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Nombres o Shemot

“Nombres”- Éxodo 1:1 al 6:1

Parte 1 #

 Éxodo 1:1 al 6:1
Tradicionalmente se da a esta porción el nombre hebreo de “Shemot” o “Veleh shemot”. Esto se debe al comienzo del segundo libro en hebreo: ואלה שמות בני ישראל lo cual transliterado es “Veeleh shemot benei Israel” “Y estos son los nombres de los hijos de Israel”.
Para poder seguir el desarrollo de las reflexiones de la porción es esencial que el lector tome la tarea en primer lugar de leer los versículos de Éxodo desde el 1:1 al capítulo 6 versículo 1. Pues esto le permite ver el panorama completo en el cual el comentario se desarrolla. Para los lectores de la Biblia los temas de esta porción son bien conocidos, por ello lo que haremos será ver cuestiones poco desarrolladas. Sobre todo es importante ver al Mesías reflejados en la porción y su recepción en los escritos del Nuevo Testamento.
Lo primero que debemos ver es que junto con el cambio de libro muchas son las cosas que han cambiado. Ya no se trata de una familia que ingresa desde Canaán a Egipto, sino que estamos en presencia del desarrollo de la promesa de multiplicación dada a los patriarcas. Génesis 22:17 “de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar…”
Por otro lado los hijos de Israel han ido al descanso con sus padres y son sus sucesores quienes ahora dirigen a la población israelita. Y dentro de este contexto es que ha ocurrido un cambio importante. Ya la dinastía sobre la cual la población israelí había edificado una alianza de paz ha dejado su lugar a una nueva dinastía gobernante la cual desconoce a los hijos de Jacov  y los ve como potenciales enemigos.
Pero en un importante sentido espiritual que debemos tener presente hay algunas palabras que nos muestran una realidad diferente.
En el libro del Génesis la figura del faraón se presenta simbólicamente en muchos aspectos como la figura de Dios Padre y la de José, según hemos desarrollado en las anteriores reflexiones, es una sombra simbólica de Nuestro Salvador Yeshúa, o sea YHWH Hijo. Pensando en este último recordemos todas las circunstancias que nos muestran a José que siendo hebreo es tenido por Tsafnat Paneaj como un egipcio desconocido para sus hermanos.
Pero aquí en el libro de Éxodo, el faraón deja de ser una imagen simbólica de YHWH Padre para ser un símbolo del gobernante de este mundo, el enemigo de YHWH, a quien en castellano conocemos como satanás. Por otro lado la figura de José como una sombra de Yeshúa es reemplazada por la de Moisés, a quien debemos analizar teniendo en mira esta perspectiva.
A estas situaciones las vemos desde el comienzo, observemos el versículo de Éxodo 1:8
“Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José…”
En su aspecto literal se pueden decir varias cosas. Como que la nueva dinastía a la cual pertenecía este faraón desconocía el acuerdo del grupo de poder anterior para con los hebreos. Y dentro de ello la posición de Primer Ministro que ostentaba José no fue transmitida a sus descendientes. Pero lo más importante es el aspecto profundo de este versículo que trataré de explicar.
La palabra original del hebreo que ha sido traducida como “conocer” es el verbo יָדַע (Strong 3045) yad. Esto no es sólo el saber algo en un sentido de aprendido. Sino que va más allá, a un conocimiento íntimo, a compartir con esa persona una relación, una unión espiritual. Para poder entender la riqueza de este versículo deseo que repasemos lo visto en la primera reflexión del libro de Génesis:
“Si se consultase a cualquier creyente quién creó el mundo, de inmediato recibiría la respuesta de que fue “Dios”. Está claro que el Padre dio la orden, pero ¿quién creó físicamente todo lo que existe?
Transcribiré el primer versículo: “En el principio creó YHWH los cielos y la tierra.”
Pues bien ese primer versículo tiene una diferencia importante entre el hebreo y el castellano. Porque en hebreo donde se ha traducido “Dios” dice originalmente: אֵ֥ת  אֱלֹהִ֑ים  lo cual podríamos transliterar, o sea pasar a los signos de nuestro idioma, como: Elohim ET.
O sea que el primer versículo de la Biblia podría entenderse así:
“En el principio el Elohim ET creó los cielos y…”
“La palabra “ET” que he transliterado en hebreo está formada por las letras alef (אֵ֥ ) y tav  (ת ), las cuales son la primera y última letra del alfabeto hebreo.  Durante muchos años ha intrigado a muchos rabinos y eruditos el porqué de la inclusión de estas letras en la escritura. Pues pudo significar lo mismo sin que sea necesario incluir esas dos letras. En griego estas mismas son las letras alfa  y omega. Quisiera recordar un pasaje  de la Biblia el cual se encuentra en el último libro, donde vemos esta combinación de letras. Me refiero a Apocalipsis 1:8
“Yo soy el alfa y la omega…”
Relacionando lo escrito de Génesis con el texto que he compartido de Apocalipsis quien aparece revelándose en Apocalipsis lo hace para resolver la duda que rabinos y eruditos han tenido durante siglos. Es así como si  Yeshúa nos dijera: “Ven ese alef-tav que ustedes no entendían desde el principio, el que creó el mundo y todas las cosas, ese soy Yo”
Como puede verse es correcto entonces entender que donde surja la combinación de estas dos letras hebreas, la alef y la tav, o sea אֵ֥ת, es posible encontrar una mención oculta de Nuestro Señor Yeshúa. Quien es Elohim Alef-Tav o YHWH Hijo que se presenta como Alfa y Omega, en Apocalipsis 1:8.
Sé que estas son cuestiones difíciles de entender y requieren del lector un esfuerzo de comprensión, pero estamos llamados a crecer y poder consumir la vianda espiritual que siempre estuvo ahí para alimentar a las ovejas antes perdidas y ahora encontradas de la Casa de Israel.
Ahora debemos preguntarnos ¿Por qué todas estas explicaciones sobre algo que se aprendió en la primera reflexión de Génesis? Porque esta primera reflexión de Éxodo también contiene un mensaje oculto a primera vista y que ahora mostraré.
Veamos cómo se escribe en hebreo el pasaje de Éxodo 1:8 en el que estoy haciendo hincapié, o sea la parte que dice “…que no conocía a José…”
“לא ידע את יוסף” lo cual transliterado es “lo yadá ET Yosef”
לא ידע : lo yadá, esto significa no conocía, como escribí significa que no tenía una relación íntima, que no congeniaba espiritualmente con él.
את: aquí encontramos la alef y la tav, lo que se traduce al griego como alfa omega.
יוסף: Yosef, quien sabemos que era una sombra de Yeshúa.
Podemos entonces entender con facilidad que se levantó en Egipto, lo cual habíamos visto que es una representación del mundo, a un gobernante que no tenía una relación espiritual, íntima con ET (Elohim ET), el cual es Yeshúa quien está representado por José.
He aquí una primera vista de cómo Nuestro Salvador se encuentra reflejado desde los primeros versículos del libro llamado Éxodo.

parte 2 #

Tomando en cuenta que han leído el contenido completo de la porción es que podemos avanzar con certeza en el relato. Pero asimismo para poder entender la siguiente exposición es necesario que se tengan presente también otros pasajes de las Escrituras: Salmo 12 y Juan 4: 5 al 26.

Moisés ha asesinado a un capataz egipcio por su mal trato con un hebreo y su acto, llegado a oídos del faraón ha provocado su huida a tierras de Madián. Es en este territorio que junto a un pozo ve una agresión a las hijas de Jetro y sale en su defensa.
Génesis 2:16-17 “Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.
Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.”
Sin duda todos han leído esto y no es necesario explicar el sentido literal, por lo que ajustaremos nuestro estudio al aspecto espiritual y simbólico escondido tras las palabras de la Instrucción.
He comentado en otras ocasiones que una metodología válida de hermenéutica bíblica es la llamada similitud de expresiones, siempre y cuando del contexto en el cual está insertado el pasaje se pueda entender la correspondencia del pasaje. Veamos entonces en primer lugar qué elementos nos aporta cada versículo.
El 16 nos menciona un pozo, siete hijas, agua y ovejas que debieran beber de él. El 17 nos habla de “pastores” que roban el agua y echan a las hijas de Reuel, pero son defendidas por Moisés quien luego da de beber a las ovejas.
Una palabra clave en el versículo 16 es “siete”, si bien a esta palaba la podemos encontrar muchas veces en las Escrituras y podríamos encontrar similitud de expresiones en muchos lugares, quiero que nos detengamos en el salmo mencionado en particular, el cual transcribiré completo. Pero antes de hacerlo deseo aclarar algunos puntos.
Luego de la Fiesta de los Tabernáculos o Sukot, nosotros tenemos un día de Santa Convocación llamado Sheminí Atzeret o la Convocación del Octavo Día. Esta es una Fiesta bíblica que ha sido olvidada en la práctica por el judaísmo rabínico y reemplazado por una fiesta inventada llamada “simjá Toráh”. Ya hemos aclarado en su momento que es este un invento de los rabinos para ocultar la grandiosidad e importancia del Octavo Día que en términos proféticos hace alusión a la instauración del Reino de Nuestro Mesías Yeshúa. Por ello es que la palabra Octavo, Sheminí en hebreo transliterado, alude en muchas ocasiones a la instalación definitiva del Reino. ¿Y por qué traigo a colación esto? Porque el Salmo que vamos a ver comienza con la siguiente frase a modo de título: “Oración pidiendo ayuda contra los malos. Al músico principal; sobre Sheminit. Salmo de David.” Lo que el título dice es muy claro para tener que explicarlo, pero no perdamos de vista que incluye la palabra Sheminí (Octavo). Toda Escritura tiene un sentido literal y un aspecto simbólico u oculto. El sentido literal por el cual fue empleada la palabra “Octavo” tiene que ver con la corchea sobre la cual se apoya musicalmente el salmo o bien por el tipo de arpa. Pero en un sentido espiritual entendemos que la referencia es a que es un Salmo con contenido profético referido al Mesías. En este último sentido es que deseo traer a conocimiento del lector que ese título en otras versiones bíblicas alude claramente a ello. Por ejemplo la versión siria de este salmo dice “una acusación de los impíos, y una profecía acerca de la venida del Mesías”.
He podido leer que se desprestigia a las Escrituras en el idioma griego, ello se hace por desconocimiento y por seguir los dictados de los rabinos. Pero debo decir que la Septuaginta griega contiene más de lo que la mayoría detractora cree. Pues por ejemplo el título que he mencionado, en el texto griego dice:
“εἰς τὸ τέλος ὑπὲρ τῆς ὀγδόης ψαλμὸς τῷ Δαυιδ”, lo cual transliterado es “eis to télos jiper tes ogdóes. Psalmós to Dauid”
¿Qué significa esto?
Eis to télos: significa al Director (al Músico principal); jipér tes ogdóes: concerniente al Octavo. Psalmós to Dauid: salmo de David. Todo esto en un sentido literal. Pero en un sentido simbólico espiritual podemos recordar lo que ya había explicado en la Primera reflexión a la porción VaYehí “Y vivió”, acerca de que la frase εἰς τὸ τέλος en griego significa “hacia el fin” o sea refiriéndose a los tiempos del fin. Por lo que la frase “eis to télos jipér to ogdóes” tiene el sentido espiritual de “hacia el final, concerniente al Octavo”. O sea hacia el final de los Tiempos concerniente al octavo milenio.
La palabra “Siete” a la que hacía alusión y que es la que nos conduce al Salmo se encuentra ubicada en el versículo 6 y si leemos el conjunto de los versículos del Salmo veremos cómo se aplica a la situación que estamos viendo.
12:1 “Salva, oh YHWH, porque se acabaron los piadosos;
Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.
12:2 Habla mentira cada uno con su prójimo;
Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.
12:3 YHWH destruirá todos los labios lisonjeros,
Y la lengua que habla jactanciosamente;
12:4 A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos;
Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?
12:5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,
Ahora me levantaré, dice YHWH; Pondré en salvo al que por ello suspira.
12:6 Las palabras de YHWH son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
12:7 Tú, YHWH, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre.
12:8 Cercando andan los malos, Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.”
Repasemos entonces el contenido de los versículos de Éxodo:
Génesis 2:16-17 “Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.
Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.”
La situación de Moisés sentado junto al pozo nos recuerda a Yeshúa sentado junto al pozo de Jacob en Juan 4: 14, donde dice a la samaritana,
“mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”
Es evidente que Yeshúa desea que bebamos las aguas vivas que nos aporta. ¿Quiénes son esos pastores que se oponen a que las ovejas del rebaño puedan beber y que son derrotados por Moisés, el cual es una sombra, imagen de Yeshúa?
El Salmo 12 nos da la respuesta cuando habla de hombres que “Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.”
¿Encontramos en algún lugar del Nuevo Testamento alguna mención a personas de esta clase?
Lo que ha sido traducido como labios “lisonjeros” en el versículo del salmo 12:2 en realidad es una palabra más fuerte, δόλιος (Strong 1386) dólios, palabra relacionada con δόλος (Strong 1388) dólos, que significa engaño. O sea el texto del salmo se refiere a personas fraudulentas que hablan engaño con sus labios. Esta misma palabra es empleada por el apóstol Pablo al dirigir su carta a los corintios.
2da de corintios 11: 13-14 “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Yeshúa.
Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.”
Encontramos la palabra aquí donde dice “obreros fraudulentos”, lo cual es ἐργάται δόλιοι (érgátai dolioi).
Estos obreros falsos, fraudulentos, son personas que buscan la gloria de decirse enviados del Mesías pero sólo buscan extraviar a su Pueblo. Impidiendo que beban las aguas vivas que Yeshúa tiene preparadas para sus ovejas. Pero como bien nos dice el Salmo 12:7
“Tú, YHWH, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre.”
En la misma forma en que Moisés, sombra profética de Yeshúa, peleó con los malos pastores, Nuestro Mesías peleará la batalla para que sus ovejas puedan saciar su sed. Y aunque esto se completará con la instalación de su reino milenial, ya los que escuchan su voz comienzan a caminar en la senda escogida.
Cada una de las siete hijas podrán gracias a la intervención del Salvador, ministrar a las ovejas conforme lo que se les ha asignado. ¿Y quiénes son estas siete hijas? Pues el propio Salmo nos lleva al entendimiento, ya que el versículo 12:6 nos dice:
“Las palabras de YHWH son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.”
Alguien por supuesto podría preguntar ¿y cómo llegará esta ministración a los hijos de YHWH, cómo llegará esta purificación a las ovejas encontradas?
A través por supuesto de los siete espíritus que se encuentran frente al Trono de YHWH, los cuales son nombrados en los capítulos 3 al 5 de Apocalipsis. Los mismos mencionados por Isaías 11:2
“Y reposará sobre él el Espíritu de YHWH; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de YHWH.”

Sé bien que esta es mucha información, la cual debe ser masticada, tragada, rumiada y vuelta a masticar por los creyentes. Pero el tiempo es corto y necesitamos crecer en todo conocimiento y verdad para resistir los dardos del maligno que hoy se disfraza de “ángel de sabiduría”, promoviendo en lugar de una búsqueda de las raíces de la Fe, la adopción de cuanta mentira rabínica esté dando vueltas.

Parte 3 #

El segundo libro de la Instrucción comienza con los nombres de aquellos que descendieron a Egipto a vivir para superar la hambruna, llevados por la dirección de su padre Israel. Por eso se llama “Nombres” (Shemot, lo cual proviene de Shem Strong 8034 lo cual significa nombre  en hebreo).

Me parece importante aclarar un dato que lleva a confusión a hermanos cristianos y que he visto que es aprovechado con mala fe por comentaristas judíos que no confiesan a Yeshúa, para que el cristiano ponga en duda la veracidad de sus escrituras.
Veamos estos versículos comparados, Génesis 46:27
“Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta. ”
Lo cual es reafirmado por Éxodo 1:5, pero haciendo una hermosa inversión de la frase colocando al final a José:
“Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto.”
Comparemos ahora el Libro de los Hechos 7:14, veamos las palabras de Esteban:
“Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas.”
Entonces ¿Son 70 o 75? Aun cuando conocen la respuesta muchos detractores, “rabinos” del judaísmo, la ocultan y confunden a cristianos que ignoran el origen de esta aparente contradicción.
La respuesta radica en las distintas versiones de las Escrituras a las cuales puede accederse. Lo que ocurre es que el judaísmo rabínico usa en general la llamada versión Masorética de las Escrituras. Esta versión que dicen ser la más fiel por ser ellos los depositarios de la Toráh, en realidad es una versión acuñada entre el S. I y el S. X EC (d.c), por escritores judíos de Tiberías y Jerusalem. En varias ocasiones estos copistas han introducido cambios abiertamente para tergiversar las escrituras, desnaturalizando lo que los cristianos pudieran emplear para reafirmar su doctrina.
Daré un ejemplo para que se entienda, Isaías 7:14 según la versión Reina-Valera:
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”
La palabra usada originalmente en ese pasaje para lo que se traduce como virgen es el hebreo “betulah”, lo cual significa precisamente virgen. Pero en el texto de los masoretas lo han cambiado por la palabra “almah” lo cual significa doncella, mujer joven.
Ahora bien, ¿Cómo sabemos los cambios que esta gente ha hecho? Porque existe un texto que sí ha sido preservado en el tiempo. Y es la llamada versión Septuaginta, esta (LXX) es el Antiguo Testamento traducido del hebreo al griego  a petición de Ptolomeo II el rey de Egipto alrededor del año 285 A.C. y traducida por 72 sabios  judíos.
Teniendo en claro esto, veamos ahora qué nos dice la versión Septuaginta de la Biblia, en el citado versículo de Génesis 46:27:
“Y los hijos de José, que le nacieron en la tierra de Egipto, fueron nueve las almas; todas las almas de la casa de Jacob que vinieron con José en Egipto, fueron setenta y cinco almas.”
Alguien podría preguntarse entonces ¿Cómo es posible que las dos versiones difieran así? Pues si contamos las personas según el relato nos dan 70 personas y no 75. Pues bien, la diferencia está en que en la versión LXX (Septuaginta) se encuentran incluidos los hijos de Efraym y Manasés y sus nietos. Génesis 46:20:
 “Y hubo hijos nacidos a José en la tierra de Egipto, a quien Asenat, la hija de Potifera, sacerdote de Heliópolis, dio a luz a él,… Manasés y Efraín. Y había hijos nacidos de Manasés, que la concubina siria dio a luz a él, … Maquir. Y Maquir engendró a Galaad. Y los hijos de Efraín, el hermano de Manasés; Sutalaam y Taam. Y el hijo de Sutalaam; . Edom”
Podríamos entonces preguntarnos ¿Es correcto conforme al texto bíblico que sean incluidos los hijos de José, si ellos nacieron en Egipto?
Sí, es correcta su inclusión, pues Israel adoptó a los hijos de José como propios, conforme Génesis 48:5:
“Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos.”
Pues bien ¿Es correcto que los hijos de ellos sean incluidos? También debo escribir por supuesto que sí, pues de igual forma se contaron por ejemplo los hijos de Rubén, Génesis 46:9:
“Y los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.”
Tomando  en cuenta todo ello vemos que entre el texto de la Septuaginta, muy común entre todos aquellos judíos fuera de la tierra de Israel, y la cita en Hechos no hay contradicción.
¿Por qué en la Reina –Valera 1960 existe esta contradicción? Cualquiera puede tomar en sus manos esta versión bíblica y verá referencias a los textos masoréticos lo cual entiendo en algún momento revisarán.

Hemos creído necesario hacer en el primer capítulo del libro del Éxodo estas observaciones por cuanto son muchos los cristianos que, en su afán de “convertir” judíos al cristianismo o recibir “doctrina” de ellos, se acercan con preguntas a los llamados “rabinos” del judaísmo. Pero esto es algo que Yeshúa nunca dijo que se haga. Él nunca comisionó a sus seguidores entre las naciones a que intenten convertir a judíos, ya hemos visto proféticamente con José que será tarea de él mismo manifestarse a los judíos. Por otro lado no deben olvidarse que el judaísmo rabínico, continuación del fariseísmo, ha tenido como meta durante casi dos mil años, rechazar la verdad de Yeshúa como Mashíaj y Salvador de Israel. Y bajo esa perspectiva es que deben ser “cautos como serpiente” al recibir cualquier información de parte de ellos.

Parte 4 #

Éxodo 1:8 “Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José…”

El libro de Bereshit (Génesis) culmina con un panorama más que positivo. Pues en este tenemos a la descendencia de Israel habitando en forma confiada y segura en Egipto.
Pero ahora, aun cuando en los límites del papel de la Biblia sólo se han dado vuelta dos páginas, en la historia han pasado alrededor de 400 años. Han muerto José, sus hermanos y toda la generación que vio cómo todo Egipto, la familia de Jacov y gran parte del mundo conocido se han salvado merced a la intervención y guía de José.
Y un nuevo monarca ha llegado al poder en esa nación. Un monarca “…que no conocía a José…”
En comentarios anteriores hemos dicho que José es una sombra, una imagen profética de Yeshúa el Mesías de Israel.
También hemos analizado el por qué de que sus hermanos no conocieran a José en su primera visita a Egipto. Pues quien estaba delante de ellos no era en apariencia su hermano José sino el virrey egipcio Tsafnat Paneaj. Quien en nada se parecía al hermano perdido. También hemos visto como ello es una imagen profética de Yeshúa y cómo sus hermanos no lo conocen con su investidura gentil.
Pues bien, aquí lo que se da es el proceso inverso. Ha llegado al poder un Faraón que no conoce a José. Pero no se nos dice que no conociera a Tsafnat Paneaj.
Un Faraón era una persona tremendamente ilustrada. Recibía todo el conocimiento que se podía obtener en esas épocas. Era versado en ciencia, historia, economía, religión, etc. Y por supuesto conocía la historia, en el caso en particular de los reyes hicsos que se habían relacionado con pueblos asiáticos y que habían tenido en los israelitas un gran aliado. A estos hace referencia el nuevo faraón al temer según Génesis 1:10:
“…que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.”
Entonces lo que aquí tenemos es a un rey que no conoce al José hebreo. No tiene su imagen hebrea, ni conoce a su Dios hebreo, ni conoce las maravillas que el cumplimiento de las Instrucciones de su Elohim ha traído a su tierra egipcia.
Sólo conoce al egipcio Tsafnat Paneaj. Pero es necesario también que tomemos a la palabra conocer no sólo como tener la referencia de alguien. Sino apreciar en profundidad su forma de ser, de pensar, de ver el mundo, de relacionarse con los demás y sobretodo de relacionarse con el Creador. Tenemos aquí a un monarca que des-conoce todo esto. Y por todos estos motivos no ve en estos extranjeros a aquellos con quien su pueblo ha superado la hambruna y los pesares de los tiempos de crisis. Y por ello los persigue y los somete a martirios y toda clase de trabajos de opresión. Y los rechaza y procura su muerte.
¿Nos recuerda algo todo ello?
Pensemos por un instante en toda la persecución a que han sido sometidos los judíos  a lo largo de la historia. Existen personas que creen que la persecución que ha sufrido el pueblo judío es producto de no aceptar a Yeshúa como el Mesías. Pero no es eso lo que nos dicen las escrituras. Las escrituras dicen que ha sido puesto un velo sobre Judá para que ingrese la plenitud de los gentiles (los descendientes de Israel perdidos entre las naciones). ¿Dónde dice que la persecución la ha decretado YHWH por no haber aceptado a su Hijo? Es tiempo de limpiar esa mentira de las conciencias de los creyentes en Yeshúa. Esa mentira es la que el catolicismo romano impulsó desde hace siglos para envenenar las conciencias de sus feligreses y conducirlos a la persecución antisemita. La misma que usaron los cruzados y que también usó Hitler.
Pero entonces cabe la pregunta ¿Cómo llegaron los líderes religiosos de Europa y parte del mundo cristiano a perseguir al Pueblo Judío al punto de querer su exterminio o guardar silencio ante él?
Por un motivo sencillo, porque esos líderes son como el faraón que “… no conocía a José”.
Esos líderes (y muchos cristianos en la actualidad) conocen a Tsafnat Paneaj, al monigote inventado en el Vaticano. Vestido con ropas griegas y romanas, que habla latín o griego, que guarda el domingo y nace un 25 de diciembre, y que tiene una madre que se mantiene virgen aun después del parto.
Y por supuesto desconocen a José o proféticamente a Yeshúa, quien guarda el Shabbat, que vivió una vida como judío, que tuvo medio hermanos judíos nacidos de la unión sexual de Yosef y Miryam, que se desempeñó como rabino y maestro y que es el Salvador y Mashíaj y que volverá a unir a las dos Casas, Judá e Israel.

Ese mismo, a quien nosotros sí conocemos.

Parte 5 #

Éxodo 2: 1-2 “Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví,

la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.”
Luego de que la Toráh nos enseña la situación que se encuentran viviendo los descendientes de Jacov en Egipto, nos comenta un hecho natural que podría restringirse a los límites de la historia de una familia, como es el nacimiento de un niño. Pero este hecho trae sobre sí la trascendencia de ser el nacimiento del futuro alut, el futuro caudillo de la redención del Pueblo de Israel.
Los padres de Moisés fueron Amram y Yokebed, ambos descendientes de la tribu de Leví.
 Amram era hijo de Coat según Éxodo 6:18, quien a su vez es uno de los 3 hijos de Leví según Génesis 46:11.
Amram y Yokebed (o Jocabed según la traducción de la Reina-Valera) tuvieron además de Moisés, a su hermano Aharon y a su hermana Miryam. Según Números 26: 59.
Establecidos estos detalles de la familia de Moisés, los cuales en libros posteriores de la Toráh serán detalles importantes, veremos un dato muy curioso si se me permite la expresión que nos da Éxodo 2:2, veamos:
“…y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.”
Este versículo de la Toráh es tomado por el autor de la carta a los Hebreos y es presentado como uno de los hechos por los cuales los antiguos lograron buen testimonio, Hebreos 11:23:
 “Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.”
En lo personal tengo más de un hijo y de seguro muchos de los lectores también tengan hijos. Para cualquier padre sus hijos son únicos y hermosos. Entonces el pasaje aludido de Éxodo no debiera tener mucho sentido, pues que la explicación de que lo escondieran de las manos de los malvados esté en que era “hermoso” da que pensar que si el niño no hubiese sido agraciado a la vista, entonces lo habrían entregado a los egipcios.
Lo que ocurre es que estamos teniendo cierta dificultad al entender lo que vieron en el niño.
La palabra que ha sido traducida como “hermoso” es la palabra hebrea tov  2896 (Strong טוֹב ). Resultará entonces interesante ver dónde apareció por primera vez esta palabra en la Toráh. Esta búsqueda nos conduce a los primeros versículos de la Biblia, veamos Génesis 1:3-4:
“Y dijo YHWH: Sea la luz; y fue la luz.  Y vio YHWH que la luz era buena;…”
La palabra que ha sido traducida como “buena” es la misma palabra tov, que encontramos en el versículo citado del bebé Moisés. O sea que la misma característica que vio Elohim al crear la Luz, es la misma característica observada al nacer Moisés.

Entonces podemos interpretar que cuando nació Moisés esta misma presencia de la Luz divina hizo manifiesto que el nacido tendría un destino importante para la nación hebrea, lo cual fue obviamente percibido por sus padres y generó mayores  recaudos  para su supervivencia.

continuar leyendo en la parte 2. Nombres parte 2

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