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🟢Bautismo

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El verdadero sentido del Bautismo (parte 1) #

Al abordar el tema en cuestión debemos comenzar reconociendo que los esfuerzos que han sido hechos por los estudiosos y comentaristas bíblicos no son despreciables. Sino que por el contrario todo esfuerzo por dar entendimiento a las verdades bíblicas enriquece y lleva a nuevos interrogantes que iniciarán un nuevo ciclo de comprensión.
En los últimos años la búsqueda de las raíces de la Fe ha dado un giro sustancial a la forma de atender lo que antes eran misterios bíblicos. Pues ahora conceptos como el de tevilá, inmersión o la doctrina de bautismos se ven con una nueva luz, la cual nos ha dado nuevas perspectivas que antes ni imaginábamos.
Pero el lector que nos sigue se habrá percatado que, lejos de seguir una línea judaizante, nuestros esfuerzos humanos y lo que en su misericordia YHWH nos ha dado, siempre se abastecen de lo que las propias Sagradas Escrituras nos dicen.
Para comenzar el tratamiento del tema y que el contenido de este escrito dé al lector toda la riqueza que Rúaj HaKodesh desee brindar sería conveniente la previa lectura del capítulo 6 llamado “¿Por qué murió Yeshúa?” del libro La Fe del Nazareno. Transcribiremos el mismo para que el lector pueda tenerlo a mano:
“De su padecimiento, de su martirio y su crucifixión todos lo sabemos. De las distintas motivaciones que tuvieron los que lo condenaron, los que ejecutaron la sentencia, de los que lo abandonaron y los que su rostro apartaron de él, también.
Pero, por qué el Padre lo envió a morir en la estaca de ejecución. Por qué fue necesario que muriera es una de las interrogantes que deben responderse.
Para poder responder es necesario que retrocedamos unos pasos, viendo qué nos dicen en primer lugar los Profetas y luego la propia Instrucción (Toráh) de YHWH.
El Profeta Oseas a quien ya hemos citado nos dice:
2:2 “Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos; “
De seguro hemos leído esta Escritura en otras ocasiones. Pero bajemos a tierra la lectura. Pensemos lo que está escrito en los modos más humanos que podamos imaginar.
Imaginemos a un buen Esposo. Un hombre que todas las mañanas se levanta con el alba para ir a su trabajo. Que besa a sus hijos en la mejilla cuando aún están dormidos y apenas tiene tiempo para abrazarlos cuando vuelve. Cansado por la jornada. Sus músculos cansados, sus manos ajadas. Que para con su esposa sólo tiene palabras buenas y de confort. Que sólo busca el bien de los suyos. Pero que pasado el tiempo, se entera que esa mujer a la cual ama espera su partida para revolcarse con cuanto vagabundo pase frente a su puerta. Y cuando no pasa alguno, sale caminando por las calles en busca de cualquier “amor” con el cual revolcarse. Llegado el caso este esposo se entera y no hay manera de que la situación tenga vuelta atrás. Pues su mujer ramera se ha acostumbrado tanto a la vida licenciosa que no tiene ni siquiera el mínimo de deseo de la vida conyugal y familiar.
Es claro que ese matrimonio no tiene oportunidad de volver a conjugarse. Desconociéndose mutuamente como esposo y esposa, mujer y marido. Y esto es lo que profetiza Oseas.
Como si esto fuera poco, el marido encuentra que los bienes que creyó llenaban su casa, que imaginó que su esposa atesoraba con el producto del esfuerzo que él a diario hacía, se han ido en los bolsillos de sus amantes. Es más cuando su esposo ya no es su proveedor, cree que tendrá en sus amantes el refugio que antes tenía:
Oseas 2:5 “Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.”
Ya hemos leído cómo YHWH pactó con sus criaturas. Cómo Pactó con un hombre, una familia, un Pueblo, una Nación. Y como esos Pactos configuraron las distintas capas de una relación cada día más profunda y reveladora.
Vimos cómo ese Pacto se entendía como el conjunto de promesas matrimoniales que los esposos se hacían, las promesas entre  YHWH e Israel. Donde Israel promete hacer la voluntad del Altísimo, desarrolladas en los mandamientos expresados en su Instrucción (Toráh) y como a su vez YHWH se compromete a bendecir sin límites.
Por esta misma razón es que el Primer Mandamiento expresado en Éxodo 20:3 es “No tendrás dioses ajenos delante de mí.”
Entendámoslo con sencillez: NO PUEDES TENER OTRO MARIDO.
O por qué se cree que a renglón seguido indica, hablando de la materialización de las deidades
 20:5 “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy YHWH tu Elohim, fuerte, celoso,”
No debes relacionarte con otro, sólo conmigo que soy Tu Esposo. Encima un marido que pude hacerte mucho daño a ti y al que se relacione contigo (“fuerte”) y además, no acepto que coquetees con otro, porque soy “celoso”.
Te advierto, haces eso tú y tu amante, y lo pagarán:
“que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,”
Pero por supuesto, que si conservas mi Pacto:
20:6 “…hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”
Si todo lector de la Biblia hubiese comprendido que en el Desierto, antes de ingresar en la Tierra Prometida se produjo un casamiento, la pregunta que inicia este estudio se respondería sola.
Ya conocemos la historia, ya sabemos que la casa de Israel se extravió. Ya sabemos que se extravió tras dioses ajenos y hemos entendido que ello implicó su prostitución. La consecuencia fue:
Oseas  2:2 “ella no es mi mujer, ni yo su marido”
El matrimonio se destruyó.
Ahora nos encaminamos a la respuesta a la pregunta inicial. Es necesario entender las leyes de YHWH que gobiernan la relación matrimonial. Como hemos escrito, dejemos que la propia Instrucción (Toráh) nos hable:
Deuteronomio 24:1 “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable  porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa”
Ya  no es su marido: Oseas 2:2”… ni yo su marido”
 Además la despide de su Casa Ezequiel 4:13 “Entonces el Señor dijo: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojaré.”
Seguimos avanzando en la Escritura, qué ocurre cuando es despreciada por su nuevo “marido”:
Deuteronomio 24: 2-3 “Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,…”
Aquí nos encontramos a la casa de Israel sola en el mundo, despreciada por los baales con los cuales fornicó en el mundo. Allí se da cuenta quizás lo que había perdido y quiere volver con aquel que la sacó de Egipto con mano poderosa. Pero:
Deuteronomio 24: 4 “…al primer marido que la despidió no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada; pues eso es abominación ante el Señor. No traerás pecado sobre la tierra que YHWH tu Elohim te da por heredad.”
La propia Instrucción de YHWH, la propia Toráh impide que el primer marido la acepte.
YHWH escribió su Voluntad, la cual permanecerá mientras el Cielo y la Tierra existan. Es la estructura misma del universo y Él no la cambia.
Cuando la casa de Israel se prostituyó entre las naciones tras dioses ajenos, inclinándose ante los baales, aun cuando hubiese querido volver al Pacto matrimonial, el mismo YHWH no podía aceptarla. Ello hubiese sido una abominación.
Entonces ¿Qué solución queda para la Restauración de Israel? ¿Cuál es la salida?
El rabino  Shaúl, Pablo,   ha dado la respuesta hace casi 2000 años. En la Carta a la congregación en Roma, la cual estaba formada en primer lugar por personas conocedoras de la Toráh, él les dice en Romanos 7:1 “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?”
O sea que, estando vivo el marido, la Instrucción dada en Deuteronomio tiene validez. Por lo cual el impedimento matrimonial acerca de que el hombre no puede casarse con esa mujer con la cual se había casado una vez y a la cual dio carta de divorcio, está vigente mientras él esté vivo:
Romanos 7:2 “Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive”
¿Cómo entonces esa mujer podría casarse de nuevo?
Romanos 7:2 “…pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.”
Si su primer marido muriese, ella estaría libre de volver a casarse.
Volviendo a la Casa de Israel. Se casó con YHWH, pactando con él en el desierto. Luego adulteró, se encontró sucia con lo cual YHWH la repudió y echó de su Casa. Debió abandonar la Tierra Prometida y vagó desterrada por las naciones. ¿Cuál era la única forma de que estuviese libre la Casa De Israel para volver a casarse sin estar siendo adúltera?
Romanos 7:3: “Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.”
Entonces volviendo sobre el tema. La única forma de que la casa de Israel pudiese casarse de nuevo era que su primer marido, YHWH, muriese.
Creo que aquí es necesario hacer un alto. La Revelación es fuerte.
La pregunta ¿Por qué murió Yeshúa? ha sido respondida.
Yeshúa es Elohim.
En su inmenso amor y misericordia por su Amada, decidió morir en la estaca de ejecución para que ella fuese libre. Para que ella estuviese libre de la norma que le impedía casarse de nuevo. Así, sin adornar ni florecer la Escritura. El murió por Amor, para que su Amada fuese libre de nuevo.”
Hasta aquí llega la cita del capítulo 6 mencionado. Repito la conclusión para que se entienda nuevamente con sencillez. Yeshúa murió para que la Casa de Israel fuese libre para volver a casarse. Y a ese evento futuro apuntan las llamadas Bodas del Cordero. Si alguien tiene dudas mayores con respecto a ello lo invito a que repase los capítulos de La Fe del Nazareno en su totalidad y no se pierda ninguno de los pormenores de la cuestión.
Pero ahora en este escrito nos abocamos a responder un interrogante no menor. Algo que, debemos decir desgraciadamente, nunca se ha atendido en la forma debida. Y es la siguiente cuestión ¿Qué encierra el bautismo en la vida del creyente? ¿Por qué es tan vital su ejecución?
Para comprender cómo esta cuestión ha sido abordada por otros creyentes en Yeshúa, veamos algunos comentarios acerca del mismo:
En primer lugar uno bastante interesante redactado por una iglesia bautista:
“…el Bautismo es la representación gráfica ideal de lo que Cristo ha hecho por todos los pecadores a través de Su muerte, entierro, y resurrección. El Bautismo ejemplifica como el nuevo creyente ha roto con su pasado, e inicia una vida nueva, una vida resucitada, mediante su nacimiento nuevo en Cristo.”
El segundo es de una iglesia cristiana:
“El bautismo es un acto en el cual un cristiano es sumergido en agua para simbolizar el fin de un modo de vida, y el comienzo de algo nuevo.”
El tercero es parte de la declaración pública del opus dei:
“El santo Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.”
Si observamos todas las citas tienen puntos en común:
“ejemplifica como el nuevo creyente ha roto con su pasado”, “simbolizar el fin de un modo de vida”, “somos liberados del pecado”
Es evidente que en los tres casos tenemos una idea de transición de una realidad que se desea dejar atrás por una nueva:
“e inicia una vida nueva, una vida resucitada”, “el comienzo de algo nuevo”, “regenerados como hijos de Dios”.
Entonces alguien me dirá ¿Pero cómo Pastor acaso no está de acuerdo en esas palabras?
Diré que sí, pero haciendo la observación paulina:
“Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,…” 1ra Corintios 3:2
Las referencias de congregaciones distintas no hacen más que mostrar que ninguna de las tres ha profundizado en la cuestión, lo cual es necesario que hagamos.
Pero para poder profundizar debemos ocuparnos de la sana lectura de los textos neo testamentarios que nos explican la visión de los apóstoles y por sobre todo lo que del mismo Señor aprendieron.
Tomemos algunas citas necesarias.
Recomiendo en primer lugar la completa lectura del capítulo 6 de la carta a los romanos. Luego observe detenidamente el siguiente pasaje:
Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Yeshúa  resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”
Colosenses 2:12 “…sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.”
Aun cuando el contexto en el cual ambas cartas se mueven es diferente, el sentido es el mismo. Pues aunque en la carta a los romanos la idea circula alrededor de abandonar la vida contraria a la voluntad de YHWH y en la carta a los colosenses la idea circula alrededor de evitar ser engañados por falsas doctrinas, en ambos la sustancia es que quien se bautiza muere junto a Yeshúa. Y como Él también resucita.
Entonces la base escritural dada por el apóstol es precisamente esa: quien se bautiza muere y luego renace.
Todavía hay un pasaje más que da la idea que tratamos de observar, 2da de corintios 5: 14-15
“14Porque el amor de Yeshúa  nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
Aquí también tenemos al que murió primero (en la cruz) y luego todos murieron (en el bautismo).
Entonces, ahora que he expuesto estos pasajes, la pregunta que le hago al lector es la siguiente:
¿Por qué necesariamente el bautismo implica la “muerte” de quien se bautiza? ¿Por qué simboliza la muerte del que se promete seguir a Yeshúa para luego resucitar?
Se me responderá “bueno, porque tiene que nacer de nuevo, a una vida sin pecado, para ser un hombre nuevo, etcétera”. Pero esto no es una respuesta válida, sería una simple tautología, o sea un repetir las mismas palabras sin avanzar en una respuesta profunda. Es como decir “cuando se bautiza muere porque tiene que morir para nacer de nuevo”. Por ello esta no es una respuesta válida.
Entonces se me preguntará ¿Cuál es la respuesta, por qué “muere” cuando se bautiza?
La respuesta está contenida en el mismo capítulo 6 que hemos transcripto de La Fe del Nazareno.
Quizás si se lo presento en forma más esquemática lo podrá ver con mayor facilidad:
• La Casa de Israel se prostituyó con dioses ajenos.
• Por ello se le dio carta de divorcio.
• El primer Esposo, YHWH encarnado como Yeshúa, muere sacrificándose por Israel.
• YHWH puede volver a casarse con la Casa de Israel en las Bodas del Cordero.
¿Así, sin más se producirá el casamiento?
NO, porque la Casa de Israel se corrompió al fornicar con las naciones. Usted y yo, israelitas entre las naciones, estábamos hundidos en nuestra transgresión, empantanados en el estiércol. No éramos aptos para casarnos con YHWH nuevamente. Pues YHWH no puede casarse con una Esposa impura y casada con los dioses ajenos. Por ello la única salida es que la Casa de Israel también participe de la muerte, o sea muera. La única forma en que puede volver a casarse es… Sí, naciendo de nuevo. Por ello es que Pablo nos dice:
2da de Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Yeshúa, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
Solamente una nueva criatura podría casarse en las Bodas del Cordero con Yeshúa, quien es YHWH mismo como el Hijo Amado.
Por eso no decimos que las aseveraciones del cristianismo que hemos transcripto sean incorrectas, sólo que no están dando la profundidad necesaria a la cuestión. Entender la necesidad de muerte y resurrección espiritual en la Casa de Israel es la vianda que el creyente necesita para saber por qué se le exige el bautismo como acto externo de la Fe.
Pensemos nuevamente en el esquema que hicimos más arriba, ahora completándolo:
• La Casa de Israel se prostituyó con dioses ajenos.
• Por ello se le dio carta de divorcio.
• El primer Esposo, YHWH encarnado como Yeshúa, muere sacrificándose por Israel.
• YHWH puede volver a casarse con la Casa de Israel en las Bodas del Cordero.
• La Casa de Israel, representada en todo creyente en Yeshúa, muere simbólicamente en el bautismo, en la inmersión.
• La Casa de Israel renace a una vida nueva.
• Ahora la Casa de Israel comienza a estar apta para contraer matrimonio con YHWH, en las llamadas Bodas del Cordero.
Ven por qué los comentarios que transcribimos se quedaban a medio camino. No eran incorrectos, sino insuficientes. Eran leche espiritual, pero nosotros estamos obligados a compartir la vianda.
A partir de esto el lector encontrará mayor claridad al leer pasajes como:
Efesios 5: “25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Yeshúa  amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.”
Pero el estudio de los mismos es tarea de otros escritos.

Lo esencial ahora es entender que el símbolo de la muerte, de ser sepultados en el bautismo, es precisamente el signo de vida que tenemos al abandonar los rudimentos del mundo, la vida que antes teníamos. No es solamente hablar de abandonar una vida de pecado, así sin más, con palabras huecas que poco significan. Sino por el contrario, saber que al momento de entregar su vida a Yeshúa el Mesías, el israelita que antes estaba perdido entre las naciones, viviendo una vida alejada de la Toráh, lejos del Camino que el Altísimo pensó para él, ahora se sacrifica, muere por Aquel que antes murió y resucitó. Muere a aquello que antes era el motivo de su vida, las falsas doctrinas, la idolatría, la transgresión a la Ley de YHWH. Y lo hace para renacer, para caminar conforme a la Voluntad de Aquel que lo escogió antes de la fundación del mundo y encontrarse de ese modo listo y preparado para ser quien contraiga enlace en las Bodas del Cordero.

-2da parte – #

Es necesario que hagamos algunas precisiones con respecto al bautismo.
Si bien pareciera no ser necesario aclarar el punto, una vez más refrendamos la noción básica de que bautizarse consiste en la inmersión total del creyente en aguas corrientes. De ningún modo sirve sumergirse en aguas estancadas por ejemplo de una alberca o pileta. De modo que se hará en el mar, un arroyo, río, lago o laguna con movimiento de agua. O bien en una pileta de inmersión ritual, las cuales reciben sus aguas vivas.
A partir de aquí en este escrito dejaré de usar la palabra bautismo y emplearé la palabra inmersión para evitar cualquier duda.
Muchas son las preguntas que el creyente puede hacerse al respecto. Hay un solo tipo de inmersión o más, debe sumergirse diciendo palabras específicas, es necesario que haya una persona acompañando, es válido el llamado bautismo por aspersión, etcétera.
Trataremos de responder estas cuestiones conforme exclusivamente aquello que de la propia Escritura se desprende. Pero obviamente es necesario ver lo que el Pueblo de Israel a lo largo de su historia ha hecho, no solamente entendido, pues no vemos contradicciones entre lo que Yeshúa y sus seguidores hicieron y lo que hemos aprendido a lo largo de la historia del Pueblo.
Lo que primero debemos dejar asentado es que la inmersión no surge de la nada en el Nuevo Testamento. Tal cual hemos visto el ritual de inmersión fue prescripto para resolver el estado de impureza ritual de las personas. Para pasar de la condición de טָמֵא Tamé a una de טָהֵר Tahor, esto es limpio, purificado.
Números 19:11 “El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo (tamé) siete días.”
Números 19:12 “Al tercer día se purificará con aquella agua, y al séptimo día será limpio (tahor)    …”
Este tipo de inmersión puede verse en numerosos ejemplos. Algunos de ellos son los siguientes: mujer luego de dar a luz, contaminación con muertos o personas con tzaarat, hombres con flujo seminal y muchos más.
Esto que acabo de escribir puede encontrarse en cualquier tratado judío que explique las leyes de tevilá.
¿Se agota aquí la cuestión?
Si fuese solamente el aspecto de purificación lo que debe tomarse en cuenta al momento de hablar de la inmersión es evidente que aquí terminaríamos.
Pero las inmersiones llevadas adelante por Juan el Bautista nos indican otra cosa. Pues no se habla solamente de una inmersión de purificación como las que nombré.
He tenido ocasión de leer un trabajo desde el llamado judaísmo mesiánico en el cual en una de sus solapas se hace hincapié en que “el bautismo no sirve para perdón pecados”.
En un primer momento si tomamos en cuenta que solamente es a través de la aceptación del sacrificio de Yeshúa en la cruz que puede obtenerse perdón de pecados, el texto pareciera ser correcto. No obstante ¿es posible que alguna intención oculta se encuentra en esa afirmación? No digo en la afirmación en sí, pues estoy de acuerdo en que sumergirse en una mikvé no genera perdón de pecados; pero eso no debe hacernos perder de vista el siguiente pasaje de Marcos 1:4
“Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.”
O sea que si bien la inmersión no perdona los pecados, sí hay una inmersión que se hace como acto para perdón de pecados.
Y esto es lo que el judaísmo rabínico ahora no dice y que obviamente aquellos que abreven de esa doctrina no lo van a saber nunca.
Ya en el escrito anterior he explicado porqué es necesario ese acto simbólico de muerte a vida.
Algo más y muy importante debemos remarcar. Está claro que hay diferentes motivos por los cuales una persona participa del acto de inmersión. Por lo cual no puede hablarse de una sola clase de bautismo. Entonces surge la pregunta ¿Cómo se explica el siguiente texto?
Efesios 4:5 “un Señor, una fe, un bautismo,…”
Bueno, es sabido que siempre decimos que un versículo debe verse dentro del contexto en el cual se ha insertado. Y sólo así puede entenderse. Y esto no es muy complicado pues basta con analizar el contenido de los versículos precedentes y los siguientes:
Efesios 4:1 “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,…”
Conforme a Hechos 22: 21 al 23 lo más probable es que Pablo se encuentre preso en Roma. Recordemos de Efesios 3:1 que sería encarcelado por predicar el evangelio a los gentiles. ¿A qué vocación han sido llamados? La propia respuesta está en
1ra de Pedro 1: 15 “como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”
Filipenses 1: 27-28 “Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Yeshúa, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,
y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de YHWH.”
Efesios 4:2 “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,…”
El sentido que Pablo da a estas expresiones se puede entender por las propias palabras de los Apóstoles.
Humildad: Filipenses 2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;…”
Mansedumbre: 1ra de Pedro 3:4 “…el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de YHWH.” Refiriéndose a la verdadera presencia que agrada a YHWH.
Paciencia: la palabra empleada aquí por el apóstol está relacionada con lo que se ha traducido como “soportándoos”, pues paciencia es μακροθυμία (Strong 3115) makrozimía. Es esta una palabra compuesta de makros que significa de larga duración y zimós que significa un arrebato de pasión o de ira. Con lo cual vemos que la paciencia es esa cualidad que debe tener el creyente de no caer en arrebatos de ira para con los hermanos.
Efesios 4:3-4 “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;…”
Es la unidad creada en la morada de Rúaj HaKodesh. Podemos hacernos la imagen que la comunidad de los hermanos es la casa del Espíritu Santo. Por lo cual estando los hermanos en santidad por guardar los mandamientos y el testimonio de Yeshúa, entonces en ese lugar reinará la Comunión y la Paz.
Y finalmente el pasaje que deseábamos ubicar en contexto.
Efesios 4:5 “un Señor, una fe, un bautismo,…”
Observando los versículos anteriores no cuesta apreciar que en todo se está hablando de la unidad del cuerpo de Yeshúa. Cumpliendo con la vocación de santidad a la cual han sido llamados, humildes y mansos, tardos para la ira. Y en ese espíritu de unidad teniendo un solo Señor. Un solo amo al cual obedecer, una sola cabeza por sobre todos, quien es Yeshúa. Apuntalada la creencia a partir de la Fe en su sacrificio y resurrección, en sus promesas, en su esperanza de redención. Y como no podía ser de otra manera solamente identificándose con Él. Como no podía permitirse de otra forma sumergiéndose en las aguas para morir simbólicamente y renacer identificándose con un solo Amo. Lo cual es reafirmado por los versículos siguientes.
Para definirlo con sencillez, el versículo cuestionado apunta a que no puede alguien identificarse con Yeshúa y luego con Pablo y luego con Pedro y luego con…
Y si a alguien todavía le queda alguna duda acerca de lo que Pablo quiso decir, dejemos que el apóstol hable:
1ra de Corintios 1: 12-13 “Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Yeshúa. ¿Acaso está dividido Yeshúa? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?”
Gálatas 3:26-27 “pues todos sois hijos de YHWH por la fe en Yeshúa; porque todos los que habéis sido bautizados en Yeshúa, de Yeshúa estáis revestidos.”
¿Bajo qué Nombre o en qué Nombre debe producirse el bautismo?
El trasfondo de esta pregunta se encuentra en la aparente contradicción entre los versículos siguientes:
Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;…”
Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Yeshúa  para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo…”
Esto no debiera realmente generar dudas porque son muchos los textos que traen luz, pero muchos años de tradición nos ha legado este error. El que la mayoría de las personas se han bautizado bajo la consigna “te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
Para responder a esta cuestión deseo traer a colación algunos pasajes. Dejaremos que las Escrituras hablen.
¿Qué nos dice Yeshúa con respecto al que es sumergido?
Marcos 16:16 “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”
¿Qué nos dice Yeshúa con respecto a quien lo comisionó, con respecto a quien lo envió?
Juan 5:43 “Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis.”
Luego de su partida ¿En nombre de quién será enviado Espíritu Santo?
Juan 14:26 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”
Hasta aquí encontramos que el Nombre del Padre está en el Hijo y que Ruaj HaKodesh es enviado en Nombre del Hijo.
¿Y cuál es el Nombre del Hijo? Por supuesto Yeshúa.
A esta circunstancia ¿la tenían presente los apóstoles al realizar la inmersión o bautismo de identificación y perdón de pecados?
Hechos 2:38 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Yeshúa para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”
¿Es posible que los apóstoles pensasen en la existencia de algún otro Nombre agregado que pudiese salvar?
Hechos 4: 11-12 “Este Yeshúa es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
Aclarado esto ¿Por qué en Mateo 28:19 se habla de “bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”?
Lo primero que debemos tomar en cuenta es que el evangelio de Mateo tuvo como primer destinatario al judío que recibía el evangelio. Pues de hecho esa frase no se repite en los demás evangelios lo que haría que falte al menos otro testigo en las Escrituras.
Una cuestión más deseo desarrollar hoy.
Usted habrá escuchado hasta el cansancio (y por supuesto nosotros también lo decimos), que el “bautismo” debe ser por inmersión. Pero ¿Existe la posibilidad de “bautizar” sin sumergir?
En el mover de las raíces de la Fe no he encontrado posiciones que afirmen que es posible “bautizar” por aspersión, o sea derramando agua por sobre la cabeza de la persona. Es más, todos se arremolinan en contra de cualquier posibilidad, teniendo en mente lo que el catolicismo romano lleva como práctica.
En la Didaké encontramos que se permite bautizar por aspersión cuando no existe la posibilidad de hacer una ablución.
Alguien podría alegar (falsamente por supuesto) que se trata de una manipulación de los primeros creyentes influenciados por la filosofía griega o que se trata de una falsificación del catolicismo.
Sin embargo la posibilidad de ser limpio solo por aspersión, cuando no podía llevarse adelante una inmersión, se encuentra receptada en el judaísmo fariseo y su continuador el rabínico, aun cuando la mayoría de los que pretenden seguir sus pasos no lo sepan. Pues el judaísmo rabínico se encarga de mantener esos textos lejos del conocimiento  común de los creyentes para poder discrepar con el catolicismo.

Para ser claros, encontramos el rito de purificación por aspersión en el Tratado Berajot, en el Punto 22. Proponiendo como válido que le sean vaciados al menos 9 kav en la cabeza de quien lo va a recibir. Lo que hace unos 13 litros de agua.

3ra parte – #

En esta tercera parte veremos cómo Yeshúa trató el tema del bautismo con uno de los líderes religiosos de Israel.
El texto que a continuación se comentará es muy conocido por todos los creyentes en Yeshúa. Sin embargo sus alcances, su contenido espiritual no ha sido completamente desarrollado por los comentaristas.
Veamos el evangelio de Juan 3:1-2
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
Este vino a Yeshúa de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de YHWH como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está YHWH con él.”
Sin profundizar más de lo necesario en la figura de Nicodemo, la Escritura nos da los datos necesarios para que asumamos la importancia del relato de la conversación que tienen:
• Era fariseo: Juan 3:1
• Era principal entre los judíos miembro del Sanedrín: Juan 3:1; 7:50
• Era maestro de Israel: Juan 3:10
• Era poderoso económicamente: Juan 19:39
Todos estos datos resaltan la figura de Nicodemo y el porqué de que su conversación privada haya llegado hasta nosotros.
Que  era fariseo nos indica que sus creencias apuntaban a un respeto escrupuloso de las Escrituras, que creía en la resurrección de los muertos, además de otros puntos en común con nuestra doctrina. Pero también nos indica que era parte de aquellos que creían en el valor de la llamada torá oral.
Que era miembro del Sanedrín expone que estaba capacitado como uno de los que decían el destino de los judíos. Pues sus palabras tenían el peso de los jueces de nuestro pueblo.
Que era un maestro de Israel indica que era de las personas puestas para guiar a otros en el conocimiento de la verdad de las Escrituras.
Que era poderoso económicamente es indicativo que podía verse libre de compromisos que pudieran sujetar su conciencia.
Todo esto hace de él una figura pública que no podía darse el lujo de equivocarse y luego ser difamado por seguir a cualquiera.
Ya había empezado a creer a partir de los milagros que había presenciado (Juan 2:23). Este era un punto importante pues los judíos esperaban que el Mesías hiciese milagros, siendo esta una de sus señales. A partir de los escritos de Maimónides los judíos actuales afirman que no son necesarios los milagros para verificar la autenticidad del Mesías. Pero lo debo escribir con todas las letras, eso es mentira, esa es una posición moderna. Los judíos de los tiempos de Yeshúa sí esperaban milagros hechos por el Mesías. Por otro lado cualquier duda que Nicodemo tuviese se despejó con las palabras compartidas con Nuestro Señor.
Y luego de esos dos versículos introductorios es que surge la cuestión que hoy nos importa, Juan 3: 3
“Respondió Yeshúa y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de YHWH.”
Donde se ha traducido como “de cierto, de cierto…” y que en inglés por ejemplo se tradujo como “truly, truly…” o “Verily, verily…”, debió traducirse en forma literal como “Amén, amén…”, pero esta cuestión se analizara en otro escrito. Lo que hoy nos importa son las palabras que siguen: “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de YHWH”.
Y estas palabras son las que generan el mayor desafío intelectual en la mente de Nicodemo, pues a renglón seguido cuestiona Juan 3:4
“¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”
¡Maravilloso poder inescrutable de las Escritura! ¡Un pensamiento de la Mente de YHWH puesto en nuestras manos!
Las siguientes palabras de Yeshúa colocan esta conversación en los entornos del bautismo. Juan 3:5
“Respondió Yeshúa: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de YHWH.”
Para poder entender el contenido de estos versículos lo primero que necesito es explicar que la forma tradicional en la cual se realizan los bautismos no es la más correcta. Ya he explicado que el bautismo, o sea la inmersión no es algo que aparece de la nada con el cristianismo. Sino que surge de la práctica hebrea del rito de tevilá. La inmersión en las aguas vivas. Y en esto hay varios puntos de importancia para destacar.
El primero es que quien se sumerge en las aguas lo hace de propia voluntad, no es llevado por nadie, ni conducido, ni sumergido, ni levantado. A no ser que se trate de una persona anciana o con discapacidades físicas que le impidan hacerlo por sus medios. Quien se sumerge lo hace por su cuenta. Entonces ¿Qué funciones cumple la persona que lo acompaña en el proceso? Varias. Testificar lo que ha hecho, ver que se haya sumergido por completo, velar por su seguridad e incluso ayudarlo a reincorporarse si fuese necesario. Pero ni lo arroja con sus manos, ni lo levanta, de no ser necesario por las dificultades físicas que he mencionado. Alguien entonces podría preguntar ¿Y cómo hace la persona para reincorporarse si ha caído de espaldas al agua? La respuesta es sencilla. Lo que ocurre es que la inmersión no se hace de espaldas cayendo hacia atrás. En el antiguo rito de tevilá, del cual se nutren el bautismo de Juan y el de identificación de Yeshúa, la posición es diferente.
Pensando en lo que estamos viendo acerca de la conversación entre Yeshúa y Nicodemo ¿Cuál imagina el lector que es la posición tradicional para la inmersión?
Por supuesto, la llamada posición fetal donde la persona que se va a bautizar ingresa al agua hasta una altura conveniente y luego se agacha hasta quedar completamente bajo el agua. Asume de este modo la misma posición que tiene un niño en el útero de su madre y luego que ha quedado completamente sumergido se incorpora. Con estos movimientos simbólicamente la persona muere a su anterior condición al sumergirse, asume la posición fetal y luego al incorporarse nace simbólicamente de nuevo.
¿Verdad que ahora la conversación tiene más sentido? Ahora sí puede entenderse porqué Yeshúa hace hincapié en el nuevo nacimiento.
Deseo que el lector se haga ahora una pregunta. ¿Es suficiente con este acto?
Las propias Escrituras nos indican que no. Es este un acto de suma importancia pero no es garantía de ningún compromiso espiritual. Tenemos un ejemplo, triste pero verdadero en el libro de los Hechos 8:13
“También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.”
Cualquiera puede leer sobre este personaje que aun cuando pasó por las aguas del bautismo su corazón lleno de tinieblas no cambió.
Para que no perdamos el hilo conductor recordemos lo que Yeshúa ha dicho a Nicodemo, Juan 3:5
“RespondióYeshúa: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de YHWH.”
Hay aquí una doble condición. La primera por supuesto es el simbólico nacimiento por la inmersión en las aguas. La segunda condición se refiere  a un nacimiento del Espíritu. El cual podemos ver que no había llegado a Simón.
Algo que corresponde que nos preguntemos es lo siguiente. ¿Yeshúa está inventando algo, es lo que dice una novedad que Nicodemo no tenía forma de conocer?
La respuesta la tenemos en el profeta Ezequiel 36:22 al
“22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho YHWH el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado.
23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy YHWH, dice YHWH el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.
24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.
25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Con un sencillo análisis de los versículos podemos ver que en 25 se encuentra receptado el bautismo en las aguas y en el 26-27 la necesaria renovación espiritual.

 -4ta parte – #

En el artículo anterior mencioné que ahora trataríamos la necesaria renovación espiritual.
Antes de desarrollar el tema quiero hacer una primera observación. Parte del tema que trataré no es nuevo, sino que ha sido visto hace más de dos siglos por ejemplo por el teólogo bautista John Gill. Cuyos textos pueden encontrarse en el idioma original en internet.
Observemos el siguiente pasaje, Juan 3: 6
“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”
Este texto lo relacionamos ya con Ezequiel, resultará interesante entonces poder ver cómo ello fue luego enseñado por los Apóstoles. Cómo este proceso de nacer nuevamente, que tanta confusión generó en Nicodemo, fue visto por los encargados de enseñarlo a las generaciones siguientes.
Veamos 1ra de Pedro 1:3
“Bendito el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshúa, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva…”
La palabra original que fue traducida como renacer es el griego ἀναγεννάω (Strong 313) anaguennáo. Esta es una palabra compuesta. En primer lugar la preposición  ἀνά (Strong 303) aná, que significa “de nuevo”. Y el verbo γεννάω (Strong 1080) guennáo que significa nacer. Como puede verse la traducción es correcta.
Veamos 1ra de Juan 2:29
“Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.”
La palabra que ha sido traducida como nacido es el griego guennáo que ya hemos visto en el pasaje anterior.
Veamos Tito 3:5
“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,…”
La palabra que ha sido traducida como regeneración es el griego παλιγγενεσία (Strong 3824) palinguenesía. Tenemos nuevamente una palabra compuesta. Por un lado el adverbio πάλιν (Strong 3825) pálin que significa “de nuevo”. Y por otro el sustantivo γένεσις (Strong 1078) guénesis que en el contexto significa nacimiento.
Como puede verse tenemos la misma temática en tres autores distintos, Pedro, Juan y Pablo.
Está claro que este nuevo nacimiento o este renacer se vincula a lo visto en Ezequiel con el corazón nuevo que se recibe por la renovación espiritual.
Para avanzar ahora lo que corresponde es que analicemos los versículos escogidos de los apóstoles a la luz del contexto en el cual se insertan. Pues viendo lo que los versículos de su entorno nos dicen podremos entender mejor cómo veían ellos este renacer.
1ra de Pedro 1:3 ““Bendito el Elohim y Padre de nuestro Señor Yeshúa, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva…”
Comenzando con la carta de Pedro podemos ver que los versículos 1 y 2 nos indican que los elegidos por el conocimiento de YHWH previo a todas las cosas, fueron apartados (santificados) por el Espíritu para obediencia, siendo rociados por la sangre de Yeshúa el Mesías. Es así que esta limpieza espiritual a través del sacrificio del Hijo de YHWH generó el volver a nacer. Hecho fundamental para poder recibir una “herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,…”.
1ra de Juan 2:29 “Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.”
En cuanto a la primera carta de Juan el contexto nos habla de un serio peligro para el creyente el cual es el espíritu del anti cristo. Nos advierte que permanezcamos en la Fe recibida pues todo el que ha vuelto a nacer (el “nacido de él”) practica la Justicia. Podríamos pensar que se trata de hacer lo bueno en un sentido simple y genérico, pero el apóstol es más específico pues la justicia, δικαιοσύνη (Strong 1343) dikaiosíne se relaciona con  δίκαιος (Strong 1342) díkaios que es la versión griega de la palabra hebrea צַדִיק (Strong 6662) tzádiq. Un tzadiq es una persona que camina conforme los mandamientos de YHWH. Ejemplo de esto tenemos en Lucas 1:6
“Ambos eran justos delante de YHWH, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.”
Romanos 2:13 “porque no son los oidores de la ley los justos ante YHWH, sino los hacedores de la ley serán justificados.”
Y por supuesto un ejemplo que surge de la misma carta que estamos viendo, 1ra de Juan 3:7
“Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.”
Por todo ello una persona que ha nacido de Nuestro Salvador es alguien que tiene como línea de vida el cumplir sus mandamientos.
Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,…”
El versículo de Tito nos inserta en la causa de nuestra Salvación. No las obras de justicia, o sea no por ser cumplidores de los mandamientos, sino por misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en Ruaj HaKodesh.
El texto de 1ra de Pedro nos muestra al Padre haciendo renacer al hombre.
El texto de 1ra de Juan 2:29 nos muestra al Hijo haciendo renacer al hombre.
El texto de Tito 3:5 nos muestra a Ruaj HaKodesh. haciendo renacer al hombre.
Padre, Hijo, Ruaj HaKodesh, en el Nuevo Nacimiento.
Ricardo.

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