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“Ve” Éxodo 10:1 al 13:16

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Parte 1 #

Éxodo 10:1 al 13:16
La porción de esta semana toma su nombre de una de las palabras contenidas en el primer versículo. Este es en hebreo:
ויאמר יהוה אל משה בא אל פרעה  כי אני הכבדתי את לבו ואת לב עבדיו למען שתי אתתי אלה בקרבו
Lo que transliterado sería “Vayomer YHWH elMoshé Bo elparó kiAní hikbadtí et-libó ve-et leb abadó le maan shití ototay el-lé bekirbo”
En castellano lo recibimos como “YHWH dijo a Moisés: Ve a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,…”
La palabra Bo es lo que ha sido traducido como “Ve”.
Aclarado este punto con referencia al nombre que recibe tradicionalmente la porción adentrémonos en ella.
Son muchas e interesantes son las cosas que pueden decirse de los versículos de la porción, su contenido, su historia, todo lo que de ellos se desprende. Pero hay algo sobre lo que deseo advertir. Y es que se pueden escribir cientos de páginas y llenar comentarios, e incluso recibir el aplauso por la supuesta sabiduría del escritor. Y sin embargo, ser algo completamente inútil y sin sustento espiritual. Pues si no vamos a glorificar a Nuestro Mesías y Salvador Yeshúa con lo que escribimos y leemos, es preferible que nos dediquemos a otra tarea.
Comencemos por el siguiente versículo, Éxodo 10:3
“Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: YHWH el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.”
He resaltado una palabra, pues es el reclamo que de parte del Creador le hacen Moisés y Aharón al faraón. La palabra empleada en
hebreo aquí es עָנָה (Strong 6031) anáh lo cual significa estar inclinado, estar con la mirada hacia abajo. Con esto en mente ¿Qué palaba usaron los sabios de la Septuaginta para traducir esto al griego? El vocablo griego empleado es ἐντρέπω (Strong 1788) entrépo, esta es una palabra compuesta a su vez de “en” que tiene el mismo significado que en castellano y “trepo” que significa girar, reverenciar. La palabra griega habla de una vergüenza tal que lleva al hombre a mirar su condición, o sea es un volverse hacia uno mismo. El faraón está teniendo la oportunidad de mirar hacia sí mismo, de contemplarse y avergonzarse, humillarse en su humana condición y reconocer al Creador, en su magnificencia y potestad.
Bien, hasta aquí el texto hebreo de la escritura y su traducción al griego por los sabios.
Sabemos con certeza que el evangelio llamado de Lucas fue escrito en griego, su redacción y su fluidez en esa lengua lo indican. Y también sabemos que Lucas era un hombre de gran cultura y conocedor de la Septuaginta. Con lo que no tengo dudas acerca de que Lucas conocía muy bien las palabras empleadas en esta parte de Éxodo. Con todo ello me pregunto ¿Habrá empleado Lucas esta palabra en su evangelio? Veamos el siguiente pasaje de Lucas 20:13
“Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizás cuando le vean a él, le tendrán respeto.”
No escribiré toda la parábola pues no es necesario, cualquier lector puede acceder al texto completo. Sí pondré de relieve que el envío del Hijo es el punto culminante buscando que los labradores malvados reconozcan la maldad de su acción y rectifiquen su obrar.
¿Y dónde aparece la palabra “humillar”? Pues es lo que ha sido traducido al castellano como “respeto”.
En la parábola de los labradores malvados se envían tres siervos los cuales buscan que le reconozcan lo correspondiente al Señor de la viña. Y estos hacen oídos sordos. De igual manera las calamidades que han acontecido sobre Egipto han encontrado la resistencia del faraón.
En la parábola el Señor de la viña decide enviar a su hijo, el heredero, el cual finalmente es asesinado, pues los labradores no decidieron “humillarse” demostrar el “respeto” que correspondía. Viniendo sobre ellos la destrucción. De igual el faraón no decide humillarse ante el Altísimo y finalmente llega sobre ellos destrucción. La cual viene de la mano de la langosta.
Con ello la analogía nos muestra la presencia del Hijo pero debiéramos preguntarnos ¿y Ruaj HaKodesh acaso no está presente? Por supuesto que sí, pero en la misma manera en que se revelan muchos conocimientos de las Escrituras debemos adentrarnos en los aspectos alegóricos y a veces ocultos a primera vista.
Sabemos que la plaga que trajo esta destrucción fue de langostas las cuales fueron traídas desde fuera de las fronteras de Egipto, lo cual indicó que YHWH es Soberano sobre toda la tierra. Pero ¿cuál fue el medio con el que fueron traídas? Éxodo 10:13
“Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y YHWH trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana el viento oriental trajo la langosta.”
Sé que lo que seguidamente voy a exponer sorprenderá a algunos. Pero obsérvese que a nadie sorprende cuando desde el judaísmo rabínico se aplica el llamado Pardés, el método hermenéutico basado en los cuatro niveles de interpretación, del cual el sod o secreto es el último. Si esta metodología es bíblica, si está realmente arraigada en las Escrituras no debiera sorprendernos su uso.

Es importante ahora que veamos cuál es la palabra original empleada para referirse a “viento”. Se trata de רוּחַ (Strong 737) “rúaj”. Esta palabra no se aplica solamente a viento sino que también significa Espíritu. Es la misma usada en Génesis 1:2 para referirse al Espíritu de YHWH el cual se movía sobre la faz de las aguas. Por lo cual haciendo uso del sentido oculto y alegórico de las Escrituras podemos ver con sencillez que el mismo Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas, se movió nuevamente sobre la faz de la tierra allende las fronteras de Egipto y trajo la langosta.  

Parte 2 #

Hemos visto en reflexiones anteriores cómo toda la Instrucción (Toráh) está relacionada, y como distintos versículos e incluso capítulos contienen temas que luego vuelven a aparecer. También hemos visto cómo este aspecto cíclico de las escrituras se constituye en una espiral ascendente. Ascendente pues en cada una de las nuevas apariciones de un tema, este se ve enriquecido por nuevas experiencias del Pueblo de Israel.

Aquí en el final de la porción Bo (Ve) tenemos el inicio del mandato para el Pueblo de Israel, libre de la esclavitud, de celebrar, de recordar el acontecimiento de la salida de Egipto. Este se encuentra relacionado con el precepto indicado en el capítulo 23 de Levítico. Y por supuesto se verá enriquecido en posteriores porciones de la Instrucción.
Es preciso que veamos ahora cómo se nos presenta en el libro de Éxodo para comprender de qué se trata.
Hasta aquí hemos asistido a una serie de señales constituidas por plagas, las cuales según dijimos tienen un doble propósito. Por un lado componen un acto de justicia sobre el pueblo egipcio que se enriqueció y envileció a costa del hebreo. Y por otro lado son una demostración práctica del poder de YHWH para con el Pueblo de Israel. Preparando a los israelitas para transformarse en un pueblo de hombres libres.
La última señal se constituye, según Éxodo 11:5 en la muerte de
“…todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias.”
Pero como he aclarado, cada señal no es sólo para los egipcios, sino que debe influir de manera determinada en los israelitas. Habiendo sido la mano de YHWH sobre todo primogénito egipcio, será con respecto a Israel lo siguiente, según Éxodo 13:2,
“Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.”
El evento de la última noche del Pueblo en Egipto. Sobrenatural como los anteriores, tiene el componente de ser dirigido contra lo más sentido del pueblo egipcio, ya que atacó directamente a la base de toda estructura social familiar y asimismo quitó las cabezas de las familias.
Es necesario hacer esta aclaración pues siempre se ha visto reflejada esta señal en la muerte de niños, lo cual sólo es verdad en parte, pues se trató de la muerte de primogénitos, no de niños.
De este modo tenemos que entender que si en una familia el primogénito tenía 40 años también murió. Por supuesto que libros, cuadros y hasta películas de cine han tenido una influencia muy grande en la formación de nuestra cultura. Por ello se ha transformado en un clásico la imagen de Yul Brynner  arrodillado ante el cuerpo muerto de su hijo pequeño en la película “Los diez mandamientos”. Pero esto es cine. Lo cierto de las escrituras es que se trató de la muerte de los primogénitos, sea cual fuere su edad.
Debemos ser conscientes también que en todo ello debemos ser agradecidos a Judá, nuestro hermano de la Casa del Sur que, aun con siglos de cristianismo persecutorio, ha logrado conservar gran parte del conocimiento de la Toráh, los Profetas y Nuestra historia.
Volviendo al tema de esta reflexión podemos ver los dos destinatarios de las plagas en los siguientes versículos:
10:1 “YHWH dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,
10:2 y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy YHWH.”
En el 1 “…para mostrar entre ellos mis señales…” y en el 2 “…y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos…”
Además del relato bíblico no tengo dudas de que la mayoría de los creyentes tienen muchas historias personales para contar a sus hijos y nietos de cuán grandes y maravillosas cosas ha hecho el Creador en su historia personal. Por ello debemos atesorar lo que nos ha ocurrido de manera que se transforme en el futuro en algo que podamos compartir con aquellos que deben nutrirse de nuestra experiencia.
 Ricardo.

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