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La Fe del Nazareno

Queda hecho el depósito que establece la Ley 11723 que protege los derechos de autor. Cualquier modificación del contenido de este libro o su uso con fines comerciales será perseguida judicialmente en cualquier parte del mundo. Se permite su difusión, copia y transmisión por cualquier medio cuando se haga en su integridad.

Portada: Ismael y Ximena.

 

Prefacio

 

 

Quien se acerque a la lectura de este libro debe hacerlo teniendo algunas cosas en claro.

En primer lugar que es este fundamentalmente un libro de difusión de la Fe nazarena. Por ende no se trata de un libro ni de judaísmo ni de mesianismo en particular. Todos estos son nombres usados por las personas para referirse a un conjunto de creencias particulares. Pretendemos aquí transmitir lo que hemos visto y oído y que el Espíritu de Santidad nos ha mostrado.

En segundo lugar no se trata de un libro que busque polémicas, aunque pudiera generarlas. Cualquier debate o intercambio de ideas que pudiese generar, cuando sea hecho en Paz y Armonía, podrá ser resuelto cuando el Mesías vuelva a la Tierra.

En tercer lugar no es un libro final. Pues cada uno de los temas desarrollados amerita su profundización. Ello sea hecho o bien por el lector al indagar en los mismos. O bien por el autor a través de nuevos libros de los temas tratados.

En cuarto lugar, como se verá, no se ha recurrido a ninguna fuente externa de conocimiento más allá de la Biblia, en la versión que cualquier persona pueda tener en su hogar. Y quizás algunos apéndices de la Historia de Israel que pueden encontrarse en cualquier manual de historia universal.

Pues ha sido la intención que cualquiera pueda llegar y transmitir a otros las observaciones contenidas en el mismo, sin necesidad de erudición o conocimientos especiales.

Para entenderlo, seguirlo y comprenderlo, sólo es necesario seguir sus temas con una Biblia en las manos, la mente abierta, y el corazón predispuesto a escuchar la voz del Altísimo.

Lo invito a que camine por las páginas recibiendo lo que pueda ser Luz para su vida y desechando como errores propios del autor lo que pudiera no servir para edificación.

 

Índice

 

 

  1. Primeros pasos
  2. Corrigiendo hábitos
  3. La división de
  4. ¿Por qué la Casa de Israel se extravió?
  5. ¿Quién reunificará las Casas?
  6. ¿Por qué murió Yeshúa?
  7. ¿Qué ocurría en Judá en tiempos de Yeshúa?
  8. La observancia de los discípulos
  9. Donde es leído cada Shabbat
  10. Las santas Convocaciones
  11. La Fiesta de las Semanas
  12. No inventen reemplazos
  13. ¿Qué ocurrió en Shavuot?
  14. Las etapas de la Boda
  15. Las Fiestas del Otoño
  16. Los días de Arrepentimiento
  17. La primera convocación de otoño. Yom Teruáh
  18. Yom Kippur
  19. Las Fiestas de las Tiendas o Tabernáculos.
  20. El Octavo Día.
  21. A modo de cierre     

 

 

 

Primeros pasos #

Siendo este el primer capítulo, es necesario que el lector entienda algo muy importante. La forma en que normalmente se leen las Escrituras en occidente, no necesariamente es la forma adecuada. En los tiempos de Yeshúa no se leían versos aislados componiendo sermones o mensajes. Lo que se hacía era dividir el rollo escrito por Moisés en porciones. Al hacerlo así, cada Shabbat se leía una parte de lo escrito por Moisés, y con el paso de las semanas se leía en forma completa la llamada Toráh.

En la actualidad la mayoría de los grupos religiosos que leen las Escrituras con esta metodología, tomando en consideración que el año tiene 54 semanas, dividen por esta cantidad el texto y al final del año se completa un ciclo leyendo en forma completa lo que hoy son 5 libros. Asimismo, en tiempos de Yeshúa ello el texto era explicado por los rabinos, enseñando lo que Moisés había escrito y cómo ello se aplicaba a la vida diaria.

Cuando una persona que no había recibido formación hebrea, o sea no había asistido a una sinagoga desde niño, se acercaba como un nuevo creyente a la Fe de los seguidores de Yeshúa. Sólo se le pedían 4 cosas. El resto lo aprendería paulatinamente cada Shabbat al asistir a la sinagoga y escuchar las porciones de la escritura y su explicación. De seguro habrá leído este pasaje muchas veces de Hechos 15:20, pero ahora lo va a entender:

Sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre. Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.”

Si hubiese recibido esa formación de niño habría leído el libro de Génesis conforme lo leemos nosotros desde hace miles de años. En igual forma que lo leyeron Yeshúa y sus discípulos. En el nuevo testamento tenemos este ejemplo:

Lucas 4:16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer

Lucas 4:31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba en los días de reposo

Por esto al comenzar es necesario evidentemente hacerlo por el principio.

 

Como sabrá el principio de las escrituras es el Génesis. Veamos entonces qué descubrimos en este libro.

En el primer libro, encontramos que a nuestros padres Abraham, Isaac y Jacov, les fue dada la promesa según la cual su descendencia sería fructífera.

Ello lo puede encontrar en los siguientes pasajes, que quiero que lea antes de avanzar:

 

  • Génesis 13: 14-16; Génesis 15: 1 al 6; Génesis 17: 4 al 7; Génesis 22: 17 al 18; Génesis 26: 4 y por supuesto a nuestras matriarcas Génesis 24:

Una vez que los haya leído quiero que piense algo. Si leyera el libro del Génesis no en versículos aislados, sino como un libro que debe leerse íntegramente, vería que todo el libro se trata de la historia de una Familia. Desde Adan hasta Jacov y sus 12 hijos. Y cómo esa familia se transformó en una Nación y estuvo esclavizada en Egipto. Esa Familia a partir de Abraham recibe una promesa, la cual por derecho hereditario obviamente es transferida a su hijo Isaac.

Verá por ejemplo que la promesa renovada con Isaac en Génesis 26:4 es a lo que se refiere Pablo en Gálatas 4:28.

Pero esta promesa es más rica que lo que la gente normalmente cree. Ya que muchos creen que Abraham es el padre del Pueblo Judío. Lo cual es cierto pero sólo en parte.

En Génesis 28: 3 dice “Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos”

Esto frase “multitud de pueblos” en el hebreo original es kehelat Goyim” o “asamblea de naciones.”

O sea no sólo 1 pueblo, sino también multitud de pueblos.

 

Recordando en el verso 4 la bendición “y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham”

O sea que la Promesa será para la descendencia. No para sólo una parte de la descendencia.

Avanzando un poco más vemos que dice en:

Génesis 28: 14 “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. “

O sea que los descendientes se extenderían por todo el mundo.

Si continuamos avanzando en el libro del Génesis veremos en los versículos una aproximación muy importante:

35:9 al 11 “9Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.

10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.

11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.”

“una nación y conjunto de naciones procederán de ti”

La nación está destinada a ser el pueblo Judío y la compañía de naciones será el “kehelat Goyim” o la asamblea de naciones que procederán de su propio cuerpo.

Espero hasta el momento no haber sido confuso.

Aquí es importante que recuerde un poco la historia de Israel. Hagamos memoria.

José fue vendido por sus hermanos y sirvió en Egipto, hasta que la hambruna condujo finalmente a la reunión con su padre y sus hermanos. Asimismo recordará el momento histórico cuando Jacov bendice a los hijos de José, Efraím y Manases.

Sé que puede ser un poco difícil entender algunas cosas pero este pasaje es importante:

Génesis 48:16 “el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.

Cuando habla de que en ellos sea perpetuado el nombre, se refiere a que será llamado Israel. O sea que Efraím llevará (o podrá llamarse, o podrá identificarse como “Israel”) el nombre Israel.

Recordará que Jacov cruzó las manos y puso la primogenitura en Efraím y dijo:

Génesis 48:19 “Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él y su descendencia formará multitud de naciones.”

Ahora entonces podemos recordar algo, de Jacov-Israel saldría: Génesis 35:11 “una nación y conjunto de naciones procederán de ti”

 

Sé que hemos visto muchos pasajes y datos pero ahora volviendo a atar todos los cabos, como la madeja de un hilo: de la descendencia de Abraham, Isaac, Jacov saldría una nación y multitud de naciones.

¿Sabe cómo se dice en hebreo multitud de naciones? (me refiero a cómo se oiría en castellano)

Melo hagoyim. (Génesis 48:19) ֽיִם וֹגּהַ ְמלא־

Dirá ¿Y esto qué significado tiene para mí? Ello es muy importante, sobre todo en el Nuevo Testamento pues es la misma frase se emplea en la Carta a los Romanos:

11:25 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;”

Esto último “plenitud de gentiles” en hebreo se dice meloh hagoyim, es lo que se traduce como “multitud de naciones”.

O sea que el endurecimiento que cayó sobre los “judíos” (una parte de Israel, una de las 12 tribus) ha sido para que pudiera entrar de nuevo la “multitud de naciones” en el Pacto.

Ahora bien, hagamos un alto. La información es mucha. Quiero que la relea antes de seguir a la segunda parte. Todavía no saque conclusiones, sólo reléalo.

 

 

 

 

2

Corrigiendo hábitos #

 

En el capítulo anterior escribí que un problema se origina cuando no se leen las escrituras en forma completa sino a través de versículos aislados. Leyendo completo el libro de Génesis verá que se trata de la historia de una Familia, la cual en el libro de Éxodo se ha conformado como un gran pueblo de 12 tribus o clanes viviendo como esclavos en la tierra de Gosén. Ese pueblo finalmente es liberado por la mano de YHWH bajo la conducción de Moisés. Este Pueblo luego de varias vicisitudes finalmente ingresó en la Tierra prometida y tomó posesión de ella.

Al principio sólo se gobernaba por la mano de YHWH. Hubo un período con Jueces, algunos de los cuales cayeron en actitudes deshonestas y con posterioridad fueron reemplazados por reyes.

 

Estos funcionaron básicamente bien hasta Salomón. Con un país Israel, unido en sus 12 tribus, pero gobernado por un rey de Judá. De la lectura de estos eventos históricos sabemos que asimismo Salomón tuvo muchas mujeres, aun cuando había sido advertido que no hiciera así. Finalmente su corazón fue inclinado a permitir la adoración de otros dioses, con lo cual fue dado un decreto divino de que su reino sería dividido. Pero que no ocurriría estando él vivo sino que le ocurriría a su hijo.

1ra de Reyes 11:11-12 “11Y dijo YHWH a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.

12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. “

YHWH reveló luego a Jeroboam, un Efraimita, uno de los talentosos funcionarios de Salomón, que él recibiría diez tribus resultado de la ruptura en el reino de Israel luego de la muerte de Salomón. Esta profecía fue actuada frente a Jeroboam por el profeta Ahiya. Los días de gloria bajo David fueron la última ocasión en que el reino perteneció a todo Israel, compuesto de doce tribus. Aproximadamente en 921 A.C. las diez tribus del norte se separaron de la Casa de David y se llamaron a sí mismos Israel haciendo de Samaria su capital. Las tribus sureñas de Yahudáh (Judá), Benjamín y Leví constituyeron el reino del sur bajo Rehoboam con Jerusalén como su capital. Esto puede leerse en 1 Reyes 11:26- 43.

Con lo cual el reino quedó dividido en 2 Casas:

  • Casa de Judá al sur
  • Casa de Israel al norte

El reino del norte adoptó las prácticas paganas, idolatría, ciertos desenfrenos morales, etc., y aunque fue advertido por varios profetas, finalmente fue atacado por los asirios y destruido. Eso ocurrió en el año 721 a.C aproximadamente, por la invasión de Tiglat- Pileser.

De esta forma las 10 tribus del norte fueron obligadas a abandonar Israel. Lo que ocurrió con ellas a continuación fue muy significativo para nosotros, pues terminaron esparcidas entre las naciones. Fueron deportadas y empezaron un derrotero que nunca terminó.

Se fueron moviendo en distintas direcciones. Algunos a África, otros a lo que actualmente es Europa, otros a Asia. Con lo cual la sangre israelita de la Casa de Israel se extendió por

 

todo el mundo. Con este mover a lo largo del paso de los años su rastro se perdió, se los empezó a llamar “las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Estas “ovejas” están en todo el mundo. Ahora va a entender mejor estos pasajes:

Mateo 10:5-6 “A estos doce envió Yeshúa, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

Mateo 15:24 “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

Juan 10:4 “Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.”

Jeremías 3:18 “En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.”

 

 

Querido lector, lo que siente en su corazón, ese profundo Amor por Israel es el llamado del Pastor a que vuelva al Pacto de Nuestros Padres. Es parte de la Casa de Israel. En el final de los tiempos Él nos llamaría porque nos ama y no quiere que sigamos perdidos entre las naciones a las cuales nuestros antepasados fueron dispersados.

 

 

 

 

3

La división en Oseas. #

En los textos siguientes, los cuales surgen de lo que recibieron los profetas, podrá ver desarrollado en el plano profético lo que ocurrió en el plano real, históricamente con la casa de Israel. Cómo ello fue profetizado y cómo luego se cumplió.

Pero sería muy poco si todo esto se relacionase sólo con hechos históricos. Ya que las consecuencias de aquello se trasladan a nuestros días. Por cuanto varios aspectos proféticos aún no han tenido cumplimiento.

 

Tal el hecho de que en varias de las profecías se explica que esa separación de los dos reinos, en algún momento cesaría. En algún momento al final de los días esa separación desaparecería y ambos volverían a estar unidos.

¿Y quién los volvería a unir?

 

Precisamente el Mesías, uno de los eventos que acontecerán con su venida es la reunificación de ambas Casas.

Ahora veremos qué nos dice el Profeta Oseas.

 

Si bien podríamos leer todas las profecías de Oseas, empezaremos por lo que vemos en Oseas 1: 1 al 11.

“Palabra de YHWH que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel.

El principio de la palabra de YHWH por medio de Oseas. Dijo YHWH a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de YHWH.

Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

Y le dijo YHWH: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel.

Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.

Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo YHWH: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.

Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por YHWH su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.

Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.

Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.

Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”

Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.”

No voy a hacer un análisis pormenorizado de los versículos, pues es mi intención que el estudiante, aquel que comienza a caminar en el conocimiento de las cosas de Elohim, pueda aprender a conocer la Escritura con la mínima dirección.

 

Por ello quiero que quien esté siguiendo esta enseñanza ahora lea concienzudamente los versículos marcados de Oseas y piense:

¿Qué significado profético tienen los nombres que el profeta pone a sus hijos?

Jezreel: significa “Dios siembre” o “simiente de Dios”, pero también es el nombre de un valle. ¿Qué anuncia que ocurrirá en ese lugar?

Lo-ruhama: significa “no compadecida”, que no recibe misericordia ¿A cuál de las dos Casas dice que no le tendrá misericordia? ¿Qué sabemos que ocurrió con el reino del norte producto de que no haya tenido compasión por su pecado?

Lo-ammi: significa “no pueblo”. ¿Los israelitas, esparcidos por todo el mundo, tienen conciencia de que son parte del pueblo de Israel? ¿De que en algún tiempo sus antepasados caminaron por el desierto con Moisés e ingresaron en la Tierra Prometida?

¿Tienen conciencia de que YHWH les dio Instrucción acerca de cómo quería que vivieran?

¿Se comportan como parte del Pueblo de YHWH caminando en la actualidad como debieran? ¿Celebran las Santas Convocaciones que YHWH estableció para ellos, lo cual se desarrolla en el Capítulo 23 de Levítico?

No obstante todas estas cuestiones, YHWH hace un alto para dar dos promesas a la Casa de Israel. Las cuales vemos en el versículo 10:

  • “será el número de los hijos de Israel como la arena del mar”
  • “Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.

Fíjense que la primera parte, o la primera de estas dos promesas se ha cumplido. A través de las distintas generaciones los descendientes de la Casa de Israel, esparcidos entre las naciones, se han multiplicado hasta ser millones.

Por otro lado la segunda parte aún no se ha cumplido, por cuanto esos millones han perdido su identidad, y hoy se miran al espejo cada mañana sin saber lo que son.

Asimismo en el versículo 11 una gran promesa viene a establecer un momento histórico: El hecho de que algún día ambas casas, Judá e Israel, volverán a estar unidas.

El versículo 23 del capítulo 2 nos habla de la futura restauración de Israel que ocurrirá en los tiempos del fin. De esto nos habla el profeta en el versículo 3:5

“Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a YHWH su Elohim, y a David su rey; y temerán a YHWH y a su bondad en el fin de los días.”

 

Estas 4 palabras finales: “fin de los días”, en hebreo ajarit hayamim. Son las mismas que encontramos en:

Gen 49:1 “Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.”

Números 24:14 “Ahora, mira, me voy a mi pueblo; pero ven, y te advertiré lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros…”

Deuteronomio 4:30 “Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si

en los postreros días te volvieres a YHWH tu Dios, y oyeres su voz;…”

Isaías 2:2 “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de YHWH como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.”

Pero es fundamental entender que esta cuestión era moneda corriente en el andar de los apóstoles y los primeros seguidores del Mesías. Pues estos también tenían presente las continuas promesas y advertencias dadas para el final de los días. Para ello podemos tomar como ejemplo a Timoteo:

1ra de Timoteo 4:1 “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;…”

Si bien podríamos extendernos sobre estas cuestiones relacionadas a las distintas profecías establecidas para la reunificación de las dos casas. No lo haré ahora, pues son estos temas que requieren meditación y vuelta sobre vuelta de los versículos.

Sí quiero dejarles una tarea por demás gratificante, la cual es analizar el mashal (la parábola) del hijo pródigo: Lucas 15: 11 al 32.

Creo, y lo escribo con sinceridad, que aunque conocen y han leído numerosas veces esta parábola. Recién ahora que han conocido la doctrina de las Dos casas, la podrán entender.

 

4

 

¿Por qué la Casa de Israel se extravió? #

Hemos visto en los 3 capítulos anteriores cómo se fue desarrollando el plan de Elohim en el conjunto de su Pueblo Israel. Cómo desde un hombre, Abram (así sin H) que tomó la posta que le daba el Altísimo cruzando el Éufrates, pasando por su hijo y luego su nieto, llegamos a las 12 tribus. Las mismas que salieron de Egipto y conquistaron la Tierra Prometida. Y hemos visto cómo esas tribus instaladas en la Tierra Prometida luego se dividieron en dos grandes naciones, las Dos Casas.

Asimismo vimos cómo el destierro y su posterior expansión por todo el mundo, de la Casa del Norte, hizo que la sangre de Israel nutriera toda la Tierra.

Pero ahora cabe una pregunta ¿Qué fue lo que ocurrió para que la casa de Israel cayera en esa aparente desgracia? ¿Qué fue lo que hizo mal la casa de Israel para que, de ser su Amada, pasara a ser la no compadecida de YHWH? ¿Qué hicieron mal los israelitas del norte para pasar de ser parte del pueblo elegido, a ser No mi pueblo? ¿Por qué llegó a ser lo-ruhama y lo-ammi?

Como siempre se dice, Elohim da respuestas a través de los hechos cotidianos que nos tocan vivir.

La respuesta a estos interrogantes la tenemos en el propio nacimiento de la estructura familiar.

Veremos, al final de este capítulo que todo se trata de una ruptura. De un desencuentro, si se quiere, de la falta de cumplimiento de promesas.

Vayamos por parte.

Todos sabemos lo que un acuerdo implica. Básicamente es un acercamiento de voluntades. Donde yo estipulo lo que deseo y la otra parte da su consentimiento y a su vez me dice lo que desea, a lo cual presto mi consentimiento. Aunque parezca demasiado sencillo, así ha sido la relación de Elohim con su creación humana.

El primer acuerdo que el Creador celebra se manifiesta en el Gan Edén, el huerto de Edén. En el principio YHWH formó al Hombre de la Tierra y luego lo colocó en aquel huerto para que lo labrara y cuidase. Le dio la Instrucción de lo que debía hacer, a cambio le garantizaba vida eterna, felicidad, protección, compañía, etc. Con la única condición de respetar Su voluntad de que no comiese del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Obsérvese que en el huerto estaba tanto el árbol de la vida como el árbol del conocimiento del bien y del mal, pero sólo el segundo era el que no debía probarse. Tenemos aquí claramente un Pacto, un acuerdo con reciprocidades. Sin embargo, todos sabemos que este primer pacto edénico fue quebrantado por el hombre. Generando las consecuencias conocidas.

Aun con este quebrantamiento una promesa es dada al Hombre, la cual conocemos del versículo 15 del capítulo 3 del Génesis, donde la “simiente de la mujer” heriría a la serpiente en la cabeza. Una herida mortal. O sea que aun cuando el primer pacto dado en Edén fue roto por el hombre, YHWH en su infinita misericordia promete una salida donde será la simiente de la mujer quien traerá la redención de Adam. Por supuesto que sabemos que la simiente de la mujer es aquel ser que fue concebido por el Espíritu Santo, Rúaj HaKodesh como diríamos en hebreo en la matriz de una mujer. Aquel ser que no tiene cromosomas de hombre, Yeshúa en hebreo, sino que sólo tiene los 23 cromosomas que brindó la mujer María (Miryam en hebreo).

Luego vemos que Adam y sus descendientes caminaron por la tierra, teniendo las aventuras y vicisitudes que podemos aprender en todo el libro de Génesis (Bereshit transliterando el hebreo). Y en este caminar y vivir, la mayoría de los seres humanos se extraviaron siguiendo los caminos del pecado. Siguieron el camino de Caín y se desbarrancaron tras los placeres que Elohim no deseaba para ellos. La corrupción y la maldad fueron de tal magnitud que el Creador decidió poner fin a toda vida que caminara por la Tierra.

La historia es por demás conocida y no la repetiré.

Pero el aspecto que muchas veces es olvidado es el de la existencia del Pacto. Muchos saben acerca de la señal del Pacto puesta en los cielos, el arco y su belleza, y su aparición ante cada tormenta. Pero lo que pasa desapercibido es la existencia misma del pacto.

YHWH volvió a acordar con el Hombre. Una vez más, el Creador se inclinó a acordar con su creación. Vale que lo recordemos:

Génesis 9:9-17 “He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.

Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser

 

viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:

Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.

Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.

Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.”

 

 

En 9 versículos tenemos repetida tantas veces la palabra Pacto (רִיתבּ que es evidente que esa es la clave de todos los pasajes.

berit en hebreo)

 

 

En esto es importante señalar un aspecto que a veces pasa desapercibido. Es el hecho de que la promesa de entregar la tierra en las manos de Adam y sus descendientes, de multiplicidad, contenida en el pacto edénico siguió vigente. Así como la promesa acerca de que la simiente de la mujer redimiría al hombre dada en el pacto adámico también continuó vigente. Por todo esto tenemos entonces que cada uno de estos 3 pactos observados no se invalidan mutuamente. Sino que cada uno de los nuevos lo que hace es reafirmar el anterior y nutrirlo con una nueva revelación y contenido.

Así el edénico es reafirmado y complementado en el adámico y a su vez este es reafirmado y complementado en el Noájico. Este último el dado a Noé.

Avanzando en el Génesis tenemos una nueva reedición de la unión de YHWH con su creación. Es así que llegamos a:

Génesis 17:2 “Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.”

Donde tendremos la gran promesa dada a nuestro Padre Abraham, de multiplicidad y de posesión de la Tierra Prometida, teniendo como señal de ese Pacto la marca que los Hijos de Israel llevamos en nuestro cuerpo, la circuncisión.

Como hemos visto en los escritos anteriores este Brit (berit se pronuncia con una e muy suave) fue transmitido a sus hijos Isaac y Jacov. Luego a las 12 tribus y consecuentemente a todo el Pueblo de Israel. Este Pacto Abrahamico por cierto está claro que no ha invalidado los anteriores. Sino que como puede fácilmente apreciarse contiene en su interior los 3 pactos anteriores mencionados. En cada vuelta de tuerca una revelación cada vez mayor y profunda es dada, sin dejar de lado lo prometido con anterioridad.

 

Como he escrito este pacto contiene más revelación que los anteriores, ya que de nuestros patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob tenemos la promesa de que en ellos serán benditas todas las naciones.

Cómo se desarrollaría en concreto este Pacto lo tenemos en principio en el segundo libro del Pentateuco (o como en términos hebreos se dice, la Toráh). El segundo libro, Éxodo, nos muestra a esa familia transformada en un Nación que es sacada de Egipto con el fin de tomar posesión de la Tierra Prometida.

Ahora, quien es su conductor, Moisés, será el portador de las noticias de una reedición de las promesas, con una revelación cada vez mayor. En Sinaí, Moisés será el encargado de transmitir nuevos requerimientos para el Pacto con el Eterno.

Éxodo 19: 5-6 “Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

En este una gran promesa es presentada a los hijos de Israel, ser un “reino de sacerdotes”.

Para este cumplimiento ahora YHWH presenta a su Pueblo Instrucciones sobre el comportamiento que de ellos desea.

Si bien tenemos el acaecimiento del becerro de oro, por mediación de Moisés el Pueblo es salvado de la Ira divina, aunque pierde la posibilidad de transformarse en ese momento en el reino de sacerdotes previsto. Lo cual será motivo de estudios posteriores.

En el Pacto realizado en el desierto de Sinaí el Pueblo de Israel, las 12 tribus reciben la revelación de la Instrucción (Toráh) de YHWH. El conjunto de mandamientos, decretos y regulaciones que el Eterno pide que el Pueblo observe a cambio de la concreción de sus promesas.

Y aquí es donde deseo hacer hincapié una vez más. El Pacto traído mediante la mano de Moisés, que podemos llamar Mosaico, no invalidó los anteriores Pactos. Sino que trajo más Luz acerca de cómo relacionarse con el Creador. Es de esta forma que tenemos un Pacto sobre otro, no invalidando el anterior, sino reafirmándolo y nutriéndolo. Es por ello que el Pacto Mosaico contiene al Abrahamico y a su vez al Noájico y al Adámico y por último al Edénico. Los pactos son como filminas que se superponen unas a otras dando una imagen cada vez más definida.

 

Ahora sí podemos entender al Pacto como las condiciones de matrimonio que el Creador establece con su Pueblo. Las condiciones que establece para la convivencia y relación matrimonial con su Pueblo Israel. No sólo con los “judíos”. Ellos son sólo una parte del Pueblo de Israel. Ellos son parte del pacto matrimonial. Pero eso, una parte. Son una tribu, así como las otras que ingresan en el Pacto.

Imaginemos por un instante los votos matrimoniales que se hacen los esposos. Yo prometo esto y aquello, a cambio la otra parte promete esto y lo otro.

Te prometo serte fiel en la salud y la adversidad, te prometo serte fiel aunque sea la pobreza y no la riqueza la que esté en un momento en nuestra situación. Yo te prometo cuidarte, protegerte, librarte de cualquier enemigo. Te prometo el mundo, la tierra. Lo único que te pido es que “guardes mis mandamientos”.

En el final del libro Deuteronomio (que en hebreo llamamos Devarim, de nuevo con una e muy suave) aparecen claramente promesas de bendición frente a la observancia de los mandamientos y consecuencia de maldición por la inobservancia del Pacto matrimonial.

Y el primer punto de cualquier matrimonio tiene presente a la fidelidad. No puedo pretender el respeto de los votos matrimoniales si la fidelidad no da el soporte necesario a la relación.

En Éxodo se nos dice: 20:3-6 “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy YHWH tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. “

Ya he explicado lo que ocurrió en los capítulos anteriores. El reino del norte, la casa de Israel se llenó de adoración a ídolos y dioses paganos. Por ello YHWH le indica a Oseas que diga:

2:1-2 “Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas: Ruhama.

Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos;…”

Ese Pacto matrimonial que YHWH estableció con Israel, fue roto precisamente por el adulterio de Israel al fornicar con otros dioses. Al caer en adulterio la casa de Israel perdió

 

sus derechos matrimoniales, las promesas que su esposo YHWH le había hecho. Y recayeron sobre ella las maldiciones contenidas en Deuteronomio.

 

 

5

¿Quién reunificará las Casas? #

A lo largo de los primeros capítulos hemos visto la historia de las dos casas, de los pactos superpuestos y de las promesas futuras.

Ahora es necesario que veamos la expectativa de promesa de redención mesiánica. La Esperanza que sostuvo la idea de reunificación.

Escribo esto pues los profetas se han levantado a lo largo de muchas décadas anunciando que la situación de ruptura de ambas casas sería superada. Que el estado de abandono entre las naciones, que la situación de estar perdida de la Casa de Israel se resolvería.

Asimismo los profetas vieron y les fue dicho que en tiempos futuros ambas casas de Israel volverían a ser una.

Si bien esto es algo que pudiera resultar difícil de creer a la luz de la situación en la cual millones de personas se encuentran en el mundo. Desconociendo el código genético que su sangre israelita esconde. Sabemos bien que no es tarea imposible para YHWH.

Sin extendernos más en prefacios, qué nos dicen las profecías.

En primer lugar es necesario entender que si bien el reino del norte fue el que se disgregó entre las naciones, también el reino del sur, la Casa de Judá, tuvo su iniquidad. Producto de ella fue llevada cautiva a Babilonia, de dónde recibimos los profundos mensajes del Profeta Daniel. Pero en este momento no es la iniquidad de la Casa de Judá la cual nos ocupa.

Sólo haré hincapié en la reunificación profetizada. El Profeta Jeremías nos dice, cap. 3:17-18:

En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: “Trono del SEÑOR”; y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén, a causa del nombre del SEÑOR; y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazón. En aquellos días andará la casa de Judá con la casa de Israel, y vendrán juntas de la tierra del norte a la tierra que di en heredad a vuestros padres.”

Cap. 33: 7-8 “Restauraré el bienestar de Judá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio. Los limpiaré de toda la maldad que cometieron contra mí, y perdonaré todas las iniquidades con que pecaron contra mí y con las que se rebelaron contra mí.”

14 “He aquí, vienen días —declara el SEÑOR—en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá.”

Veamos otro Profeta, Ezequiel en el Capítulo 37: 15-19

Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros. Toma luego otra vara y escribe en ella: Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus

compañeros. Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?, diles: Así dice el Señor DIOS: ‘He aquí, tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.”

Asimismo miren con qué claridad YHWH se encargó de contarnos lo que ocurriría al final de los tiempos, en el mismo capítulo 37: 21-22

“Así dice el YHWH Elohim: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.”

No voy a extenderme más en las citas a los Profetas en cuanto a la futura reunificación, sólo daré otro ejemplo con Zacarías, de quien en el capítulo 8: 13 se puede leer:

“Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré para que seáis bendición. No temáis, mas sean fuertes vuestras manos.”

Creo que a lo largo de muchas décadas y siglos, la profecía de la futura reunificación de las Dos Casas ha sido una constante. Pero con ello se nos abre un interrogante.

¿Quién concretaría esta reunificación? ¿Quién tendría en su mano el juntar a las dos naciones? ¿Quién es el que sobrenaturalmente sabe dónde se encuentran cada uno de los millones de israelitas desperdigados en el mundo? Creo que, aunque nos imaginamos o sabemos la respuesta, no hay mejor tarea que dejar que las propias Escrituras nos hablen.

 

El Profeta Ezequiel en el mismo Capítulo 37: 24-28 que antes empecé a citar nos escribe:

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. ‘Y las naciones sabrán que yo, el SEÑOR, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.’”

El profeta Jeremías en el capítulo 3 nos dice:

 

17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: “Trono del SEÑOR”; y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén, a causa del nombre del SEÑOR; y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazón.”

En el Capítulo 33: 15-17 ya citado:

“En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: el SEÑOR, justicia nuestra. Porque así dice el SEÑOR: Nunca le faltará a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel;…”

Por estos textos y por nuestro conocimiento de los hechos, de la historia relatada en los Evangelios, sabemos bien a quien se han referido. La perspectiva mesiánica nos habla de que sería un descendiente del rey David quien tendría en su mano la futura reunificación de las dos casas de Israel.  Un descendiente del linaje real.

Observemos por un instante la preocupación contenida en los evangelios acerca de la procedencia de Yeshúa. Empezando por el primer versículo contenido en el rollo de Mateo:

1:1 “Libro de la genealogía de Yeshúa, hijo de David, hijo de Abraham.”

Acto seguido el evangelio de Mateo se encarga de describir la genealogía, el documento de identidad de Yeshúa. Y cómo su ascendencia se remonta hasta el linaje real. Inclusive al contar el número 14 se nos está haciendo referencia en gematría bíblica a su identidad como Mesías de Israel. Pero ello es cuestión de otro estudio en particular.

 

No haré todas las citas por cuanto no considero necesario extenderme en ellas, pero hay más de 10 menciones en distintos pasajes del llamado Nuevo testamento donde se menciona a Yeshúa como Hijo de David. Aportando en ello al reconocimiento de él como el Mesías que conduciría a la concreción de las promesas de restauración.

Pero hay también otras menciones que a veces escapan al lector cristiano, no avezado en la terminología israelita.

Veamos: Mateo 11:3 “… a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?”

Lucas 7: 19 “Y llamando Juan a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?”

Juan 6:14 “La gente entonces, al ver la señal que Yeshúa había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.”

Esta frase “el que ha de venir” era muy conocida en tiempos de Nuestro Señor. Y claramente identificaba al Mesías Prometido.

Entonces, a lo largo de los evangelios la identificación de Yeshúa como descendiente del linaje real de David y como aquel que había de venir es evidente.

Ahora la pregunta que cabe es esta ¿Es posible que otra persona pudiera reunir esa cualidad? ¿Otro puede tener sangre del linaje real?

NO

No cabe otro tipo de respuesta. Por cuanto luego de la destrucción de los registros genealógicos, de la desaparición de la casa real de David. No hay persona alguna en el mundo que pueda demostrar ser descendiente del Rey David. Por cuanto nadie, excepto Yeshúa puede demostrar la carta de identidad necesaria para ascender al Trono.

Él, Yeshúa es el Hijo de David que concretará en el final de los tiempos la reunificación de las Dos Casas de Israel.

Comprendido esto, en el próximo capítulo se verá el punto central de este Plan Divino.

¿Por qué fue necesario, no ya que el Mesías padeciera, sino por qué fue necesaria su Muerte y Resurrección?

 

6

 

¿Por qué murió Yeshúa? #

De su padecimiento, de su martirio y su crucifixión todos lo sabemos. De las distintas motivaciones que tuvieron los que lo condenaron, los que ejecutaron la sentencia, de los que lo abandonaron y los que su rostro apartaron de él, también.

Pero, por qué el Padre lo envió a morir en la estaca de ejecución. Por qué fue necesario que muriera es una de las interrogantes que deben responderse.

Para poder responder es necesario que retrocedamos unos pasos, viendo qué nos dicen en primer lugar los Profetas y luego la propia Instrucción (Toráh) de YHWH.

El Profeta Oseas a quien ya hemos citado nos dice:

2:2 “Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos; “

De seguro hemos leído esta Escritura en otras ocasiones. Pero bajemos a tierra la lectura. Pensemos lo que está escrito en los modos más humanos que podamos imaginar.

Imaginemos a un buen Esposo. Un hombre que todas las mañanas se levanta con el alba para ir a su trabajo. Que besa a sus hijos en la mejilla cuando aún están dormidos y apenas tiene tiempo para abrazarlos cuando vuelve. Cansado por la jornada. Sus músculos cansados, sus manos ajadas. Que para con su esposa sólo tiene palabras buenas y de confort. Que sólo busca el bien de los suyos. Pero que pasado el tiempo, se entera que esa mujer a la cual ama, espera su partida para revolcarse con cuanto vagabundo pase frente a su puerta. Y cuando no pasa alguno, sale caminando por las calles en busca de cualquier “amor” con el cual revolcarse. Llegado el caso este esposo se entera y no hay manera de que la situación tenga vuelta atrás. Pues su mujer ramera se ha acostumbrado tanto a la vida licenciosa que no tiene ni siquiera el mínimo de deseo de la vida conyugal y familiar.

Es claro que ese matrimonio no tiene oportunidad de volver a conjugarse. Desconociéndose mutuamente como esposo y esposa, mujer y marido. Y esto es lo que profetiza Oseas.

Como si esto fuera poco, el marido encuentra que los bienes que creyó llenaban su casa, que imaginó que su esposa atesoraba con el producto del esfuerzo que el a diario hacía,

 

se han ido en los bolsillos de sus amantes. Es más cuando su esposo ya no es su proveedor, cree que tendrá en sus amantes el refugio que antes tenía:

Oseas 2:5 “Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.”

Ya hemos leído cómo YHWH pactó con sus criaturas. Cómo Pactó con un hombre, una familia, un Pueblo, una Nación. Y como esos Pactos configuraron las distintas capas de una relación cada día más profunda y reveladora.

Vimos cómo ese Pacto se entendía como el conjunto de promesas matrimoniales que los esposos se hacían, las promesas entre YHWH e Israel. Donde Israel promete hacer la voluntad del Altísimo, desarrolladas en los mandamientos expresados en su Instrucción (Toráh) y como a su vez YHWH se compromete a bendecir sin límites.

Por esta misma razón es que el Primer Mandamiento expresado en Éxodo 20:3 es “No tendrás dioses ajenos delante de mí.”

Entendámoslo con sencillez: NO PUEDES TENER OTRO MARIDO.

O por qué se cree que a renglón seguido indica, hablando de la materialización de las deidades

20:5 “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy YHWH tu Dios, fuerte, celoso,”

No debes relacionarte con otro, sólo conmigo que soy Tu Esposo. Además un marido que pude hacerte mucho daño a ti y al que se relacione contigo (“fuerte”) y además, no acepto que coquetees con otro, porque soy “celoso”.

Te advierto, haces eso tú y tu amante, y lo pagarán:

“que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,”

Pero por supuesto, que si conservas mi Pacto:

20:6 “…hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”

Si todo lector de la Biblia hubiese comprendido que en el Desierto, antes de ingresar en la Tierra Prometida se produjo un casamiento, la pregunta que inicia este estudio se respondería sola.

 

Ya conocemos la historia, ya sabemos que la casa de Israel se extravió. Ya sabemos que se extravió tras dioses ajenos y hemos entendido que ello implicó su prostitución. La consecuencia fue:

Oseas 2:2 “ella no es mi mujer, ni yo su marido” El matrimonio se destruyó.

Ahora nos encaminamos a la respuesta a la pregunta inicial. Es necesario entender las leyes de YHWH que gobiernan la relación matrimonial. Como hemos escrito, dejemos que la propia Instrucción (Toráh) nos hable:

Deuteronomio24:1 “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa”

Ya no es su marido: Oseas 2:2”… ni yo su marido”

 

Además la despide de su Casa, Ezequiel 4:13 “Entonces el SEÑOR dijo: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojaré.”

Seguimos avanzando en la Escritura, qué ocurre cuando es despreciada por su nuevo “marido”:

Deuteronomio 24: 2-3 “Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,…”

Aquí nos encontramos a la casa de Israel sola en el mundo, despreciada por los baales con los cuales fornicó en el mundo. Allí se da cuenta quizás lo que había perdido y quiere volver con aquel que la sacó de Egipto con mano poderosa. Pero:

Deuteronomio 24: 4 “…al primer marido que la despidió no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada; pues eso es abominación ante el SEÑOR. No traerás pecado sobre la tierra que el SEÑOR tu Dios te da por heredad.”

La propia Instrucción de YHWH, la propia Toráh impide que el primer marido la acepte.

YHWH escribió su Voluntad, la cual permanecerá mientras el Cielo y la Tierra existan. Es la estructura misma del universo y Él no la cambia.

Cuando la casa de Israel se prostituyó entre las naciones tras dioses ajenos, inclinándose ante los baales, aun cuando hubiese querido volver al Pacto matrimonial, el mismo YHWH no podía aceptarla. Ello hubiese sido una abominación.

Entonces ¿Qué solución queda para la Restauración de Israel? ¿Cuál es la salida?

 

El rabino Shaúl (llamado Pablo en las traducciones) ha dado la respuesta hace casi 2000 años. En la Carta a la congregación en Roma, la cual estaba formada en primer lugar por personas conocedoras de la Toráh, él les dice en Romanos 7:1 “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?”

O sea que, estando vivo el marido, la Instrucción dada en Deuteronomio tiene validez. Por lo cual el impedimento matrimonial acerca de que el hombre no puede casarse con esa mujer con la cual se había casado una vez y a la cual dio carta de divorcio, está vigente mientras él esté vivo:

Romanos 7:2 “Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive”

¿Cómo entonces esa mujer podría casarse de nuevo?

Romanos 7:2 “…pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.” Si su primer marido muriese, ella estaría libre de volver a casarse.

Volviendo a la Casa de Israel. Se casó con YHWH, pactando con él en el desierto. Luego adulteró, se encontró sucia con lo cual YHWH la repudió y echó de su Casa. Debió abandonar la Tierra Prometida y vagó desterrada por las naciones. ¿Cuál era la única forma de que estuviese libre la Casa De Israel para volver a casarse sin estar siendo adúltera?

Romanos 7:3: “Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.”

Entonces volviendo sobre el tema. La única forma de que la casa de Israel pudiese casarse de nuevo era que su primer marido, YHWH, muriese.

Creo que aquí es necesario hacer un alto. La Revelación es fuerte. La pregunta ¿Por qué murió Yeshúa? ha sido respondida.

Yeshúa es YHWH.

 

En su inmenso amor y misericordia por su Amada, decidió morir en la estaca de ejecución, en la cruz, para que ella fuese libre. Para que ella estuviese libre de la norma que le impedía casarse de nuevo. Así, sin adornar ni florecer la Escritura. El murió por Amor, para que su Amada fuese libre de nuevo.

 

 

 

 

 

 

 

7

¿Qué ocurría en Judá en tiempos de Yeshúa? #

Este capítulo es un paréntesis necesario.

Es un paréntesis porque antes de continuar con la relación de los capítulos anteriores debemos conocer al menos un poco de la realidad en la cual se movían tanto Yeshúa como sus discípulos y seguidores.

Y es necesario porque 2000 años de cultura grecolatina nos han privado del conocimiento de cómo se hacían las cosas. ¿Y por qué este conocimiento es necesario? Porque sin él no entenderíamos lo que estamos leyendo. Sin conocer al menos un poco jamás entenderíamos para qué se usaban los recipientes de piedra en las bodas de Caná. O qué tocó realmente del manto la mujer que padecía flujo de sangre. O por qué los fariseos consideraban que los discípulos quebrantaban el Shabbat al recoger espigas.

Es mucha información. Pero caminando en forma ordenada, tomando todos los descansos necesarios, se puede llegar a buen puerto.

Históricamente sabemos que el imperio romano regía la vida política y comercial de Judá, como parte de su vasto imperio. Pero no obstante ello, y aun con los permanentes asesinatos de judíos por parte del invasor. La vida religiosa continuaba. Esta se desenvolvía básicamente en las llamadas en castellano “sinagogas”, (Beit Hakneset) sitio al cual se concurría los días Shabbat para participar del culto y recibir enseñanza.

Asimismo los hombres de todo Israel debían concurrir tres veces al año a celebrar las convocaciones Santas prescriptas en la Toráh. En el Templo de Jerusalén (Beit HaMikdash) se desenvolvía la vida religiosa de la Capital, la cual era efervescente durante los días

 

festivos. Quienes tenían el gobierno de este en los tiempos que nos tocan eran los Saduceos.

De estos algunos buscaban un servicio honesto para YHWH, pero la mayoría eran miembros de un sacerdocio corrompido. Producto del cual en muchas ocasiones los puestos de más jerarquía eran comprados.

A esta situación corrupta del sacerdocio le respondieron en su momento los Esenios, quienes se fueron a vivir en forma comunitaria, separándose. De los cuales nos han dado noticias los historiadores y los esenios mismos a través de los Manuscritos del Qumram.

El otro grupo importante eran los fariseos, hombres celosos de Dios y de gran formación, con lugares de estudios.

Por aquellas épocas dos grandes eruditos concitaban la atención de quienes con fervor querían seguir a Dios. Sus enseñanzas han sido recordadas a través de La escuela de Shamai y la escuela de Hilel. Diferenciándose básicamente en cuanto a cuestiones de Halajá, recopilación de leyes que además de los mandamientos de la Toráh, incluyen la llamada Toráh oral.

De la escuela de Hilel tenemos una gran referencia, ya que su nieto, Gamaliel, tuvo entre sus discípulos a Shaúl nacido en Tarso (llamado luego Pablo). Lo cual es muy significativo por cuanto uno de los requisitos para poder ser discípulo de Gamaliel era conocer de memoria la Toráh (los 5 primeros libros de la Biblia) además de otros textos. Todo lo cual nos da a entender el porqué de la erudición y amplitud con la cual Pablo explica los misterios en sus cartas y escritos.

Existían muchas diferencias doctrinales entre saduceos y fariseos, pero una fundamental radica en qué tomaba cada partido como su Fuente de verdad divina.

Por un lado los saduceos creían que sólo los primeros la Toráh era la verdad que debía estudiarse y seguirse, lo que hoy tenemos en los 5 libros del Pentateuco. Aunque por supuesto trataban los libros históricos y los proféticos. No expondré aquí la aparición de la división entre saduceos, posterior al tiempo que nos importa.

Pero la diferencia sustancial era con las doctrinas fariseas, los cuales además de la Toráh, los profetas y los libros históricos, creían (y creen en la actualidad sus continuadores) en la llamada Toráh oral. Esta según ellos fue revelada a Moisés en Sinaí, quien luego la transmitió a  Josué y este a los Ancianos.

 

A esto es a lo que se refieren los escribas y fariseos que se acercaron a Yeshúa y le plantearon:

Mateo 5:2 “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.”

Esta cuestión nos interesa no sólo desde un punto de vista histórico sino porque nos enseña cuál debe ser la actitud del creyente, y también su actividad, con respecto a la observancia de los mandamientos. Porque así como la cita anterior son muchas las que se encuentran a lo largo de los evangelios, como por ejemplo: Lucas 6:1-2 “Y aconteció que un día de reposo Yeshúa pasaba por unos sembrados, y sus discípulos arrancaban y comían espigas, restregándolas entre las manos. Pero algunos de los fariseos dijeron:

¿Por qué hacéis lo que no es lícito en el día de reposo?”

Y el lector occidental, formado en una mentalidad greco-romana, muchas veces producto del catolicismo aunque sin ser consciente de ello, cree que Yeshúa y sus discípulos infringían la Toráh a cada paso.

No ahondaré en este tema, el cual ya aclaré es motivo de otro estudio, pero sí haré una observación. Y para ello planteo la siguiente pregunta, a quien lee los evangelios y cree que Yeshúa y sus discípulos transgredían la Instrucción (Toráh) se le ocurrió pensar ¿Por qué esta crítica sólo se la hacían los fariseos y sus siervos los escribas? ¿Por qué nunca son los saduceos quienes le echan en cara esto? ¿Será acaso que lo que Yeshúa y sus discípulos transgredían era otra cosa?

Ya comenté que entre saduceos y fariseos existía un punto de inflexión, el cual es la existencia de la llamada “Toráh Oral”.

Como sé que esto es desconocido para el cristiano en general, aclararé algo. Esa llamada Toráh Oral es un conjunto de decretos, leyes, mandatos, oraciones, costumbres, etc. Que en tiempos de Yeshúa se transmitían oralmente y que luego fueron compendiados primero en el rollo de la Mishná y luego en su conjunto en lo que actualmente es conocido como el Talmud.

Si Yeshúa y sus discípulos de aquel momento caminaran en la Tierra hoy, transgredirían a cada paso las disposiciones contenidas en el Talmud, por lo cual serían repudiados por lo judíos rabínicos de la actualidad. Pero al igual que nosotros, no transgredirían las disposiciones contenidas en la Toráh escrita. Los 5 libros de Moisés.

 

Aquí está la explicación de por qué sólo los fariseos hacían el reproche. Por esto es que no vemos que los saduceos cuestionen si los discípulos observaban o no el Shabbat, porque sí lo observaban. Pero no del modo fariseo.

Es difícil detectar cuando esto ocurre, para quien desconoce la Toráh, es difícil detectar cuándo se transgrede un mandamiento y cuando no, si se desconocen precisamente los mandamientos. Pero un indicio válido es que por lo general cuando Yeshúa va contra la Toráh oral dice: “oísteis que fue dicho…pero yo os digo…”. Otra clave se da cuando se habla de “…la tradición de los Ancianos…”. Todo lo cual deberá verse en otro estudio.

Ahora que tenemos en claro los partidos en disputa en tiempos de Yeshúa. Es importante ver qué hacía Nuestro Maestro, cuál era Su costumbre y la de sus discípulos.

Recordemos en primer lugar que era Rabí, lo cual le otorgaba un lugar como Maestro.

Marcos 9:5 “Entonces Pedro, interviniendo, dijo a Yeshúa: Rabí, bueno es estarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.”

Juan 3:2 “Este vino a Yeshúa de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de

Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.”

Por lo cual congregó discípulos y seguidores: Marcos 2:15 “Y sucedió que estando Yeshúa sentado a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Yeshúa y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían.”

Como Rabí y Maestro ¿Qué enseñaba? Es claro que por sus discusiones, por lo que transmitía a sus discípulos, por lo que escuchaban sus seguidores, enseñaba Toráh. Pero no como los escribas y fariseos, a través de un cumplimiento abstracto de normas creadas por los hombres. Sino a partir de la Toráh revelada a Moisés en Sinaí. Y a través del entendimiento sencillo que como a niños transmitió.

¿Y dónde hacía esto?

Mateo 4:23 “Y Yeshúa iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino”

¿Sólo lo hacía ahí? Es claro que no, pues enseñó en el monte cuando dio el sermón famoso, enseñó a la puerta del templo, enseñó en casas. Pero quise remarcar el primer punto de Mateo 4:23, lo cual también vemos en:

 

Mateo 9:35; Mateo 12:9; Mateo 13:54; Marcos 1:23; Marcos 1:39; Marcos 3:1; Marcos

6:2; etc.

Pues sabemos también cuál era Su costumbre:

Lucas 4:16 “Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer.”

Creo que a esta altura podemos empezar a hilvanar muchas cosas.

Tenemos la historia de una familia que se transformó en una gran Nación. A la cual le fueron dadas instrucciones acerca de cómo vivir. Instrucciones que en algún momento de su historia transgredió y que llevaron a la consecuencia de su división y posterior destierro en el mundo.

Tenemos a un Salvador que entrega su vida por aquellos desterrados y perdidos para que vuelvan al Pacto. Tenemos a ese Salvador que cuando caminó entre nosotros no transgredió la voluntad de YHWH expresada en la Toráh. Sino que por el contrario llamó a un cumplimiento puro sin ataduras de hombres.

Como vemos, en ningún lugar aparece la creación de una religión nueva o una Toráh nueva. Pues como el mismo dijo:

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas;…” Entonces, si ha ocurrido todo esto para nosotros ¿Qué debemos hacer?

 

 

 

8

 

La observancia de los discípulos #

En el capítulo anterior hemos visto cómo las distintas posturas presentes en Judá en los tiempos de Yeshúa se ven reflejadas en los evangelios. Fundamentalmente lo que hace a los debates que en cuanto a doctrina se vivían contra los fariseos. Hemos visto cómo ni Yeshúa ni aquellos que los seguían podían ser acusados de infringir la Toráh. El cómo llevaban adelante la Toráh es cuestión que se tratará más adelante.

Lo que ahora me interesa puntualizar es la siguiente cuestión.

 

Alguien podría objetar, “está bien, ni Yeshúa ni sus discípulos infringían la Toráh, pero ello sólo ocurrió en los tiempos en que El caminó en Galilea o en Jerusalén” o “sólo lo hacía para testimonio de los judíos, luego de que se elevó a los cielos esas cosas no cuentan”, “sólo es importante Amar a Dios y creen en Jesucristo” y otras frases, lindas, pero a medida que se profundice en la cuestión se verán que sólo son frases huecas.

Veremos la cuestión desde distintos ángulos. En primer lugar quiero ver qué nos dice uno de sus apóstoles:

1 de Juan 2:6: “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.”

Creo que la escritura habla por sí sola. Tan sólo este texto, si lo consideramos revelado, si lo consideramos una enseñanza para nosotros, si lo consideramos con la autoridad de los Cielos; basta para entender que aun cuando Él se haya elevado a los Cielos su ejemplo debe ser seguido.

De este texto podemos aprender muchas cosas. En primer lugar, si nos centramos en el marco de la situación política analizada en el estudio anterior, corresponde ver que no debemos tomar partido por ninguna de las facciones en pugna en Jerusalén. Pues cuando Él anduvo no tomó partido por ninguna de ellas.

Se cae de maduro que no tenemos un llamado a convertirnos en Esenios, ni a seguir su doctrina de apartamiento de la sociedad. Por ello por ejemplo el obrar menonita o amish es contrario a la voluntad de YHWH. Pues Yeshúa no se apartó a vivir en una comunidad cerrada ni indicó eso a sus discípulos. Aun en la congregación, en la reunión de todos los hermanos, quienes tenían todas las cosas en común. Era una comunidad de bienes, de intereses y enseñanzas sin apartarse de la sociedad que salaban.

Tampoco tenemos un llamado al sacerdocio saduceo, lo cual es más que evidente pues ya no existe. Pero trasladando la doctrina a nuestros tiempos tampoco debemos seguir la moral saducea, de constante perversión ante el poder de turno. ¡Cuántas vidas se habrían salvado y catástrofes humanas se habrían evitado si el cristianismo hubiese aprendido que no debía correr tras el Poder!

El llamado “Poder Temporal”, doctrina mediante la cual la iglesia romana buscó controlar los resortes del poder no habría tenido sentido. O sin ir tan lejos, cuántos falsos predicadores se desgarran las vestiduras por ser recibidos por cuanto gobernante corrupto los quiera en sus despachos. Con trajes y corbatas se sienten henchidos al acceder a las sillas delanteras del poder. Cuántas oraciones han tratado de ser elevadas a los cielos “orando por los gobernantes como nos manda la Biblia”, a favor de que Dios

 

“envíe poder de lo alto” a corruptos llenos de toda inmundicia y robos. Cuando la oración debió haber sido porque YHWH haga descender su Justicia eliminando toda iniquidad y corrupción.

Y en este catálogo de doctrina las cuales no seguir, por cuanto cuando El “anduvo” luchó contra ellas, nos encontramos con el fariseísmo. Esto es muy importante, porque de las doctrinas mencionadas fue esta la que sobrevivió al paso del tiempo.

De las doctrinas presentes en la Jerusalén del primer siglo, y merced a pactos con el poder romano, los fariseos lograron sobrevivir, llegando a nuestros días con la llamada corriente rabínica. Mayoritaria en el judaísmo actual, el judaísmo rabínico sobrevivió. No tan sólo intacto, sino “enriquecido”, profundizado a extremos que sorprenderían, pues con la compilación de las cientos de leyes, decretos, cuentos, parábolas, etc., en el Talmud la llamada Toráh oral se transformó en escrita. Teniendo ahora los partidarios de esa corriente, dos Toráh, una escrita y otra…escrita también pero que antes era sólo oral. De hecho esta cuestión es tan poderosa que los propios rabinos confunden en ocasiones lo que es parte de una y otra Toráh.

Esta es la Religión Judía mayoritaria actual.

¿Por qué es importante entender la continuidad del fariseísmo en el judaísmo actual?

Porque todos queremos vivir conforme a la vida que llevaban los discípulos y por supuesto el Maestro. Entonces, miles de personas bienintencionadas creen que es necesario seguir las costumbres y prácticas del judaísmo del primer siglo. Su vestimenta, sus ritos, sus tradiciones, sus estudios, etc. Lo cual en apariencia no estaría mal. Pero lo que ocurre es que a la fuente que recurren para abrevar, al manantial al que se acercan es… a lo que el judaísmo rabínico dice que hay que hacer. Es así que tenemos al llamado judaísmo mesiánico que se ha nutrido básicamente durante unas cuantas décadas de copiar a rajatabla lo que el judaísmo rabínico ha presentado. Sin entender que sólo se trata de una rama de las tantas que había en el primer siglo. Y una rama por cierto bastante torcida si se me permite la expresión.

Por un momento detengámonos a pensar estas cosas.

El judaísmo fariseo sobrevivió y se aggiornó en lo que actualmente se conoce como judaísmo rabínico, sin depurarse de todas aquellas cuestiones que eran atacadas por Yeshúa y sus discípulos. Es más, como escribí antes, profundizó esas tonterías. Si en aquel momento el fariseísmo provocó un apartamiento de las masas de la verdad de la Toráh, imaginémonos lo que es actualmente. La distancia es mucho mayor. A veces da pena ver

 

cómo bienintencionados mesiánicos repiten frases que escuchan o leen de rabinos. Rabinos precisamente que desprecian a Yeshúa. Que lo niegan, y de cuya doctrina Pablo dijo en la carta a los Filipenses, 3:8:

“lo considero como basura a fin de ganar a Cristo”

 

¿Pablo consideraba como basura a su condición de Benjaminita, o a la preciosa Toráh?

No, lo que consideraba como basura son los aspectos de la enseñanza farisea que lo pudieran alejar del testimonio y la verdad del Mashíaj.

No es mi intención hacer en este instante un estudio del judaísmo rabínico ni de nuestros hermanos mesiánicos. Pero sí haré una última observación: la kehilá, la congregación, no se reconstruye imitando todo lo que un sector (los judíos rabínicos) de una tribu en particular (Judá) tiene para decir que es correcto. La Kehilá se reconstruye buscando concienzudamente en la Toráh, buceando en las raíces de nuestra Fe. Recibiendo la profundidad del idioma hebreo, sí, pero también enriqueciéndonos con lo que el arameo tiene para aportar. De hecho, en muchos pasajes de la Toráh es más claro ver el lugar de Mashíaj en el Targum Onkelos escrito en arameo que en la Toráh reescrita por los masoretas en un hebreo casi moderno. Sé que esta última observación contiene información que el discípulo nuevo no maneja, pero es necesario que empiece a conocer estos temas.

Hablar en hebreo no salva.

 

Al capítulo anterior lo concluí con la pregunta ¿Qué debemos hacer?

Y ya puntualicé, andar como el anduvo. Hemos visto como Él y sus discípulos observaban la Toráh y los Profetas y también me pregunté si los continuadores debían seguir estos caminos.

Aquí necesitamos ver una cuestión. Básicamente existían en el primer siglo dos tipos de creyentes. En primer lugar quienes de niños habían recibido el conocimiento de la Toráh y los Profetas y que se parecen por ejemplo a nuestros hijos. Desde niños escucharon la Toráh leída cada Shabbat en la sinagoga. Cada vez que se iniciaba un ciclo de la Toráh, ellos volvían a escuchar Génesis, luego Éxodo, y así sucesivamente. Y así también conocían Isaías, Ezequiel, etc. Sabían además de las profecías mesiánicas, que hablaban del Redentor y Salvador. Sabían lo que había ocurrido con sus hermanos de la casa de Israel y cómo los profetas habían hablado de la futura reunificación. Sin tener una Biblia en la mano como ahora, aprendían cada Shabbat lo concerniente a las verdades de Dios.

 

Luego de años de escuchar los mismos textos y conversar sobre ellos y jugar a que eran Sansón peleando contra los filisteos, o ya grandes sufriendo el atropello romano, las Escrituras eran parte de su ser. Asimismo la observancia de las convocaciones santas de Levítico 23 nutría su Fe dándole contenido.

Por otro lado tenemos a un gran número (que finalmente a partir del 2do siglo fue mayoría) que no tuvo toda esa formación de niño. Que desconocía la Toráh y los Profetas, que incluso habían crecido adorando ídolos o dioses falsos. Que no conocían los mandamientos ni la necesidad de cumplirlos. La mayoría desconocían el hebreo, algunos hablaban el arameo, la mayoría entendía el griego y el latín. Toda esa masa de gente se parece al cristianismo actual. El cual se acerca a un Dios que se manifiesta al hebreo, que dice creer en el Cristo, sin conocer lo que realmente implica la figura del Mashíaj. Que no conoce la historia ni trascendencia de los pactos. Y sobre todo, no conoce su identidad israelita.

Es este segundo grupo creo yo, el que se inserta con mucha necesidad de “andar como el anduvo”. Precisamente porque mucho de lo que tiene que aprender lo debe aprender de cero.

Pero ese aprendizaje ¿Cómo se logra? ¿Cuál era la propuesta de los Apóstoles? Dejemos que la propia escritura nos ilumine.

En esto, el capítulo 15 del rollo de los hechos nos aclarará muchas dudas. Pero debe ser leído con detenimiento, sin preconceptos. Tengamos la precaución de leer en primer lugar sin tomar en cuenta los títulos agregados. Me refiero a títulos como: “El problema de los judaizantes”, con el que comienza este capítulo en la versión llamada “La Biblia de las Américas”. Pues estos son títulos agregados por ignorantes de las Escrituras, y por lo general con intenciones determinadas.

Entonces remontándonos a lo que ocurría con los primeros creyentes del segundo grupo del que antes escribí, leyendo sin preconceptos, podemos ver que en algunos lugares donde los que no eran de la casa de Judá habían recibido la Buena Nueva, estaban siendo confundidos en cuanto a lo que debían o no hacer. Esto ocurría sin haber tenido el tiempo necesario para recibir la enseñanza, sin tener la convicción creada por la Fe a partir del oír la Palabra de YHWH. Por lo que puede observarse a simple vista, luego de que Pablo y Bernabé anunciaran el evangelio, estos nuevos creyentes habían sido “visitados” por personas que no eran apóstoles y les querían impartir cuestiones de doctrina:

15:1 “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos…”

¿Pero estas personas habían recibido la comisión de transmitir estas enseñanzas, estaban capacitados para ello por Rúaj HaKodesh (Espíritu Santo)? La respuesta la da la propia reunión de los Apóstoles y Ancianos en Jerusalén:

  1. ” Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, os han inquietado con sus palabras, perturbando vuestras almas”

Es evidente que estos hermanos de Judá que buscaban “instruir” a los nuevos conversos estaban olvidando un principio básico de la Toráh, saber ponerse un límite. Saber cuándo callar y cuándo hablar. Saber qué corresponde decir y en qué momento. Ello está implícito en el mandamiento contenido en Deuteronomio 22:8

“Cuando edifiques casa nueva, le harás un muro a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si alguno se cayera de ella.”

Si entendemos que la parte más alta de la casa de un hombre es su cabeza, con su mente, sus pensamientos, sus razones; es también notorio que a veces el hombre debe colocar un muro. Un cerco que pueda contener, que fije un límite a los pensamientos y razonamientos. No vaya a ser que otro hombre pueda caer precisamente por esos pensamientos a los cuales no se les pone límite.

Eso es lo que empezaba a acaecer al norte de Judea. Nuevos hermanos, nuevos creyentes caían por culpa de aquellos que no sabían refrenarse. Es necesario comprender que no todos están preparados para todo en todo momento.

De otro modo el Apóstol Pablo, no se habría visto obligado a escribir:

1ra a Corinto 3:2: “Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo.”

Con la llegada de Pablo y Bernabé a Jerusalén el debate acerca de qué debía recibir el nuevo converso se genera. Las cabezas de la congregación acuerdan algunos puntos, entre ellos, lo más significativo, producto de la intervención de Simón y Jacobo, se les diría por medio de carta llevada por hermanos ahora sí comisionados a tal efecto cap.15-27: Por tanto, hemos enviado a Judas y a Silas, quienes también os informarán las mismas cosas verbalmente.”

¿Qué cosas informarían también verbalmente? En primer lugar 15:27 les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre.”

 

O sea que se abstuvieran de infringir Éxodo 20:3; Éxodo 20:14 y más; Levítico 17 y más. Ahora bien, aquí deseo hacer un alto.

Esas cuatro prohibiciones que se detallan en la carta han sido observadas por gran parte del cristianismo. Se hacía especial hincapié en ellas hace unos cuantos años en las iglesias evangélicas. Pero lo que ahora debemos observar es lo que líneas atrás escribí:

¿Cuál fue la propuesta de los Apóstoles para que el segundo grupo de creyentes, los nuevos, los que nada saben de la Toráh y los Profetas, aprendan?

Esta es la enseñanza que la mayoría de los lectores del rollo de los Hechos omite. La Enseñanza que se pasa por alto, Hechos 15:21:

Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.”

No los confundan. No llenen de cuestiones difíciles de discernir. No perturben a los nuevos. Es como si alguien dijese: ¿Cuándo Ud. Era niño, aprendió toda la Toráh en un mes? O fue recibiendo a través del tiempo una comprensión cada vez mayor.

Aprendiendo en cada Shabbat cuando iba a la sinagoga. Repitiéndosele las cuestiones año tras año, ciclo tras ciclo de la Toráh.

De este pequeño texto del rollo de los Hechos aprendemos varias cosas.

En primer lugar que aquel que ingresa en el nuevo mover de Dios, luego de abstenerse de aquellas cosas primarias que hacían a su paganismo, debe ingresar en la enseñanza de lo que Moisés transmitió. O sea que una vez que aceptó a Yeshúa como su Señor y Salvador, una vez que se ha sumergido (bautizado) identificándose con el Mesías, su aprendizaje está dirigido a recuperar aquello que la casa de Israel perdió. El bagaje espiritual que perdió al confundirse entre las naciones en el destierro.

Expresándolo de otra forma. ¿Cuál es el primer paso?

Lo que el mismo Pedro dice en el versículo 11: “Creemos más bien que somos salvos por la gracia del Señor Yeshúa, de la misma manera que ellos también lo son.”

O en la carta que también Pedro escribe: 1ra Pedro 1:9 “obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas.”

¿Cuál el paso siguiente?

 

Aprender los caminos que primeramente marcó Moisés, luego perfeccionados por el entendimiento de la Toráh que nos da Yeshúa. Aprendiendo la Toráh, cada Shabbat. Para luego poner en práctica lo aprendido, tal cual nos dice el mismo Jacobo (en algunas traducciones aparece como Santiago) en su carta:

Santiago 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”

¿Y a qué obras se refería Jacobo, a cualquier obrar? Un judío seguidor del Mashíaj no podía referirse a cualquier cosa. Se refería a las obras que constituyen el cumplimiento de los mandamientos. Si bien como tantas cosas, este es tema de un estudio en particular, quien conoce aunque sea un poco de la Toráh, al leer la carta de Jacobo (Santiago), reconoce a cada paso el cumplimiento de los mandamientos que cada Shabbat ha aprendido.

Hemos visto hasta aquí un poco del significado del versículo de 1ª de Juan citado al principio

1ª de Juan 2:6: “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.”

 

 

 

 

9

Donde es leído cada Shabbat. #

Este capítulo está dirigido fundamentalmente al “nuevo”, al miembro del segundo grupo. Aquel que no ha pasado por la experiencia de niño de recibir la Toráh cada Shabbat y luego estudiarla a diario.

Lo primero que el discípulo debe aprender es que la Toráh no se lee en forma aislada, fuera de contexto, ni extrayendo al azar sus versículos.

La Toráh tiene un orden para ser leída, en lo cual han concordado todos los grupos que la han leído y estudiado a lo largo de centurias. Este orden es el que nos dan las llamadas porciones, lo que en hebreo se llama Parashot (plural del hebreo Parashá que significa porción).

 

En la actualidad existe la conformidad de leer una serie determinada de porciones a lo largo del año. Leyendo las mismas porciones la mayoría de los grupos creyentes en todo el mundo.

Así, esta forma es usada tanto por judíos rabínicos, como judíos mesiánicos, israelitas, y cuantas denominaciones y grupos se quieran ver.

En los tiempos del primer siglo existe la versión, seria por cierto, de que el ciclo de la Toráh era mucho más largo.

Lo que hacemos es dividir la Toráh en partes menores. Pero en esto hay que hacer una observación, y es que el calendario hebreo es lunar. Por este motivo algunos años tienen 12 meses y otros 13. Lo cual se dice que da por resultado un año “preñado”. Básicamente lo que hacemos es usar 54 semanas para el estudio de la Toráh, lo que nos lleva a dividir la Toráh precisamente en 54 porciones que rondan los 100 versículos en promedio. Ello conduce a que al comenzar el año litúrgico una persona vuelve a leer los 100 versículos que ya leyó el año anterior. O sea la Parashá semanal (la porción semanal de la Toráh).

Cuando escribo que en otros tiempos el ciclo de la Toráh era más largo es porque se leía toda la Toráh en unos 3 años y medio. Lo que conduce a porciones más cortas.

Asimismo junto con esta porción, en el mismo Shabbat se lee una porción del resto de los libros que el cristianismo llama “Antiguo Testamento”. Lo cual se denomina Haftaráh, algo así como “epílogo”, porción de conclusión. Esta porción por fuera de la Toráh algunos dicen que tiene su origen en tiempos en que estaba prohibido leer la Toráh. Los que tenían a cargo la dirección espiritual de Israel buscaron un medio a través del cual encontrar palabras que se relacionaran con la lectura que hubiese correspondido a esa semana.

Estas porciones de la Toráh reciben cada una un nombre, este hace alusión al comienzo de la porción para que podamos ubicarnos en el contexto que se va a leer. Asimismo, entre aquellos que llevamos un tiempo y conocemos algunos detalles de la porción a la cual hace referencia el nombre, el sólo escucharlo nos lleva a la reflexión sobre el contenido de la porción y la vida misma. Incluso en mi familia termina funcionando como una especie de código frente a algo que pudiese ocurrir.

Daré un ejemplo. Si estuviese en una reunión familiar y me sirvo una copa de vino de más, bastará que mi esposa o mis hijos digan la palabra “Noaj” para que sepa que tengo que parar. Por cierto no es mi caso, porque bebo muy poco, pero el ejemplo sirve.

¿Y por qué la palabra Noaj sería un disuasivo?

 

Porque en la Parashá que lleva el nombre Noaj, donde se lee Génesis 6:9 al 11:32, se ve lo que le ocurrió a Noé:

Génesis 9:20-21 “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. “

Luego de emborracharse vino el pecado de Cam que trajo la consecuente maldición sobre Canaán. El recuerdo de estos hechos es un buen disuasivo para no emborracharse.

Otro ejemplo que me gusta dar. Imaginémonos que estoy en la calle con un amigo que conoce las Escrituras, pasa una chica bella y mis ojos se extravían. Mi amigo tranquilamente me diría “Ki Tetze”. Lo cual me llevaría a recordar la porción que lleva ese nombre y corresponde a Deuteronomio 21:10 al 25:19. Y nos habla de cuando Israel salía a la guerra y existía la posibilidad de “enamorarse” de alguna de las cautivas extranjeras.

Entonces, retomando, ¿De dónde toman sus nombres las porciones? Como escribí más arriba, hacen alusión al comienzo de la porción semanal.

Así, la primera se llama Bereshit y va de Génesis 1:1 al 6:8. Y comienza (como se escucharía): “Bereshit bará Elohim-ET ha shamayim ve-ET haaretz”

La Segunda es Noaj y va de Génesis 6:9 al 11:32. Y comienza:

 

“Eleh toledot Noaj…” Estas son las generaciones de Noé (Noaj en hebreo)

¿Y cuál sería la Haftarah correspondiente a Parashá Bereshit? Se lee Isaías 42: 5 al 21.

Bien, haciendo un alto en el camino. Esto que acabo de escribir es lo que se pierde quien no lee la Biblia conforme el Pueblo de Israel lo hacía y Judá y nosotros lo seguimos haciendo.

Quien no lee las Escrituras conforme la enseñanza que se ha recibido hace cientos de años, lo único que hará es leer versos fuera de su contexto. Por eso a medida que el nuevo creyente comienza a escuchar las palabras de la Toráh, sea directamente o por boca de algún Pastor que lo guíe al efecto, encuentra que todas las cosas comienzan a tener sentido. Que realmente la historia es una y única.

Hay algo más que puede agregarse. Es bueno que el creyente todos los días lea un poco de la Biblia, sin necesidad de esperar al fin de semana. Para ello también la propia porción se subdivide a su vez en 7 partes, las cuales dan origen a lo que se llama aliyot (del hebreo aliyá que significa ascensión). Leyendo cada partecita por día, al final de la semana está listo para recibir la nueva porción de las Escrituras.

 

Esto es algo que el creyente nuevo aprendería. Y a esta metodología es a la que los Apóstoles se refirieron cuando escribieron:

Hechos 15:21 “Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.”

Los 5 Libros escritos por Moisés, que dan forma a la Toráh, serían escuchados cada Shabbat en la sinagoga por el nuevo creyente y transitaría como un niño el camino que otros caminaron antes que él. Aprendería cuál es la voluntad de YHWH para su vida, tal cual fue la voluntad de YHWH para la Casa de Israel. Ahora sí, con la guía necesaria de quienes recibieron el conocimiento del Mesías antes que él.

 

 

 

 

 

 

10

Las Santas Convocaciones #

En los capítulos anteriores vimos que el Pueblo de Israel crecía en la Fe a partir del estudio de la Toráh y los Profetas, y que a su vez esta Fe (Emunah) se veía fortalecida y alimentada por las “Fiestas”. Usé esta expresión por ser tan común como equivocada.

Común pues muchas veces se habla de las “fiestas judías”. En comentarios bíblicos y sermones. Producto de este error es que se deduce que son fiestas que celebraban los judíos. Por ello se suele pensar que o bien son cuestiones de judíos que no atañen al mundo gentil. O bien que son cuestiones del pasado que no tienen vigencia en la actualidad. Ya he explicado en los primeros capítulos que la historia de Israel no se trata de la vida de una sola tribu, sino de varias tribus conquistando la tierra prometida. Por lo cual ya podemos corregir y ver que no se trata de fiestas judías, sino israelitas.

Tampoco son “fiestas” en el sentido occidental de la expresión. Pues la forma más correcta sería llamarlas “Santas Convocaciones” o quizás en una forma más simple “tiempos señalados” por YHWH para tener un contacto más cercano con su Pueblo. Pero todo esto se irá desenvolviendo solo, a medida que avancemos en la Escritura.

Empecemos por el “Principio”.

 

Remontémonos por un instante al cuarto día de la Creación. De seguro son éstos versículos que se han leído muchas veces, pero después de estas aclaraciones ya no se leerán como antes.

Génesis 1:14: “Dijo luego Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,…”

Cuantos leemos estos sin un entendimiento de la Biblia, lo que vemos aquí es la creación del sol y la luna para:

–     Separar el día y la noche; – sirvan de señal para dividir otoño, invierno, primavera, verano; – contar los días y los años.

¿Qué ocurre ahora si yo escribo que esto no es tan así?

Pues bien, hay una parte que está mal. Seguro que a simple vista no es tan notorio. De hecho en castellano no se aprecia. Pero cuando analizamos un poco el original en el que fue escrito nos encontramos con una palabra que ha sido muy mal traducida.

Me refiero a la palabra “estación”.

Y es que esta palabra que aparece en el diccionario Strong bajo el número 4150, hace alusión a un tiempo señalado. Esta palabra en hebreo, moed, no hace alusión a la estación climática. A su vez la palabra moed tiene su raíz en la palabra hebrea yaad (Strong. 3259), la cual significa reunirse, cita, encuentro.

Resumiendo, la palabra que ha sido traducida como estación, en el sentido de temporada climática, está equivocada. Debió ser traducida como tiempo convocado, tiempo de reunión, tiempo de cita, momento de encuentro; o muchas variantes. Pero nunca como estación climática.

Si me quedase en esta explicación estaría actuando con pobreza. ¿Hay otros pasajes bíblicos, otros “lugares” donde encuentre esto de nuevo?

Pues bien, veamos por ejemplo en los salmos. Particularmente el Salmo 104:19 “Hizo la luna para los tiempos…”

¿Cuál se le ocurre que es la palabra que ha sido traducida como “tiempos”? Pues precisamente “moedim”, el plural de “moed”.

Entonces hagámosle un favor a la Humanidad y traduzcamos correctamente, y ahora veamos cómo queda:

 

Génesis 1:14 “Dijo luego Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para los tiempos señalados de reunión, para días y años,…”

Salmo 104:19:“Hizo la luna para los tiempos señalados de reunión…”

 

¡Qué diferente se ve la Escritura ahora!

La luna ahora deja de ser un astro en el cielo para alumbrar y pasa a ser un signo visible para saber cuándo reunirnos.

Bien, ahora que tenemos en claro para qué creo Elohim las lumbreras. Ahora que hemos aprendido que lo hizo para que sepamos cuándo debemos tener el “Encuentro” con EL. Veamos si nos dijo cuáles eran esos encuentros para los cuales se tomó semejante trabajo. ¿Nos habló Él acerca de esos “Encuentros” para los cuales creo estas maravillas?

Es importante ahora tener un recuerdo de ciertos hechos que ocurrieron en la historia de Israel. Uno de estos es la recepción en el desierto de los mandamientos, las leyes, los decretos y juicios divinos. Parte de ello lo tenemos en el libro llamado en castellano Levítico (en hebreo Vaykrá). En este rollo YHWH rebela muchas cosas a su Pueblo. Una importante de ellas está en su capítulo 23. Veamos qué nos dice:

23:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de YHWH, las cuales proclamaréis como santas convocaciones…”

Me imagino que ya se ve a dónde apunto. ¿Qué palabra se le ocurre que fue traducida como “fiestas solemnes”? Por supuesto, el Strong 4150, Moed.

Entonces, Levítico 23: 2, debiera leerse así: “Habla a los hijos de Israel y diles: los tiempos señalados de reunión de YHWH, los cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estos:…”

Desde antes que el ser humano fuese creado, desde antes que los seres vivientes estuviesen. YHWH tuvo la bondad de crear astros en el cielo para que sepamos cuándo reunirnos. Y cuando el Pueblo estuvo preparado rebeló en su integridad cuáles eran precisamente esas “Reuniones” que Él quería tener con su Pueblo.

¿Se trata entonces de fiestas “judías” que en la actualidad no tienen vigencia? ¿Se trata de antiguas celebraciones para otros tiempos, reemplazadas ahora por la navidad, el domingo, el día de acción de gracias, etc.?

Por supuesto que NO.

 

Formulo la siguiente pregunta ¿Están los astros en el cielo? Sí.

Si los creó para eso, entonces las Santas Convocaciones, las Reuniones Escogidas por El siguen vigentes.

¿Y si están vigentes, entonces por qué los seguidores de Jesús (Yeshúa) no las celebran?

Porque perdieron su identidad israelita. Porque entre todas las cosas que perdieron cuando se prostituyó Israel y fue dispersada entre las naciones, una de ellas fue el momento de encuentro con su Elohim. ¿Y quién ha sido el más interesado en cambiar los Moedim, los tiempos señalados por el Creador para reunirse con su Pueblo?

Miren lo que nos dice Daniel en el capítulo 7 de sus profecías, hablando de la obra del anticristo:

25: “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley…”

Las santas convocaciones, Moedim, del Pueblo de Israel, se encuentran descriptas en el capítulo 23 del Libro llamado en castellano Levítico.

En este capítulo tenemos desarrollados santos encuentros, los cuales son 8. Divididos entre los que debían celebrarse en primavera y los que debían celebrarse en otoño.

Es bueno recordar aquí que escribo primavera y otoño sólo como una referencia temporal. No quiero que caigamos en lo que observé antes de que se confundiese moedim con estaciones. Además esta división en primavera y otoño se corresponde con el hemisferio norte, porción imaginaria de la Tierra en la cual queda Israel.

Pues bien, coincidiendo con la primavera, el pueblo de Israel tenía las 4 primeras santas convocaciones. A saber:

  • Pesaj (llamada en castellano Pascua). Lo cual se establece en el versículo 5 del cap. 23:

“En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de YHWH”

  • Hag La Fiesta de los panes sin levadura.

Levítico 23: 6 al 8 “Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a YHWH; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Y ofreceréis a YHWH siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.”

 

  • Yom La Fiesta de las Primicias. Lo cual vemos en Levítico 23: 9 al 11:

“Y habló YHWH a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de YHWH, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.”

  • Shavuot o Fiesta de las semanas (llamada Pentecostés por el mundo cristiano). Lo cual se ve en Levítico 23: 15 al 21:

“Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a YHWH. De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura como primicias para YHWH. Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a YHWH, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para YHWH. Ofreceréis además un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de YHWH, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a YHWH para el sacerdote. Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.”

Las cuatro fiestas nombradas están interrelacionadas y cuando se celebran se lo hace como una unidad. Por ello es importante cuando se estudian las escrituras, entender que el Pueblo de Israel en general y el pueblo judío en particular en tiempos de Yeshúa lo hacían de esta forma pues tenía continuidad.

Ahora bien ¿Por qué son importantes estas convocaciones santas?

Porque ellas son un momento de encuentro especial entre YHWH y su Pueblo. Son el tiempo y el momento que Él eligió para encontrarse con su Pueblo. Y precisamente por ello, también estos tiempos señalados en Levítico son, a decir de Colosenses 2:17, “sombras proféticas de las cosas por venir”.

¿Qué significa esto? Que cuando el Pueblo de Israel las celebraba se estaba preparando para la futura llegada del mesías, quien cumpliría todo el contenido profético de estas convocaciones.

Quien lee los evangelios sin tener conocimiento de las Santas convocaciones del rollo de Levítico, sin comprender que durante cientos de años fueron celebradas por Israel, esperando la futura redención a través de la obra del Mesías. Leerá los evangelios sin entender qué es lo que estaba haciendo Yeshúa.

Es necesario comprender que la serie de ritos y actos que componían estas celebraciones, y aun hoy lo componen, han tenido como fin preparar al hombre para la llegada del Mesías.

Pues bien, si estos Moedim han sido tan importantes en la historia de Israel. Si el Pueblo de Israel en su conjunto las observó por cientos de años. Y hoy la tribu de Judá junto con el Israel disperso en el mundo que ha recibido la Luz del Mesías las sigue celebrando. Es necesario estudiarlas para comprender qué nos hablan estas fiestas del Mesías.

Pero hay algo más importante que ahora escribiré. Para quien conoce las raíces de Nuestra Fe no es nuevo, pero para el creyente nuevo del que he hablado tantas veces, esta es una revelación.

Y cuál es esta revelación. Veamos:

 

Las Fiestas de YHWH son 8: 4 en primavera básicamente y 4 en otoño. Y todas ellas son sombras proféticas de lo que habría de venir.

Pues bien, las 4 primeras ya han sido cumplidas por nuestro Mesías. Yeshúa ya cumplió el aspecto profético que estas tenían oculto durante siglos.

Entonces la conclusión es sencilla: restan cumplirse 4 santas convocaciones por nuestro Señor y Mesías. Y aquí surge el entendimiento que el cristianismo ha perdido durante siglos. Los 4 evangelios y el libro de los Hechos nos hablan del cumplimiento de las 4 Fiestas primeras. Y es precisamente el Libro llamado Apocalipsis el cual nos habla de las restantes 4 que el Mesías cumplirá cuando lleguen los “ajarit hayamim”, los tiempos del fin.

Sí, faltan cumplirse 4 santas convocaciones en forma profética.

Si bien estas cuestiones el nuevo creyente debe estudiarlas en particular. Ahora haré un pequeño pantallazo de ellas.

En primer lugar he nombrado las fiestas de la primavera. Ya que he escrito los versículos correspondientes más arriba, daré una pequeña descripción de en qué consistían las fiestas y cómo Yeshúa  las cumplió.

 

Empecemos por la Primera: Pesaj (Pascua). La escritura de Levítico nos dice que se celebraba el día 14 de aviv. Pero previamente el día 10 el cordero que sería inmolado llegaba a Jerusalén para ser inspeccionado y que no se le encontrara defecto. Esto se hacía durante 4 días. Es muy interesante recordar algo que ocurrió en Jerusalén por decenas de años. El día que el cordero era traído a la Santa ciudad, por mano del Sumo Sacerdote de ese año, la alegría y algarabía era tan grande que todo el pueblo se preparaba para recibirlo. Juntaban ramas de palmera, se ponían a ambos lados de la calle por donde iba a pasar y gritaban al unísono una frase que todos conocemos:

¡Hoshiana en las alturas! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor!

¿Nos suena conocido? Por supuesto, es Mateo 21:9.

No fue algo nuevo, todos los años se repetía esto, esperando que algún día se hiciera con el Mesías entrando triunfalmente en la Ciudad Santa. Y así ocurrió.

Posteriormente, el cordero que iba a ser inmolado era inspeccionado, probado durante 4 días. En esa inspección o prueba no se le debía encontrar defecto alguno, para que pudiera ser aceptado como sacrificio.

Teniendo ahora esto en mente de seguro comprenderemos mejor los siguientes pasajes. Todos ellos nos hablan de lo que ocurrió con Yeshúa los 4 días anteriores a su muerte en la cruz:

Mateo 21:23 “Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas?

¿Y quién te dio esta autoridad?”

Mateo 22:15 al 18 “Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.

Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?

Pero Yeshúa, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?… Y el versículo 22: “Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.”

Mateo 22: 23 “Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,…”

Versículo 33: “…Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.”

 

Mateo 22: 34-35 “Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: …”

Versículo 46: “Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.”

Mateo 27:11” Yeshúa, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo:…”

Y por supuesto, luego de que el Cordero pascual, fue “inspeccionado”, fue interrogado, buscándole algún defecto, finalmente se da su sentencia de perfección:

Lucas 23:4

“Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre.”

La Inspección del Cordero había terminado.

Mucho más podría agregar de lo que ocurrió en esos días y el momento de su entrega en la cruz. Pero sólo haré una última observación. El instante en el cual el Sumo Sacerdote cumplía con sacrificar el Cordero elegido, su voz resonaba con “Ya está todo consumado”.

¿Nos recuerda algo esto?

Pues bien, Yeshúa cumplió proféticamente las Fiestas de Pesaj y Panes sin Levadura. En otro momento analizaremos cómo quitó la levadura de su casa.

Pero me resulta interesante para el nuevo creyente, que vea cómo se cumplió la tercera de las fiestas, la de las primicias, los primeros frutos. Recuerdan lo que ya transcribí del libro de Levítico:

“traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega…”

 

Ahora tendrán la explicación a ciertos hechos que acontecieron en Jerusalén cuando Yeshúa resucitó. Me refiero expresamente a esto:

Mateo 28: 5-6 “Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Yeshúa, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado,…”

Ya todos sabemos que Nuestro Señor resucitó, lo cual nos habló recién Mateo. Pero Pablo en la carta a los corintios nos dice:

 

1ra de Corintios 15:20 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

¿Por qué nos dice que es Bikkurim (primicias) de los que durmieron? Porque en la fiesta de las primicias una gavilla de los primeros frutos era llevada y mecida. ¿Cumplió el Mesías esta parte de la Fiesta?

Por supuesto, porque el mismo Mateo nos dice:

Mateo 27: 51 al 53 “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

Por eso Él es “primicias de los que durmieron”, porque con su resurrección muchos resucitaron y fueron la gavilla de primicias que él meció ante el Padre.

Siendo esta mucha información para meditar, dejo para el siguiente capítulo la Fiesta de Shavuot.

 

 

 

 

11

 

La fiesta de las Semanas. #

Aquí nos encontramos en un punto muy importante en cuanto al entendimiento de los moedim y su relación profética con Yeshúa.

Escribo esto por cuanto esta es una de las convocaciones más repetidas en el cristianismo, pero a la vez, creo yo, la menos entendida de todas.

La Fiesta de las Semanas, llamada Shavuot en hebreo y conocida como Pentecostés en el cristianismo. Se inserta dentro de las primeras convocaciones que he nombrado. Siendo la última de las 4 estudiadas. Es importante que ello sea entendido de esta forma porque, si bien hay un intervalo de tiempo importante entre esta y las otras, la llamada cuenta del Omer les da continuidad.

Escribo esto porque la convocación de Shavuot ocurre alrededor de 50 días después de Pesaj. ¿Por qué no escribo 50 días exactos? Porque existen discrepancias al momento de

 

decidir a partir de qué día debe iniciarse la cuenta del Omer. Tema que no corresponde analizar ahora.

En lo que no tenemos discrepancias es en que luego del “día de reposo”, con posterioridad a Pesaj deben contarse 7 semanas. Se cuentan días y semanas, con lo cual luego de 7 semanas se obtienen 49 días. Este recuento de días y semanas que de por sí es un mandamiento, es lo que se llama la Cuenta del Omer (Sefirat HaOmer). Si bien el Omer era una unidad de medida de cebada, en este caso se trata de puntualizar la cuenta diaria como un día del Omer. O sea el primer día se cuenta: “Hoy es el primer día del Omer…”, el segundo “Hoy es el segundo día del Omer…” y así sucesivamente. Hasta llegar a “Hoy es el día 49 de la cuenta del Omer…”.

Así cuando se ha llegado al día 49 de la Cuenta del Omer, han sido completadas las 7 semanas que se nos ordenó contar. Entonces al día siguiente se celebrará el Día de la Fiesta de las Semanas. Llamado en hebreo la Fiesta de Shavuot (semanas en hebreo). Ello también es conocido por su traducción del griego Pentecostés.

¿Dónde se originan estos nombres?

Ya expliqué que se cuenta 49 días y al siguiente es la fiesta de las semanas. Entonces la celebración cae a los 50 días, esto es lo que puede leerse en Levítico 23:16

“Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días…”

Cincuenta en griego se escribe Πεντήκοντα, pentékonta Strong 4004, de lo cual surge la

palabra pentecostés.

 

Y como escribí más arriba en hebreo se trata de la Fiesta de las “Semanas”, ָבעתשׁ,

Shavuot, que es el plural de shavua ﬠְבשׁ, semana, Strong 7620.

 

¿Dónde encontramos la palabra Omer?

En principio en las traducciones al castellano no la encontramos porque ha sido traducía como “gavilla”. Más arriba escribí que se trata de una medida de cebada. Bueno eso es lo

 

que ha sido traducido como gavilla, lo que en realidad en hebreo es Omer  ֹעמֶר

6016.

 

Bien, entonces poniendo las cosas en su lugar.

Strong

 

 

Se recibe la orden en los textos de Levítico de realizar luego de Pesaj un conteo de días y semanas. Deben contarse 7 semanas, lo cual en días nos dan 49. Al día siguiente de estos 49 días se realiza la festividad de Shavuot.

 

Como el resto de las santas convocaciones ello también está respaldado en otros textos de la Toráh (Instrucción). Ellos son:

Éxodo 34:22 “También celebrarás la fiesta de las semanas…”

Deuteronomio 16:9-10 “Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.

10 Y harás la fiesta solemne de las semanas a YHWH tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según YHWH tu Dios te hubiere bendecido.”

Ahora deseo aclarar el punto correspondiente a cuándo se empieza a realizar la Cuenta del Omer.

En primer ¿Cuál es la discusión?

La duda que en algunos recae es acerca de a qué “día de reposo” el texto de Levítico 23:15 hace referencia:

“Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo…”

Para que se entienda la cuestión, veamos qué nos dice el texto de Levítico acerca de Pesaj y Panes sin levadura:

Levítico 23:5-7 “En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, Pesaj es de YHWH. Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a YHWH; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.”

O sea el primer día es un “día de reposo”. Pero no está diciendo que se refiere al Shabbat semanal. O sea que si Pesaj cae un día miércoles, esa semana habrá “un día de reposo” el miércoles (escribo en términos de días comunes para que se pueda entender) y también habrá un “día de reposo” el día sábado.

Entonces ¿A partir de cuál de ellos hay que hacer la Cuenta del Omer?

 

Aquí en el judaísmo ha habido dos posiciones diferentes. La que actualmente tiene el judaísmo rabínico (continuador del fariseísmo), que considera que la cuenta comienza al día siguiente de Pesaj. Y la posición de los actuales Caraítas (en parte similares a muchas doctrinas saduceas) que consideran que debe iniciarse al día siguiente del Shabbat semanal.

Dejo al lector como ejercicio analizar qué posición se observa en los evangelios.

 

Pasemos entonces a entender la Fiesta de las Semanas.

La celebración de Shavuot tiene su origen en el Desierto al cual fue llevado el Pueblo de Israel. Recordemos que Pesaj, que significa “pasar sobre” tiene su origen en la noche previa a la salida del Pueblo de Israel de Egipto. En ella los primogénitos de los que no sacrificaron un cordero y pintaron los dinteles de sus puertas con la sangre de ese cordero sacrificado, murieron a manos del Destructor.

Luego de salir el Pueblo de Egipto, y haber cruzado el Mar de las Cañas, llegaron al Monte Sinaí donde recibieron la Toráh del Altísimo. Este hecho es precisamente el recordado en la Fiesta de las Semanas, lo que en hebreo se conoce como Matan Toráh, la entrega de la Toráh.

Por este preciso detalle es que la Cuenta del Omer es tan importante. Porque ella es la conexión necesaria entre Pesaj y Shavuot. Por este hecho es que decimos que las 4 festividades primeras, de la primavera, están relacionadas. Luego del sacrificio de Pesaj comienza un período de preparación y acercamiento. De elevación espiritual de la persona, del creyente, hasta llegar a la entrega de la Toráh. Y ese período de elevación espiritual es lo que acontece a diario en cada uno de los días de la cuenta del Omer.

Cada día nos preparamos en nuestros corazones desde que hemos aceptado el sacrificio de Pesaj para llegar a recibir la Instrucción de YHWH.

Finalmente en Har Sinaí, el Monte Sinaí, el Pueblo de Israel recibió la Toráh, escrita en tablas de piedra por el dedo de YHWH. Siendo las 10 Palabras (llamadas 10 mandamientos) el núcleo de la Instrucción de YHWH para Israel.

En el próximo capítulo veremos cómo esto se relaciona con el creyente en Yeshúa. Pero ahora quiero hacer un alto permitiendo la comprensión de lo hasta aquí analizado.

 

12

No inventen reemplazos #

 

Ya en los primeros capítulos hemos aprendido acerca de las Dos Casas. Judá e Israel, ambas igualmente apartadas de la Voluntad de YHWH, aunque por motivos diferentes.

Vimos cómo el sacrificio de Yeshúa tuvo como misión la misericordia y el perdón sobre la casa de Israel que se había extraviado.

Pero aquí, parafraseando a Jeremías 16:19, debo decir que hemos heredado mentiras.

Desde que ingresamos en las iglesias se nos dice, términos más términos menos, que la “Iglesia” ha reemplazado a los Judíos en su rol de ser los portavoces de Dios. Y que ello ocurrió porque los judíos rechazaron a Yeshúa. Los más advertidos observan que ello ha ocurrido en parte como un velo puesto sobre los ojos de los judíos para que se salven los gentiles.

Sé que esto, predicado desde cualquier púlpito, generaría aplausos. Pero si quien lo dice supiese la cantidad de tonterías que conlleva lo expuesto, no se atrevería ni siquiera a pensarlo.

Este Teoría del Reemplazo fue el acicate de la persecución, primero romana, luego católico romana, luego protestante, luego parte de la doctrina del nazismo y, en estos días, la fuente de uno de los errores más grandes de la cristiandad.

¿Cuál es este error tan grande? La afirmación que dice que “la Iglesia nació en Pentecostés”.

Pasemos entonces a desnudar esta horrible mentira que el catolicismo romano se encargó de inventar y que el mundo protestante no tuvo el suficiente coraje como para limpiar.

Primero empecemos por poner las palabras en orden. Quien lee esto habla castellano. En nuestro idioma la palabra iglesia proviene del latín “ecclesia”. Este a su vez proviene del griego ἐκκλησία, transliterado en ekklesía. Hasta aquí todo muy lindo y griego. Pero no nos olvidemos que esto es tan solo una traducción. Tomando en cuenta el hebreo y el arameo. ¿A qué se refiere esa palabra ekklesia usada por ejemplo en el libro de los hechos?

Para responder debemos hacer un pequeño ejercicio. Si alguien lee una novela, la cual por ejemplo tiene 45 capítulos, jamás puede empezar por el capítulo 32 y pretender entender toda la historia. De igual modo, las Biblias por lo general tienen en promedio unos 66 libros. 39 de lo que llaman antiguo testamento y 27 del nuevo testamento. (Tomando en

 

cuenta por ejemplo la versión Reina-Valera para que se entienda el punto). Entonces, volviendo al ejemplo, ¿Qué novela o libro puede ser entendido omitiendo los primeros 39 capítulos?

Por ello hay que entender que nada de los 27 libros del final puede entenderse sin antes haber comprendido los 39 libros del principio. Si los apóstoles y discípulos usaron cierta terminología en el nuevo testamento, es entendible que es posible encontrar esa terminología en el antiguo testamento.

¿Ocurre esto con el término ekklesia?

Aquí voy a explicar algo más. Todos sabemos que el “antiguo testamento” fue escrito originalmente en hebreo, luego traducido y comentado en arameo (los llamados Targumim) pero ¿Fue escrito también en griego? La respuesta es sí.

No voy a escribir la historia de la Septuaginta, lo cual sería motivo de un libro posterior, pero por ahora aclararé que es una versión lo más exacta posible del texto del antiguo testamento, traducido de los originales hebreo y arameo, al griego. Realizada por 72 sabios judíos (redondeada la cantidad en 70, de ahí el nombre de la versión) sirvió para dar a conocer el Tanaj (antiguo testamento) al resto del mundo que por aquel entonces se manejaban en dialecto griego Koiné. Esta traducción completa ocurrió entre los siglos III y II Ac. Por lo cual era ampliamente conocida en tiempos de Yeshúa y sus discípulos.

¿Para qué nos sirve la Septuaginta?

Nos sirve porque los textos que tenemos del “nuevo testamento” nos han llegado en el idioma griego. Y, como los escritores del nuevo testamento conocían profundamente las escrituras. Es claro que cualquier palabra escrita en griego en el nuevo testamento puede encontrar su correspondencia en el antiguo testamento. Para ello sólo hay que buscar la misma palabra en griego en el antiguo testamento, ver su correlato contextual y allí se tiene el significado.

Pues bien, retomando la cuestión. ¿Aparece la palabra ekklesia en el antiguo testamento en la versión de la Septuaginta? Sí

¿Dónde?

Por ejemplo, Deuteronomio 31:30, en castellano es:

“Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo”

El texto en griego sería así:

 

Deuteronomio 30: 31 Και ελάλησε Μωυσής εις τα ώτα πάσης εκκλησίας Ισραήλ…” εκκλησίας Ισραήλ” ekklesías Israel (Strong 1577).

Donde la palabra ekklesia traducida es la palabra “congregación”. O sea que el texto de Deuteronomio podría leerse de esta forma:

“Entonces habló Moisés a oídos de toda la ekklesia de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo”

Me gustaría dar otro ejemplo del uso de la palabra en la Septuaginta. Ahora en los salmos. Específicamente el Salmo 22:22, elijo este porque todo cristiano lo conoce y sabe que es un salmo profético donde la que se escucha es la voz del Mesías. Aquí claramente podrá verse a quién se ha dirigido Yeshúa:

Salmo 22:22 “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. “

Como sería esto en griego:

Salmo 22:22 “Διηγήσομαι το όνομά σου τοις αδελφοίς μου εν μέσω

εκκλησίας…” ekklesías (Strong 1577). O sea utilizando lo aprendido sería:

Salmo 22:22 “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la ekklesia te alabaré. “

Pero. Hagamos un alto.

¿No se nos ha dicho acaso que “la iglesia nació en Pentecostés”, cuando los discípulos recibieron la visita de Rúaj  HaKodesh, Espíritu Santo?

Sí, se les ha dicho eso. Y saben qué, se les ha dicho una mentira propagada por el catolicismo romano.

La ekklesia (iglesia) existió desde antes del Pentecostés que vivieron los apóstoles y primeros discípulos.

Porque lo que se ha traducido como “iglesia” es lo que en hebreo se conoce como Kahal,

 

ק ַ ֣הל

(Strong. 6951). Que traducido es “Congregación”.

 

 

Deuteronomio 31:30:

“Entonces habló Moisés a oídos de toda la Kahal de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo”

Salmo 22:22:

“Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la Kahal te alabaré. “

Ya hemos visto que el sacrificio de Yeshúa tuvo como uno de sus fines el volver de la dispersión a las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Entonces cuando se habla de la “iglesia”, no se trata de algo nuevo. Sino que se está hablando de la Congregación de Israel, la cual se desmembró y fue dispersada, y volverá a ser reunida con el sacrificio de Yeshúa y el retorno al verdadero Camino de sus Ovejas Perdidas. Ahora será posible que el nuevo creyente pueda entender a su Maestro en los siguientes versículos, usando la palabra que Yeshúa usó:

Mateo 16: 18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi kahal; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Hechos 5:11 “Y vino gran temor sobre toda la kahal, y sobre todos los que oyeron estas cosas. “

Hechos 7:38 “Este es aquel Moisés que estuvo en la kahal en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos;…”

Hechos 8:1 “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la kahal que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.”

Dejo al lector la tarea de seguir acumulando versículos, pero repito, en Pentecostés no nació ninguna “iglesia”. Durante la celebración de Shavuot, los apóstoles recibieron la “visita” de Ruaj HaKodesh, Espíritu Santo cumpliendo la Profecía de Joel.

Entonces ¿Si no “nació” la “iglesia”, qué ocurrió en “Pentecostés”? o quizás debería reescribir ¿Puesto que la Congregación de Israel, la vuelta de las Ovejas perdidas estaba comenzando, qué ocurrió realmente en Shavuot?

Pd: para que pudiera seguirse el hilo conductor transliteré siempre como kahal, en algunos lugares debió escribirse “kehila” que es derivación de la misma palabra.

 

13

¿Qué ocurrió en Shavuot? #

 

Ya hemos visto en el capítulo anterior que durante la celebración de pentecostés en la que participaron los primeros discípulos y apóstoles luego de la Resurrección de Yeshúa, no “nació” ninguna iglesia.

Veamos ahora en profundidad lo que realmente ocurrió. Comenzando por este relato en el libro de Hechos.

Hechos: 2:38-41 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Yeshúa para perdón de los pecados; y recibiréis el don de Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Elohim llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Como verán no comencé este escrito en forma correlativa ni cronológica, sino que lo hice de otra forma para hacer hincapié en dos cuestiones que surgen de los versículos que transcribí.

En primer lugar ¿Cuántas personas se añadieron? Y en segundo lugar ¿Por qué esa cantidad?

La primer pregunta qué hago tiene una respuesta sencilla, la cual es alrededor de 3000 personas.

Pero esta cifra contiene una verdad muy importante.

Lo que ocurre es que durante siglos se ha establecido en la cultura cristiana que los acontecimientos descriptos ocurridos en Shavuot tuvieron lugar en una casa. Incluso se ha llegado a afirmar que ocurrieron en el aposento alto donde 50 días antes tuvo lugar la celebración de la Pesaj.

Pero, hagamos una sencilla observación. Ninguna casa en Jerusalén tenía la capacidad para albergar en su interior, ni siquiera en sus dependencias, a unas 3000 personas. Por si alguien lo quiere pensar, tampoco sumando la cantidad de gente en la casa con la cantidad que pudo haber en la calle podían sumar esa cantidad de personas. Además teniendo en cuenta que dice que se añadieron 3000, pudiendo haber sido muchos más los que presenciaron los acontecimientos.

 

Entonces si aquello que se ha enseñado desde siempre es una falacia, si no estaban reunidos en una casa. ¿Por qué dice esto el versículo que ahora cito?

Hechos 2:2

“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;…”

La respuesta a la aparente contradicción a lo que escribo se encuentra unos versos más adelante:

Hechos 2:6

“Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.”

Ahora tenemos varios elementos a considerar. Por un lado una “casa” que puede albergar una “multitud” de personas que hablan en distintas “lenguas” que se encuentran en Jerusalén en “Pentecostés”.

Para poder encontrar respuestas, debemos hacer un poco de memoria y recordar lo que se nos manda en Deuteronomio:

16:16 “Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de YHWH tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos.”

Otra pregunta ¿Cuál es el lugar que El escogió?

Génesis 22:14 “Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, YHWH proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de YHWH será provisto.”

Este mismo pasaje en la traducción aramea Onkelós se lee:

“Abraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

Una más, el Salmo 76:2 “En Salem está su tabernáculo, Y su morada en Sion.”

Para quien no lo sabe el Monte Tzion es el lugar donde se edificó el Templo de Jerusalén, el mismo lugar donde Abraham llevó a sacrificar a su Hijo.

O sea hemos puesto en claro que durante la celebración de Shavuot, todo varón israelita, no importa donde viviese, tenía el mandamiento de ir a Jerusalén y adorar en el Templo de Jerusalén ubicado en el Monte Tzión. Este mismo templo era llamado la Casa. En términos hebreos Beit HaMikdash, literalmente “Casa de Santidad”.

 

Por favor unamos las piezas. Una “Casa” con una “multitud” de personas provenientes de distintos lugares donde se hablan “distintas lenguas” reunidas en Jerusalén. Es evidente que no es necesario tener la inteligencia de Einstein para darse cuenta que lo descripto en el libro de los Hechos no aconteció en cualquier casa, sino que ocurrió en el Templo de Jerusalén.

Al principio plantee dos interrogantes ¿cuántas personas se añadieron y por qué esa cantidad?

La primera cuestión nos permitió entender dónde realmente ocurrieron estas cosas. Ahora la segunda nos revelará algo más.

Dijimos que fueron alrededor de 3000. ¿En qué otro lugar de las Escrituras hemos visto esa cifra?

Ya he citado en el capítulo anterior que la celebración de Shavuot nos recuerda la entrega de las Tablas conteniendo las 10 Palabras, luego de la intercesión de Moisés. Intercesión que fue necesaria por el pecado cometido con el becerro de oro.

Pero antes de ello también expliqué que las primeras tablas fueron quebradas por Moisés y los idólatras recibieron su justa retribución:

Éxodo 32:27-28 “Y él les dijo: Así ha dicho YHWH, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.

Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.”

¿Es una casualidad que la misma cifra de personas esté contenida en pasajes que se encuentran relacionados? Esta es una pregunta retórica, por supuesto que no es una casualidad. Previo a la entrega de las segundas tablas hubo una mortandad de miles de personas. Con posterioridad a lo recibido en Shavuot hubo vida para miles de personas.

Entonces tenemos con claridad que existe aquí una conexión entre ambos sucesos. ¿Será esta la única?

Hechos 2:2 “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba”

Éxodo 19:16 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.”

 

Asimismo podemos observar inserta en ese gran entramado de estruendos y toques de trompeta una revelación en cuanto a los hechos del Shavuot post-resurrección.

Para ello debemos ver en primer lugar algunas indicaciones que nos hace la propia Toráh.

Leyendo Deuteronomio 32:8 “Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos. Según el número de los hijos de Israel.”

¿Cómo podemos saber cuántas naciones se establecen según lo que nos indica Deuteronomio?

El texto nos dice que conforme al número de los hijos de Israel se han establecido los límites de los pueblos.

¿Y cuántos son los hijos de Israel? Éxodo nos da la respuesta:

1:1 “Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto… 1:5 “Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta…”

O sea si 70 son los Hijos de Israel (Jacob) serán entonces 70 las naciones. Las cuáles serán el número representativo de todos los pueblos del mundo.

Cómo se relaciona esto con lo que ocurrió en el Monte Sinaí. Leyendo en Éxodo:

19:16 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.”

Al leer vemos que no habla de trueno y relámpago, sino de truenos y relámpagos, en plural. Pero ¿Qué se manifestaba en estos truenos y relámpagos?

Leamos algunos pasajes bíblicos:

Salmo 77:18 “La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Tus relámpagos alumbraron el mundo; Se estremeció y tembló la tierra.”

Juan 12:28-29 “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno.”

Creo que está claro que la Voz se manifestaba como Truenos y relámpagos, precisamente porque si se hubiese tratado de una sola lengua se hubiese usado el singular. Pero al haber truenos y relámpagos no se trató de una sola lengua, de un solo idioma, sino que se

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