacer lo incorrecto. Pero este rechazo puede ser por supuesto anestesiado tras años de practicar el mal.  A ello es a lo que se refiere Shaúl (llamado Pablo) cuando escribe en Romanos 7:19 “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.”
A la inclinación a hacer las cosas buenas la llamamos “Ietzer Hatov” y a la inclinación hacia las cosas malas la llamamos “Ietzer Hará”.
Todo ser humano pasa por esta situación casi en cada aspecto de su vida.
Es como si en su propio interior luchasen dos fuerzas, siendo tarea del creyente poner todo su empeño en que prevalezca la buena sobre la mala. Es así que dos naciones hay en nuestro interior que combaten permanentemente por prevalecer. Por ver quién se queda con el logro de las acciones. Estas dos inclinaciones, luego de formar el pensamiento, se manifiestan en la acción correcta o incorrecta. En la transgresión de la voluntad de Elohim o en el cumplimiento de su mandamiento.
En términos antiguos diríamos que este impulso nace en el corazón del hombre. Hoy en términos modernos diremos que estos impulsos se gestan en la mente del hombre, transformándose en imágenes, pensamientos, cuya fuerza estará en la mayor o menor predisposición que el ejercicio de los años le han dado.
Seamos claros, si bien el pecador empieza por algún hecho en algún momento determinado, cuantos más años y actos alimenten su inclinación más fuerte será esta.
Por supuesto que esta situación muy bien descripta en lo que le tocó vivir a nuestra matriarca Rebeca, también la vivió nuestro padre Jacov.
Ahora en la porción que leemos esta semana, tendremos una buena guía acerca de qué antídotos se pueden dar para superar esta situación.
Leemos que Jacov llegó a un cierto paraje donde, según Génesis 28:11-12
“…tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
Y soñó…”
Cuando pensamos en hacer cualquier acto, a no ser que se actúe con la espontaneidad instintiva, primero nos hacemos la imagen mental, la idea de ello. Sin caer en interpretaciones sicológicas, podemos asegurar que antes de hacer algo,  en nuestra mente las imágenes nos aproximan a lo que se va a hacer. De igual forma nuestros sueños, son una composición de experiencias de vida y su elaboración en nuestra mente.  En ocasiones YHWH utiliza nuestros pensamientos, las imágenes de la experiencia y las vivencias para comunicarnos su voluntad, lo que pretende de nosotros o incluso en determinados casos, existen personas cuyos sueños expresan una realidad profética que YHWH quiere que conozcamos.
Todo esto lo sabemos.
Pero ¿Cómo se orientan nuestros sueños y pensamientos?
¿Podemos sacar conclusiones para nuestra vida del sueño de Jacov?
En este primer estudio quiero hacer énfasis en un aspecto de las Escrituras que puede pasar desapercibido. ¿En qué apoyó su cabeza Jacov?
No es este un tema menor. Pues nuestro apoyo es aquello en lo cual nos sustentamos. Nuestro apoyo es el punto desde el cual se parte para avanzar.
Nuevamente ¿En qué apoyó su cabeza Jacov?
El versículo 18 del capítulo 28 nos dice:
“Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.”
Creo que ahora podemos pensar las cosas con otra profundidad.
La palabra que se traduce como ungido, en hebreo Mashíaj (מָשִׁ֫יחַ Strong 4899), surge a su vez de la palabra mashaj (מָשַׁח Strong 4886) lo cual significa “untar, derramar”.
Cuando nosotros decimos que Yeshúa es el Mesías estamos diciendo que  ha sido Ungido como el Salvador y Líder de la Casa de Israel y la Casa de Judá, y por supuesto como Redentor de toda la humanidad.
En el caso del sacerdote de Israel, según podemos leer en el rollo de Levítico, este era ungido (se derramaba aceite sobre su cabeza) en una ceremonia especial.
Si ahora tomamos en cuenta que tanto la carta a los corintios como la carta de Pedro nos dicen claramente quién es la Roca:
1ra de Corintios 10:4 “y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Yeshúa.”
1ra de Pedro 2:8 “…y Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,…”
Entonces podemos ver cómo en el pasaje citado donde Jacov reposa su cabeza sobre la Roca la cual luego unge con aceite, claramente estamos teniendo una referencia al Mesías Ungido de Israel, el cual es Yeshúa HaMashíaj.
Como escribí más arriba ese apoyo para la cabeza de Jacov, es el apoyo que todos debemos tener para lo que surge de nuestra mente. Conforme a ello nuestros pensamientos serán conducidos hacia el Ietzer HaTov, el instinto del bien o hacia el Ietzer Hara, el instinto del mal.
Por ello es que cuando sueña Jacov, estos sueños proféticos, son el resultado inmediato de dónde se encuentra apoyada su cabeza.
Nuestra mente debe encontrarse llena de Yeshúa,  llena de todo lo que hace a su Voluntad. Esto es lo que escribe el apóstol Shaúl (Pablo) cuando nos dice la necesidad de que nuestros pensamientos dejen de ser los que la inclinación al mal busca. Los cuales hacen al modo de vivir del viejo hombre. Ahora teniendo como apoyo para nuestras cabezas, para nuestros pensamientos, a la Roca Ungida, el cual es Mashíaj, un nuevo hombre, un ser de Luz, crea nuevos pensamientos conforme a la voluntad del Altísimo. Según podemos leer en la carta a los Efesios:
4: 22 al 24 “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según YHWH en la justicia y santidad de la verdad.”

Parte 2 #

Génesis 28:12 “Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de YHWH que subían y descendían por ella.”
El pasaje transcripto  es el que nos muestra la llamada “sulam Yaacov”, la escalera de Jacov.
Este sueño de seguro es conocido por los lectores de la Biblia. Como doy por sentado esto, deseo entonces hacer algunas observaciones acerca del pasaje.
En primer lugar el hecho muy sencillo que se trata de una visión originada en un sueño. Por lo cual el aspecto simbólico es lo que más preponderancia debe tener al momento de analizarlo. Pero este aspecto, en el judaísmo tradicional ha pasado desapercibido. Quienes buscan obtener sabiduría sólo a través de las enseñanzas tradicionales del judaísmo se encontrarán con el obstáculo imposible de sortear que les presenta el rechazo de la figura de Yeshúa  como el Mesías Ungido de Israel.
Pues esa escalera es una representación simbólica de nuestro Mashíaj. ¿Cómo puedo afirmar esto?
Porque el propio Evangelio de Juan lo determina, aunque a veces se nos pase por alto.
Veamos entonces esto que al principio puede resultar un poco difícil.
En el Evangelio de Juan se nos describe el momento en que Yeshúa se encuentra con Natanael:
Juan 1: 47 “Cuando Yeshúa vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.”
Aquí hay por lo menos dos cuestiones que nos conducen a la escalera de Jacov. Claro es difícil de ver, porque no se tiene el ejercicio de pensar lo que se está leyendo en términos de Toráh.
Veamos algunas cosas interesantes del nombre de nuestro patriarca Jacov. Su nombre en hebreo יַעֲקֹב  – Yaacov (Strong 3290) significa algo similar a suplantador, engañador. Lo cual se relaciona claramente con la acción que lleva adelante al suplantar a su hermano Esaú, engañando a su padre para conseguir la bendición.
Pero con posterioridad veremos que su nombre es cambiado a Israel luego de combatir con el Ángel de YHWH (La Palabra) con quien se enfrenta para que lo bendiga. Teniendo entonces un cambio de identidad de “engañador – suplantador” a Israel (el que contiende con Elohim) quien ahora no engañará.
¿Entendemos ahora por qué Yeshúa hace ese juego de palabras de “un verdadero israelita en quien no hay engaño”?
Asimismo, al hacer esta referencia el mismo Mesías nos está conduciendo al episodio de la escalera de Jacov, pues a renglón seguido nos dice:
Juan 1:51 “…De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de YHWH que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.”
Comparemos entonces el versículo de la Toráh con el versículo del evangelio de de Juan:
“he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de YHWH que subían y descendían por ella.” Génesis 28:12
“De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de YHWH que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.” Juan 1:51
Entonces de la relación necesaria entre ambos pasajes, ambos versículos bíblicos, se entiende con claridad que el sueño que tuvo Jacov, la “sulam”, la escalera, es una representación simbólica del Mesías Yeshúa.
Analizando entonces el sueño de Jacov tenemos que este vio:
“…una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo…”
Si nos manejásemos por nuestra experiencia natural, podemos observar que la Tierra se encuentra separada de los Cielos. Físicamente el hombre no tiene la capacidad natural de elevarse por sus propios medios hasta los cielos. Espiritualmente el hombre solo, ¿Puede elevarse por sus medios a los cielos?
El mundo físico es una sombra del mundo espiritual, por lo cual es claro que al haber sido rota la comunión espiritual del hombre con los cielos, le es imposible elevarse por sus medios. Como lo predican erróneamente las religiones orientalistas.
¿Qué es necesario entonces? Algún tipo de unión entre ambos mundos, entre ambas realidades, la terrenal y la divina. ¿Existe ese medio por el cual es posible elevarse a los cielos? ¿Existe ese elemento mediador? Jacov soñó que sí. Y que a través de ese medio los ángeles relacionaban el mundo terrenal con el divino.
En la carta escrita por Shaúl a Timoteo tenemos esta respuesta, 1ra Timoteo 2:5
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Yeshúa hombre,…” (Lo he transcripto en términos que cualquier cristiano puede entender).
 Por supuesto que ese mediador, ese puente, esa escalera entre ambos mundos es Yeshúa el Mesías.
Existe otra cuestión sobre la cual quiero enfatizar. Y es la comisión de los mensajeros, Malajim (ángeles).
Veamos de nuevo los textos que antes comparé:
“…he aquí ángeles de YHWH que subían y descendían por ella.” Génesis 28:12
“…y a los ángeles de YHWH que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre…” Juan 1:51
Puede que se nos pase desapercibido, pero la secuencia en que los mensajeros hacen el recorrido es importante. Primero suben y luego descienden por la escalera. Es claro que la comisión que reciben estos mensajeros de elevar las peticiones de los santos teniendo como Mediador a Yeshúa y luego de haber elevado las peticiones a los cielos bajan con las contestaciones.
De esta forma, teniendo El,  el gobierno de nuestras vidas, nuestras peticiones serán llevadas a los cielos por sus mensajeros celestiales y como el mismo Yeshúa dijo, en  Juan 1:50

“Cosas mayores que estas verás.”

Parte 3 #

Cuando estudiamos  la búsqueda de esposa para nuestros patriarcas, tenemos similitudes y diferencias entre ambos.
Me refiero por supuesto a la búsqueda de esposa para Isaac y la búsqueda de esposa para Jacov. Por cuanto Abraham salió de Ur de los caldeos acompañado de la que sería su Esposa (nuestra matriarca Sara) a lo largo de su vida.
La similitud que los otros dos patriarcas tienen es que ambos recibieron esposas de la ciudad de Harán. Zona habitada por gentiles arameos. Ambas de la casa de Betuel, luego heredada por Labán.
Pero a poco que nos adentramos en la cuestión vemos una diferencia sustancial. Comparemos ahora algunos versículos.
Génesis 24:10 “…Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.”
Recordemos este criado es Eliezer, hombre de gran confianza de Abraham y temeroso de Elohim. A este le fue encomendado buscar esposa portando gran cantidad de riquezas e incluso un documento donde testificaba que Isaac sería heredero de la fortuna de Abraham. Por ello la llegada de Eliezer a Harán se produce con toda la pompa y riqueza.
Veamos ahora la llegada de Jacov a harán buscando esposa.
Génesis 29: 12 al 15 “Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y dio las nuevas a su padre.
Así que oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó, y lo trajo a su casa; y él contó a Labán todas estas cosas.
Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes.
Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.”
Aquí vemos que para poder tener esposa de las hijas de Labán, Jacov debe trabajar durante 7 años y luego de ser engañado, otros 7 años por su segunda esposa.
Labán seguramente cuando recibió a Jacov pensó que se repetiría la historia que había tenido en su juventud cuando su hermana Rebeca se había ido para casarse con Isaac. Dejando Eliezer grandes riquezas en manos de Betuel.
¿Pero qué pasó? ¿Acaso no era Isaac igualmente de poderoso que su padre Abraham para mandar con las manos vacías a su hijo Jacov?
La respuesta a este interrogante la encontramos en las tradiciones hebreas que nos relatan que Jacov, en su camino, recibió un ataque por parte de su hermano o personas enviadas por este, que lo despojaron de los bienes que le habían sido dados, perdonándosele la vida.
Ahora quiero avanzar un poco más.
Sabemos por la lectura de la porción que luego de 20 años de trabajar para Labán, nuestro patriarca Jacov cosechó una fortuna importante. Quiero ver entonces cómo fue el proceso para que esta se generara.
Sabemos que trabajó 7 años para conseguir casarse con Raquel. Pero fue engañado en la noche de bodas y durmió con Lea, pasada una semana recibe también a Raquel como esposa y trabaja 7 años más por ella. Con lo cual tenemos que trabajo en principio sin recibir mayor retribución unos 14 años. Con el paso de estos años sus niños fueron creciendo y aprendiendo el arte pastoril de su padre y sus madres.
¿Cómo le fue en ese trabajo a Jacov, en el cual sirvió a Labán?
Génesis 30:27 “… he experimentado que YHVH me ha bendecido por tu causa.” Fue lo que dijo Labán.
Como Jacov manifestó su intención de irse Labán le indica que le indique un salario para seguir trabajando para él. Jacov no pide dinero, sino quedarse con parte de las ovejas y cabras que fuesen naciendo. A la vez que seguiría cuidando el rebaño de Labán. Por supuesto que se entiende que al rebaño de Jacov que se iba formando lo cuidarían sus esposas y sus hijos.
Esta situación se fue dando durante 6 años. Durante los cuales, por mano de YHWH, el ganado de Jacov fue creciendo y el de Labán menguando. Invito al creyente que lea como ocurrió esto en los pasajes respectivos de la Toráh.
 Génesis 31:17-18
“Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos, y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.”
Es importante entender que durante esos 6 años no sólo fue creciendo la cantidad de ovejas. Debemos quitarnos de la cabeza la idea de pastores aislados en el medio de una pradera  sin contacto con la sociedad. Jacov, sus esposas, sus hijos, se relacionaban con el resto de la sociedad de Harán. La fama de Jacov y su ganado llegaba a distantes lugares. Muchos venían a comerciar con Jacov. Algunos intercambiaban con él finas telas y tapices, otros traerían metales, piedras preciosas, espadas,  todo lo que en aquel tiempo habría sido parte del comercio. Era Jacov como un ganadero moderno, que no tiene solamente sus vacas, sino que a partir de su ganado comercia con los bienes que otros pueden intercambiar. También había personas que hacían tratos comerciales de servidumbre. Recordemos que en aquella época, muchas personas se transformaban en siervos por cuestiones económicas. Así que, merced a la prosperidad de su ganado, cosechó una gran fortuna en bienes, siervos, etcétera.
Cuando llega el momento en que Jacov recibe el mensaje de volver a la tierra de sus padres, ya no lo hará con las manos vacías con las que llegó a Harán, sino con una inmensa riqueza. Siendo toda esta riqueza de su propiedad.
No obstante, al momento de irse, alguien de su familia hurta objetos de Labán.
Veamos qué nos dice la escritura:
Génesis 31:19 “… Raquel hurtó los ídolos de su padre.”
Es este acto un hecho que debe ser analizado.
¿Por qué nuestra matriarca hizo este acto contrario a la Toráh? Si bien hay dos explicaciones que se han dado. Entiendo como correcta la que ahora daré.
Quiero que tengamos presente antes de dar la explicación, el siguiente pasaje de la primera carta a los Corintios cap. 10:20
“Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a YHWH; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.”
Producto de siglos de catolicismo romano, se ha perdido la real dimensión de lo que la idolatría implica. Hay que tener en claro algo: la idolatría es uno de los pecados más terribles pues pone en juego fuerzas que se mueven en las tinieblas, las cuales pueden incluso dominar al hombre.
Para entender por qué Raquel robó los ídolos, debemos entender de qué estamos hablando. Aquí tenemos una descripción que nos llega de la mano del llamado libro de Yashar. Si bien este es un texto no canónico, no obstante la descripción se condice con la realidad histórica, por lo cual lo transcribimos:
“Y esta es la forma de las imágenes; tomando un hombre que es el primogénito y matarlo y quitar el pelo de su cabeza, y tomando sal, salar su cabeza y ungirla con aceite, entonces tomar una pequeña tablilla de cobre o una tablilla de oro y escribir el nombre
sobre ella, y poner la tablilla debajo de su lengua, y tomar la cabeza con la tablilla debajo de su lengua y la ponían en la casa y le encendían luces y se inclinaban a ella.  Y en el momento que se inclinan a ella, habla a ellos en todas las formas que ellos le pregunten, por el poder del nombre que está escrito en ella.  Y algunos las hacen en la figura de hombres, de oro y de plata, y van a ellos en tiempos conocidos para ellos, y las figuras reciben la influencia de las estrellas, y les dicen cosas futuras, y de esta forma eran las imágenes cuales Rajel robó de su padre.”
Realmente a través de estas inmundicias, demonios se manifestaban y hablaban a los hombres que los consultaban. Tenían en sus casas las cabezas de primogénitos, embalsamadas, a través de las cuales hablaban demonios.
Cuando Jacov se escapa de la presencia de Labán, su esposa Raquel (sin conocimiento de su esposo por supuesto) roba el ídolo de su padre, para que este no le dijese a dónde se habían escapado. ¿Cómo entonces finalmente lo encuentra Labán?
Sencillo, fue a la casa de algún conocido y consultó a otras imágenes.

Como vemos sólo la confianza en la protección del Altísimo nos puede librar de la mano del enemigo y no los artilugios que podamos usar.

 

Parte 4 #

Génesis 31: 26 “…Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me engañaste, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra?”
Si bien por lo general usamos la versión Reina-Valera que es una de las más comunes en Latinoamérica. Hoy usaremos una versión distinta de las escrituras. La cual expresa mejor el contenido del versículo que he transcripto. Veamos qué dice la versión Peshita del arameo en ese versículo:
Génesis 31: 26 “Enseguida dijo Labán a Jacov ¿Qué te he hecho para que robaras mi corazón trayéndote a mis hijas como prisioneras de guerra?”
Sabemos que Jacov no se llevó consigo ninguno de los bienes de su suegro Labán, entonces por qué se hace resaltar el hecho de “robar” su corazón.
Porque esta es un frase. La cual encierra el hecho de que alguien ha puesto la confianza en otro y esa confianza ha sido defraudada.
Que alguien robe el corazón de otra persona en estos términos implica el abuso de confianza, el aprovecharse de la confianza que el otro ha puesto en alguien.
Estas no son cuestiones que nos sean extrañas o ajenas al diario vivir.
Poco importa que Labán haya sido codicioso o los correctos motivos que para irse tenía Jacov. Importa que la acción que lleva adelante no cuaja, que no cierra, que no corresponde con un representante del Altísimo.
La sociedad requiere de una transparencia en las relaciones sociales. Así se trate de relaciones familiares, tratos comerciales, relaciones interministeriales, etc, todas ellas deben desenvolverse en transparencia, sinceridad e integridad.
A veces pensamos que la Toráh se trata de una forma de vestirse. O recitar oraciones  en un idioma desconocido a distintas horas del día. Pero la Toráh viva, esa que nuestro Rabino Yeshúa trajo a nuestras vidas, se trata de cambios en la vida, en el comportamiento, en las relaciones humanas. Cambios en nuestra forma de pensar y sentir. Cambios correctos en la forma en la cual nos relacionamos con nuestros semejantes.
Aquí la Toráh nos enseña que nuestro patriarca, aquel que nos marca un camino, no fue íntegro y sufrió el reproche del arameo.
Ahora bien, por qué tuvo Jacov esa actitud, Génesis 31:31
“Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas.”
Aquí vemos la raíz de la mala actitud de Jacov. ¿Qué lo motivó a robar la confianza de Labán?
El miedo.
El miedo es esa sensación de angustia ante un peligro real o imaginario nos dice el diccionario. ¿Es esta una sensación correcta para el creyente? Por supuesto que no, baste recordar las palabras del Mashíaj en Juan 14:27
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
Sabiendo Jacov que su misión estaba en la Tierra que había sido prometida a sus antepasados, su confianza en Elohim debió haber sido la que guiara sus actos. Por supuesto, esto podría pensarse como juzgar a la distancia lo que a nuestro patriarca le tocó vivir. ¿Qué hubiésemos hecho en su lugar se nos podría decir? Pero no es así, nuestro deber es aprender las enseñanzas que la Toráh nos brinda para caminar conforme al mandato recibido de Elohim.
Y en este caso nos hallamos ante la necesidad de aprender de los errores de ese pasado que nos fue legado en las escrituras.
Muchas serán las oportunidades que se nos brinden para actuar conforme la Toráh nos enseña. Tengamos presente en nuestras vidas, no robar el corazón de aquel que en nosotros confía.
 Ricardo

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