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Acerca de la celebración de PESAJ y Panes sin levadura

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Parte 1 #

Estimados amigos y hermanos, antes de comenzar el tratamiento del tema es preciso dejar algo bien sentado: no ingresamos en polémicas. Quienes nos conocen sabrán que no somos parte de los grupos o personas que a diario se enfrascan en polémicas o discusiones y el tema que vamos a tratar no será la excepción. Por lo que dejo en claro desde el principio que no ingresaremos en los debates de personas que desean usar los muros ajenos para expresar sus ideas. Internet da la posibilidad de que cualquiera, desde el sabio hasta el ignorante de la comarca pueda escribir lo que desee y por ello invito a quienes desean esa clase de debates se dirijan a esas páginas.
Yendo a la cuestión que hace a este escrito quiero despejar de antemano una consulta que puede surgir. La misma es ¿por qué ustedes celebran “pascua” en una fecha distinta que los “judíos”? Esta consulta aparece muchas veces cuando damos la fecha de celebración del primer día de la Santa Convocación de Panes sin Levadura, lo cual coincide con el día en que se realiza la cena de Pésaj. Esta última es la llamada pascua. Lo que ocurre es que algunos de los que siguen nuestros escritos y actividades ven que en ocasiones aparecen noticias acerca de que los “judíos celebran esta noche Pésaj” y nosotros no.
Existen varias cosas a tener en cuenta. En primer lugar la aseveración de que “los judíos” celebran Pésaj en una fecha distinta a nosotros es incorrecta. La afirmación debería ajustarse a que “algunos judíos (la mayoría) celebran en una fecha distinta”. En nuestros grupos tenemos personas de origen judío y personas que no lo son. Lo cual poco importa porque en el Mesías todos somos hechos nuevos seres que superan cualquier condición étnica, de raza, color o sexo. Por otro lado existen grupos religiosos judíos que celebran Pésaj y Panes sin Levadura en la misma fecha que nosotros, aunque a veces no son conocidos o son minoritarios.
Lo segundo que debe ser tomado en cuenta es que el propio judaísmo no siempre celebró sus fiestas en la forma en que ahora lo hacen. Sé que esto no es conocido por todos, pero los creyentes (especialmente los nuevos) deben tener el cuidado de no idolatrar toda palabra que proviene de boca del judaísmo rabínico. Porque ni son la fuente de la verdad ni tienen mérito para ser seguidos por cuanto han negado al Mesías y sus mentes tienen puesto un velo a su entendimiento. Es la propia Escritura la que tiene que decir qué es correcto y qué no lo es. Un millón de rabinos que no creen en Yeshúa tienen el mismo valor religioso para un renacido en el Mesías, que el que puede tener la opinión de un budista. Tengan presente esto cuando alguien les diga “seguimos esto porque un grupo de rabinos se reunió conforme lo determina la escritura y dictaminó que…”, quienes hablan de esta forma sólo repiten lo que escucharon de alguien que lo escuchó de alguien que repitió lo que un rabino que no creía en Yeshúa dijo que era lo correcto.
Entonces es necesario comenzar con algunas precisiones que surgen de la propia Biblia. En primer lugar Pésaj no es un día especial de celebración, sino que es una cena que se realiza para cumplir un mandamiento de YHWH. Durante esta cena se comen determinados productos que tienen un valor simbólico dado por la propia Escritura. Con la función de disparar el recuerdo de los eventos que llevaron a la liberación del Pueblo de Israel de la tierra de Egipto. Es obvio que quien lee el nuevo testamento se encontrará con que Pésaj termina confundiéndose muchas veces con el primer día de la Santa Convocación de los Panes sin Levadura. Pero son dos cosas relacionadas que acontecen el mismo día.
Por esto es de capital importancia que entendamos la Santa Convocación conocida como “Panes sin Levadura”. Uno de los temas centrales en la celebración de esta es la cuestión del Abib. ¿Qué es esto me dirán los nuevos? Veamos los siguientes pasajes:
Éxodo 23:15 “La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.”
Deuteronomio 16:1 “Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a YHWH tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó YHWH tu Dios de Egipto, de noche.”
Por esto vemos que es un mes en el cual ocurrió la salida del Pueblo del país de Egipto. Pero si atendemos a las palabras contenidas tenemos aquí varios mandamientos:
• Guardar el mes de Abib
• Guardar la Fiesta de los Panes sin Levadura
• Realizar la cena de Pésaj
• Presentarse ante YHWH llevando algo al lugar que Él escogiese.
De estos el último no tiene aplicación práctica en nuestros días.
Entonces retornando a la cuestión resulta que estas “fiestas” se celebran en el mes del Abib. Pero ¿Cuándo ocurre este mes?
Para saber a qué nos referimos cuando hablamos de Abib es preciso ver lo que aconteció en Egipto en el momento de la salida del Pueblo.
Éxodo 9:31-32 “31 El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña.
32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos.”
La cebada en especial fue destruida por el granizo porque ya había madurado lo suficiente. Con lo que la deducción es sencilla, el mes del Abib es aquel en el cual la cebada ha madurado lo suficiente como para ser prontamente cosechada.

Esto no ocurre en cualquier momento del año, sino en una etapa específica, la cual al momento de escribir este texto (5/3/21) está ocurriendo en Israel.

PARTE DOS #

Para comenzar observemos este versículo, Génesis 1:14 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,…”
La creación de la luna y el sol sirven para separar noche de día y como señales para las “estaciones,…días y años…”. Debo aclarar que la palabra que ha sido traducida al castellano como estaciones, en realidad debe serlo de otra manera más adecuada a lo que el texto bíblico desea transmitir. Esta palabra es el hebreo מוֹעֵד moed, que puede ser usado para estación en el sentido de otoño, invierno, etcétera, o bien como un tiempo de reunión señalado. Este último sentido es el que corresponde a este momento de la Biblia. O sea, la luna y el sol fueron creados para que conozcamos cuando nos acercamos y estamos en uno de los tiempos señalados por YHWH para reunirse con su Pueblo. El tiempo en el cual las cosas ocurren determina el llamado calendario. Por lo que nuestro calendario divino es tanto solar como lunar. ¿Por qué solar? Porque a partir de la caída del sol sabemos que un día ha finalizado y comienza uno nuevo, Génesis 1:31 “…Y fue la tarde y la mañana el día sexto.” Es esencial ver lo que ocurre con el sol por ejemplo para ingresar en el apartado Shabbat.
¿Y con respecto a la luna?
Bueno para responder a esto debemos entender que existen dos formas de medir el paso del tiempo correspondiente a un año. Puede medirse a través del sol o puede hacerse mediante la luna.
Para poder entender esto debemos tomar en cuenta un hecho de la naturaleza y es que la Tierra gira alrededor del sol en una cantidad periódica de tiempo. Esta es aproximadamente de 365 días de 24 horas. Pero como esto no es perfecto van “sobrando” una cantidad de minutos y segundos los cuales dan origen a los llamados años bisiestos cada cuatro años, donde se agrega un día más al mes febrero haciéndolo de 29 días. Esto es lo que sería un año solar.
El caso de la luna es diferente pues este cuerpo celeste gira alrededor de la tierra en alrededor de 28 días, lo cual es su período de traslación alrededor de nuestro planeta. Este período fue el usado en Israel para contar el paso de los meses, lo cual vemos reflejado en 1 de Samuel 20:5. Al día en el cual este cambio ocurre se lo denomina “rosh jodesh” o cabeza del mes y acontece cuando es vista la rodaja de la luna nueva en Jerusalén. El conteo de los meses considerando la luna nueva da en total 12 meses. Esto es lo que sería un año lunar.
Como vemos las Escrituras hacen una combinación entre observaciones solares para determinar cada día en particular y lunares para determinación de los meses.
Sabemos que en calendario actual solar que se emplea en el mundo civilizado el año comienza con el mes llamado Enero. ¿Cuándo comienza el año lunar? Veamos las Escrituras,
Éxodo 12:1-2 “Habló YHWH a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.”
O sea el primero de los meses acontece cuando se da el Abib.
¿Cómo impacta la maduración de la cebada en la determinación del mes de Abib?
Levítico 23:10-11 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de YHWH, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.”
Esta llamada gavilla es un Omer de cebada lo cual obviamente puede hacerse cuando hay suficiente cebada como para ser cosechada. Y a partir de allí comienza el conteo de las semanas hasta llegar a Shavuot (Pentecostés).
Entonces para explicarlo con sencillez, el mes de Abib, el primero de los meses del calendario litúrgico de Dios, acontece cuando la cebada ha madurado.
¿Y cómo puede saberse que esto ha acontecido? Con la sencilla observación de los campos en Israel, lo cual se hacía en tiempos bíblicos y se sigue haciendo en la actualidad.
Para entender la forma práctica en que esto ocurre debemos imaginar el siguiente escenario.
Dije previamente que el año lunar tiene 12 meses, obviamente de alrededor de 28 cada uno. Pues bien al llegar más o menos a la mitad del mes 12 (que sería en principio el último de los meses lunares) se realiza por lo menos dos veces la inspección en los campos de cebada y se ve si ha madurado o no.
Aquí ocurren estas dos alternativas:
• Si ha madurado entonces ese mes será el último del año y cuando se aviste la luna nueva en Jerusalén se declarará que el nuevo mes es el Abib y por ende el primer mes del año.
• Si no ha madurado entonces se agrega un mes más. Y la siguiente luna nueva no marcará el primer mes del año, sino un mes agregado, el mes 13, con lo que estaremos en presencia de un año de 13 meses (año preñado).
¿Qué ocurre entonces cuando hubo que agregar un mes más? Naturalmente la cebada madurará durante ese mes y la luna nueva siguiente será el comienzo del mes 1 del año, el Abib. Esto permite que comience el ciclo de las Santas Convocaciones de la Primavera. A los 10 días se comenzaba a inspeccionar el cordero de Pésaj, este luego se sacrificaba entre las dos tardes del día 14 del Abib y al comenzar el día 15 del Abib iniciaban los 7 días de panes sin levadura, Yom HaMatzot.
Con lo cual tenemos la forma bíblica de determinar las fechas correspondientes a esas Santas Convocaciones.

Pero ¿esta es la forma en que en la actualidad todos los observantes de las Escrituras celebran las Fiestas de la Primavera?

PARTE TRES #

Antes de comenzar esta parte de los escritos deseo sentar algunas bases. La primera es la existencia de los llamados calendarios. La palabra calendario se origina en el latín y tiene como origen los libros de cuentas en los cuales se asentaban los pagos de los préstamos y quizás otras notaciones comerciales. Los calendarios representan una genialidad del ser humano que inventó una forma de guardar notas ayudando a que su cerebro pudiese estar despejado de ocupar lugar con información que podía estar escrita y consultarse. Con posterioridad la palabra calendario dará lugar a un sistema de representación de los días, meses y también años. Junto a ello los calendarios pasaron a reflejar también el recuerdo de tiempos importantes que debían tenerse presentes. Por ejemplo los tiempos en los cuales había que preparar la tierra para la futura siembra. Quienes tenemos como tarea sembrar la tierra usamos un calendario de siembras para ajustar nuestra actividad al tiempo previsto.
Esta necesidad de determinar con precisión el tiempo dio paso a la invención de calendarios homogéneos, calendario que comprendiese información para todas las personas regidas por un determinado sistema o gobierno. Esto ha ocurrido en todas las civilizaciones. Baste como ejemplo el calendario chino.
En lo que ahora nos importa hay tres calendarios que deben ser tenidos en cuenta: el juliano, el gregoriano y el judío (llamado calendario hebreo en las publicaciones en general, aunque ello sea incorrecto).
Calendario Juliano: este sistema de conteo de los tiempos fue establecido por obra de Julio César en el imperio romano allá por el año 45 a.C. y correspondía a un año de 365 días debiendo agregarse un día más y por las diferencias acumuladas en cuatro años se agregaba un día al mes de febrero. Este calendario es el que actualmente sigue la iglesia ortodoxa para el cálculo de los días de sus fiestas religiosas. Y debemos tener presente que era el calendario que regía en Judea en tiempos de Yeshúa.
Calendario Gregoriano: este fue creado en tiempos del papa Gregorio XIII lo cual da origen a su nombre. Si bien surge de estudios realizados en la Universidad de Salamanca de España, fueron los miembros de la iglesia católica quienes se atribuyeron sus méritos. Sería demasiado para este escrito explicar las dificultades que lleva el cálculo del llamado año trópico. Este es el tiempo real en que transcurre la vuelta alrededor del sol. El problema estaba en las dificultades que tenía el catolicismo para determinar el momento en el cual debía celebrarse la pascua. Entre las cuestiones que había determinado el Concilio de Nicea del año 325 era que la pascua debía celebrarse en la luna llena siguiente al inicio de la primavera (equinoccio de primavera). El problema es que con el calendario juliano el inicio de la primavera en el año 325 había sido el 21 de marzo y en el año 1582 sería el 11 de marzo. Con lo cual nunca se tendría una fecha precisa sin estos desfases. Bueno, para no complicar demasiado las cosas diré que finalmente hicieron  los cálculos respectivos y se fue reemplazando un calendario por el otro y de esta forma ocurrió algo que hoy es una anécdota histórica: la historia de la humanidad perdió 10 días. Pues al 4/10/1582 que era día jueves en el calendario juliano siguió el viernes 15/10/1582 en el calendario gregoriano. En síntesis este calendario es importante para todos nosotros porque es el calendario actual que rige al mundo civilizado y en el cual expresamos nuestras fechas: el primer día de panes sin levadura por ejemplo podría transcurrir entre la tarde del día 28/3/2021 y el día 29/3/2021.
Calendario judío rabínico: en primer lugar ¿por qué no escribo calendario hebreo? Porque las tribus de Israel son 12, no sólo Judá. ¿Por qué no escribo calendario judío? Porque hay sectores del judaísmo religioso que no siguen este calendario. Pero ¿qué es este calendario, a qué responde, cuáles son sus características y uso?
La cuestión es que una vez que la información acerca de los tiempos era recogida, le correspondía al Sanedrín, la asamblea de los mismos reunida en Jerusalén declarar el tiempo de las fiestas. Pero este Sanedrín luego de la destrucción del Templo de Jerusalén por las tropas romanas en el año 70 d.C. se reunió en lugares como Yavneh, Séforis y otros. Pero ya en esas ocasiones su número se vio considerablemente reducido en miembros y además su representatividad se restringió sólo a los grupos fariseos que habían pactado con los romanos. Por ello sus disposiciones posteriores sólo tienen valor para aquellos que deseen seguir los postulados del judaísmo rabínico. Todo esto que estoy explicando es la base que nos conduce a entender por qué el judaísmo rabínico emplea un “calendario” fijo. Lo que ocurrió fue que el Emperador Constancio II (gobernó  entre 337 a 361 d.C.) en su persecución a los judíos prohibió las reuniones de este sanedrín disminuido. Este hecho generó que el sanedrín no pudiese dar a sus seguidores la fecha correspondiente a las fiestas bíblicas, por lo que surgió la idea de establecer un calendario fijo, a la usanza de los que he nombrado anteriormente, inspirándose en la idea romana. Más allá de algunas discusiones sobre quien lo hizo en realidad, el calendario se atribuye a Hillel II quien fuera miembro del sanedrín en los años en que Constancio II fue emperador. No es mi intención criticar ni la composición de este calendario ni su terminología (ya que emplea nombres babilónicos para los meses, ejemplo “Nisán” para el mes en el que se celebra Panes sin Levadura), simplemente destacar el hecho de que es un calendario artificial. Y como tal no está sujeto a observaciones de maduración de cebada u otras cuestiones. Con ello cualquier judío que sigue las disposiciones rabínicas en cualquier parte del mundo puede tener la certeza de cuándo realizar la cena de Pésaj o celebrar “Panes sin Levadura”.
Es evidente que este calendario cumplió su adecuada función en tiempos en que el pueblo judío se encontraba en la dispersión sin acceder a la tierra de Israel. Lo que impedía que pudiesen hacer las observaciones correspondientes.
Pero bien sabemos que el S.XIX, y gran parte del S.XX contaban con comunidades de judíos en la tierra de Israel que en aquel tiempo era parte del Imperio Otomano y luego de la Rebelión Árabe parte de la zona de control inglés. Con lo que el determinar la aparición de la cebada madura era muy factible. Quizás alguien ponga en duda esta posibilidad, pero luego de la instalación del Estado de Israel hasta nuestros días, la observación de la maduración de la cebada, lo que determina el mes del Abib, ahora no tiene excusa.
Si alguien cree que esto es una locura de los Nazarenos permítaseme decirle que no. En estos tiempos muchos son los grupos que han retomado la observancia bíblica del Abib para determinar el momento en el cual deben llevarse adelante las Santas Convocaciones de la primera. Creyentes en Yeshúa y de los otros.
Sepa el lector hacer su elección. Cuando regrese el Mesías aclarará todas las cosas.
Ricardo.

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