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La Fe del Nazareno

prefacio

Quien se acerque a la lectura de este libro debe hacerlo teniendo algunas cosas en claro.
En primer lugar que es este fundamentalmente un libro de difusión de la Fe nazarena. Por
ende no se trata de un libro ni de judaísmo ni de mesianismo en particular. Todos estos
son nombres usados por las personas para referirse a un conjunto de creencias
particulares. Pretendemos aquí transmitir lo que hemos visto y oído y que el Espíritu de
Santidad nos ha mostrado.
En segundo lugar no se trata de un libro que busque polémicas, aunque pudiera
generarlas. Cualquier debate o intercambio de ideas que pudiese generar, cuando sea
hecho en Paz y Armonía, podrá ser resuelto cuando el Mesías vuelva a la Tierra.
En tercer lugar no es un libro final. Pues cada uno de los temas desarrollados amerita su
profundización. Ello sea hecho o bien por el lector al indagar en los mismos. O bien por el
autor a través de nuevos libros de los temas tratados.
En cuarto lugar, como se verá, no se ha recurrido a ninguna fuente externa de
conocimiento más allá de la Biblia, en la versión que cualquier persona pueda tener en su
hogar. Y quizás algunos apéndices de la Historia de Israel que pueden encontrarse en
cualquier manual de historia universal.
Pues ha sido la intención que cualquiera pueda llegar y transmitir a otros las
observaciones contenidas en el mismo, sin necesidad de erudición o conocimientos
especiales.
Para entenderlo, seguirlo y comprenderlo, sólo es necesario seguir sus temas con una
Biblia en las manos, la mente abierta, y el corazón predispuesto a escuchar la voz del
Altísimo.
Lo invito a que camine por las páginas recibiendo lo que pueda ser Luz para su vida y
desechando como errores propios del autor lo que pudiera no servir para edificación.

índice

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Ismael

1. Primeros pasos

Primeros pasos

Siendo este el primer capítulo, es necesario que el lector entienda algo muy importante. La forma en que normalmente se leen las Escrituras en occidente, no necesariamente es la forma adecuada. En los tiempos de Yeshúa no se leían versos aislados componiendo sermones o mensajes. Lo que se hacía era dividir el rollo escrito por Moisés en porciones. Al hacerlo así, cada Shabbat se leía una parte de lo escrito por Moisés, y con el paso de las semanas se leía en forma completa la llamada Toráh.

En la actualidad la mayoría de los grupos religiosos que leen las Escrituras con esta metodología, tomando en consideración que el año tiene 54 semanas, dividen por esta cantidad el texto y al final del año se completa un ciclo leyendo en forma completa lo que hoy son 5 libros. Asimismo, en tiempos de Yeshúa ello el texto era explicado por los rabinos, enseñando lo que Moisés había escrito y cómo ello se aplicaba a la vida diaria.

Cuando una persona que no había recibido formación hebrea, o sea no había asistido a una sinagoga desde niño, se acercaba como un nuevo creyente a la Fe de los seguidores de Yeshúa. Sólo se le pedían 4 cosas. El resto lo aprendería paulatinamente cada Shabbat al asistir a la sinagoga y escuchar las porciones de la escritura y su explicación. De seguro habrá leído este pasaje muchas veces de Hechos 15:20, pero ahora lo va a entender:

Sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre. Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.”

Si hubiese recibido esa formación de niño habría leído el libro de Génesis conforme lo leemos nosotros desde hace miles de años. En igual forma que lo leyeron Yeshúa y sus discípulos. En el nuevo testamento tenemos este ejemplo:

Lucas 4:16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer

Lucas 4:31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba en los días de reposo

Por esto al comenzar es necesario evidentemente hacerlo por el principio.

 

Como sabrá el principio de las escrituras es el Génesis. Veamos entonces qué descubrimos en este libro.

En el primer libro, encontramos que a nuestros padres Abraham, Isaac y Jacov, les fue dada la promesa según la cual su descendencia sería fructífera.

Ello lo puede encontrar en los siguientes pasajes, que quiero que lea antes de avanzar:

 

  • Génesis 13: 14-16; Génesis 15: 1 al 6; Génesis 17: 4 al 7; Génesis 22: 17 al 18; Génesis 26: 4 y por supuesto a nuestras matriarcas Génesis 24:

Una vez que los haya leído quiero que piense algo. Si leyera el libro del Génesis no en versículos aislados, sino como un libro que debe leerse íntegramente, vería que todo el libro se trata de la historia de una Familia. Desde Adan hasta Jacov y sus 12 hijos. Y cómo esa familia se transformó en una Nación y estuvo esclavizada en Egipto. Esa Familia a partir de Abraham recibe una promesa, la cual por derecho hereditario obviamente es transferida a su hijo Isaac.

Verá por ejemplo que la promesa renovada con Isaac en Génesis 26:4 es a lo que se refiere Pablo en Gálatas 4:28.

Pero esta promesa es más rica que lo que la gente normalmente cree. Ya que muchos creen que Abraham es el padre del Pueblo Judío. Lo cual es cierto pero sólo en parte.

En Génesis 28: 3 dice “Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos”

Esto frase “multitud de pueblos” en el hebreo original es kehelat Goyim” o “asamblea de naciones.”

O sea no sólo 1 pueblo, sino también multitud de pueblos.

 

Recordando en el verso 4 la bendición “y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham”

O sea que la Promesa será para la descendencia. No para sólo una parte de la descendencia.

Avanzando un poco más vemos que dice en:

Génesis 28: 14 “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. “

 

O sea que los descendientes se extenderían por todo el mundo.

Si continuamos avanzando en el libro del Génesis veremos en los versículos una aproximación muy importante:

35:9 al 11 “9Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.

10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.

11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.”

“una nación y conjunto de naciones procederán de ti”

La nación está destinada a ser el pueblo Judío y la compañía de naciones será el “kehelat Goyim” o la asamblea de naciones que procederán de su propio cuerpo.

Espero hasta el momento no haber sido confuso.

Aquí es importante que recuerde un poco la historia de Israel. Hagamos memoria.

José fue vendido por sus hermanos y sirvió en Egipto, hasta que la hambruna condujo finalmente a la reunión con su padre y sus hermanos. Asimismo recordará el momento histórico cuando Jacov bendice a los hijos de José, Efraím y Manases.

Sé que puede ser un poco difícil entender algunas cosas pero este pasaje es importante:

Génesis 48:16 “el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.

Cuando habla de que en ellos sea perpetuado el nombre, se refiere a que será llamado Israel. O sea que Efraím llevará (o podrá llamarse, o podrá identificarse como “Israel”) el nombre Israel.

Recordará que Jacov cruzó las manos y puso la primogenitura en Efraím y dijo:

Génesis 48:19 “Mas su padre no quiso, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él y su descendencia formará multitud de naciones.”

Ahora entonces podemos recordar algo, de Jacov-Israel saldría: Génesis 35:11 “una nación y conjunto de naciones procederán de ti”

 

Sé que hemos visto muchos pasajes y datos pero ahora volviendo a atar todos los cabos, como la madeja de un hilo: de la descendencia de Abraham, Isaac, Jacov saldría una nación y multitud de naciones.

¿Sabe cómo se dice en hebreo multitud de naciones? (me refiero a cómo se oiría en castellano)

Melo hagoyim. (Génesis 48:19) ֽיִם וֹגּהַ ְמלא־

Dirá ¿Y esto qué significado tiene para mí? Ello es muy importante, sobre todo en el Nuevo Testamento pues es la misma frase se emplea en la Carta a los Romanos:

11:25 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;”

Esto último “plenitud de gentiles” en hebreo se dice meloh hagoyim, es lo que se traduce como “multitud de naciones”.

O sea que el endurecimiento que cayó sobre los “judíos” (una parte de Israel, una de las 12 tribus) ha sido para que pudiera entrar de nuevo la “multitud de naciones” en el Pacto.

Ahora bien, hagamos un alto. La información es mucha. Quiero que la relea antes de seguir a la segunda parte. Todavía no saque conclusiones, sólo reléalo.

Corrigiendo hábitos

En el capítulo anterior escribí que un problema se origina cuando no se leen las escrituras en forma completa sino a través de versículos aislados. Leyendo completo el libro de Génesis verá que se trata de la historia de una Familia, la cual en el libro de Éxodo se ha conformado como un gran pueblo de 12 tribus o clanes viviendo como esclavos en la tierra de Gosén. Ese pueblo finalmente es liberado por la mano de YHWH bajo la conducción de Moisés. Este Pueblo luego de varias vicisitudes finalmente ingresó en la Tierra prometida y tomó posesión de ella.

Al principio sólo se gobernaba por la mano de YHWH. Hubo un período con Jueces, algunos de los cuales cayeron en actitudes deshonestas y con posterioridad fueron reemplazados por reyes.

 

Estos funcionaron básicamente bien hasta Salomón. Con un país Israel, unido en sus 12 tribus, pero gobernado por un rey de Judá. De la lectura de estos eventos históricos sabemos que asimismo Salomón tuvo muchas mujeres, aun cuando había sido advertido que no hiciera así. Finalmente su corazón fue inclinado a permitir la adoración de otros dioses, con lo cual fue dado un decreto divino de que su reino sería dividido. Pero que no ocurriría estando él vivo sino que le ocurriría a su hijo.

1ra de Reyes 11:11-12 “11Y dijo YHWH a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.

12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. “

YHWH reveló luego a Jeroboam, un Efraimita, uno de los talentosos funcionarios de Salomón, que él recibiría diez tribus resultado de la ruptura en el reino de Israel luego de la muerte de Salomón. Esta profecía fue actuada frente a Jeroboam por el profeta Ahiya. Los días de gloria bajo David fueron la última ocasión en que el reino perteneció a todo Israel, compuesto de doce tribus. Aproximadamente en 921 A.C. las diez tribus del norte se separaron de la Casa de David y se llamaron a sí mismos Israel haciendo de Samaria su capital. Las tribus sureñas de Yahudáh (Judá), Benjamín y Leví constituyeron el reino del sur bajo Rehoboam con Jerusalén como su capital. Esto puede leerse en 1 Reyes 11:26- 43.

Con lo cual el reino quedó dividido en 2 Casas:

  • Casa de Judá al sur
  • Casa de Israel al norte

El reino del norte adoptó las prácticas paganas, idolatría, ciertos desenfrenos morales, etc., y aunque fue advertido por varios profetas, finalmente fue atacado por los asirios y destruido. Eso ocurrió en el año 721 a.C aproximadamente, por la invasión de Tiglat- Pileser.

De esta forma las 10 tribus del norte fueron obligadas a abandonar Israel. Lo que ocurrió con ellas a continuación fue muy significativo para nosotros, pues terminaron esparcidas entre las naciones. Fueron deportadas y empezaron un derrotero que nunca terminó.

Se fueron moviendo en distintas direcciones. Algunos a África, otros a lo que actualmente es Europa, otros a Asia. Con lo cual la sangre israelita de la Casa de Israel se extendió por

 

todo el mundo. Con este mover a lo largo del paso de los años su rastro se perdió, se los empezó a llamar “las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

Estas “ovejas” están en todo el mundo. Ahora va a entender mejor estos pasajes:

Mateo 10:5-6 “A estos doce envió Yeshúa, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

Mateo 15:24 “El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

Juan 10:4 “Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.”

Jeremías 3:18 “En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.”

 

 

Querido lector, lo que siente en su corazón, ese profundo Amor por Israel es el llamado del Pastor a que vuelva al Pacto de Nuestros Padres. Es parte de la Casa de Israel. En el final de los tiempos Él nos llamaría porque nos ama y no quiere que sigamos perdidos entre las naciones a las cuales nuestros antepasados fueron dispersados.

La división en Oseas

En los textos siguientes, los cuales surgen de lo que recibieron los profetas, podrá ver desarrollado en el plano profético lo que ocurrió en el plano real, históricamente con la casa de Israel. Cómo ello fue profetizado y cómo luego se cumplió.

Pero sería muy poco si todo esto se relacionase sólo con hechos históricos. Ya que las consecuencias de aquello se trasladan a nuestros días. Por cuanto varios aspectos proféticos aún no han tenido cumplimiento.

 

Tal el hecho de que en varias de las profecías se explica que esa separación de los dos reinos, en algún momento cesaría. En algún momento al final de los días esa separación desaparecería y ambos volverían a estar unidos.

¿Y quién los volvería a unir?

 

Precisamente el Mesías, uno de los eventos que acontecerán con su venida es la reunificación de ambas Casas.

Ahora veremos qué nos dice el Profeta Oseas.

 

Si bien podríamos leer todas las profecías de Oseas, empezaremos por lo que vemos en Oseas 1: 1 al 11.

“Palabra de YHWH que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel.

El principio de la palabra de YHWH por medio de Oseas. Dijo YHWH a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de YHWH.

Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

Y le dijo YHWH: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel.

Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.

Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo YHWH: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.

Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por YHWH su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.

Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.

Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.

Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.”

Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.”

No voy a hacer un análisis pormenorizado de los versículos, pues es mi intención que el estudiante, aquel que comienza a caminar en el conocimiento de las cosas de Elohim, pueda aprender a conocer la Escritura con la mínima dirección.

 

Por ello quiero que quien esté siguiendo esta enseñanza ahora lea concienzudamente los versículos marcados de Oseas y piense:

¿Qué significado profético tienen los nombres que el profeta pone a sus hijos?

Jezreel: significa “Dios siembre” o “simiente de Dios”, pero también es el nombre de un valle. ¿Qué anuncia que ocurrirá en ese lugar?

Lo-ruhama: significa “no compadecida”, que no recibe misericordia ¿A cuál de las dos Casas dice que no le tendrá misericordia? ¿Qué sabemos que ocurrió con el reino del norte producto de que no haya tenido compasión por su pecado?

Lo-ammi: significa “no pueblo”. ¿Los israelitas, esparcidos por todo el mundo, tienen conciencia de que son parte del pueblo de Israel? ¿De que en algún tiempo sus antepasados caminaron por el desierto con Moisés e ingresaron en la Tierra Prometida?

¿Tienen conciencia de que YHWH les dio Instrucción acerca de cómo quería que vivieran?

¿Se comportan como parte del Pueblo de YHWH caminando en la actualidad como debieran? ¿Celebran las Santas Convocaciones que YHWH estableció para ellos, lo cual se desarrolla en el Capítulo 23 de Levítico?

No obstante todas estas cuestiones, YHWH hace un alto para dar dos promesas a la Casa de Israel. Las cuales vemos en el versículo 10:

  • “será el número de los hijos de Israel como la arena del mar”
  • “Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente. “

Fíjense que la primera parte, o la primera de estas dos promesas se ha cumplido. A través de las distintas generaciones los descendientes de la Casa de Israel, esparcidos entre las naciones, se han multiplicado hasta ser millones.

Por otro lado la segunda parte aún no se ha cumplido, por cuanto esos millones han perdido su identidad, y hoy se miran al espejo cada mañana sin saber lo que son.

Asimismo en el versículo 11 una gran promesa viene a establecer un momento histórico: El hecho de que algún día ambas casas, Judá e Israel, volverán a estar unidas.

El versículo 23 del capítulo 2 nos habla de la futura restauración de Israel que ocurrirá en los tiempos del fin. De esto nos habla el profeta en el versículo 3:5

“Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a YHWH su Elohim, y a David su rey; y temerán a YHWH y a su bondad en el fin de los días.”

 

Estas 4 palabras finales: “fin de los días”, en hebreo ajarit hayamim. Son las mismas que encontramos en:

Gen 49:1 “Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.”

Números 24:14 “Ahora, mira, me voy a mi pueblo; pero ven, y te advertiré lo que este pueblo hará a tu pueblo en los días venideros…”

Deuteronomio 4:30 “Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si

en los postreros días te volvieres a YHWH tu Dios, y oyeres su voz;…”

Isaías 2:2 “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de YHWH como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.”

Pero es fundamental entender que esta cuestión era moneda corriente en el andar de los apóstoles y los primeros seguidores del Mesías. Pues estos también tenían presente las continuas promesas y advertencias dadas para el final de los días. Para ello podemos tomar como ejemplo a Timoteo:

1ra de Timoteo 4:1 “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;…”

Si bien podríamos extendernos sobre estas cuestiones relacionadas a las distintas profecías establecidas para la reunificación de las dos casas. No lo haré ahora, pues son estos temas que requieren meditación y vuelta sobre vuelta de los versículos.

Sí quiero dejarles una tarea por demás gratificante, la cual es analizar el mashal (la parábola) del hijo pródigo: Lucas 15: 11 al 32.

Creo, y lo escribo con sinceridad, que aunque conocen y han leído numerosas veces esta parábola. Recién ahora que han conocido la doctrina de las Dos casas, la podrán entender.

¿Por qué la Casa de Israel se extravió?

Hemos visto en los 3 capítulos anteriores cómo se fue desarrollando el plan de Elohim en el conjunto de su Pueblo Israel. Cómo desde un hombre, Abram (así sin H) que tomó la posta que le daba el Altísimo cruzando el Éufrates, pasando por su hijo y luego su nieto, llegamos a las 12 tribus. Las mismas que salieron de Egipto y conquistaron la Tierra Prometida. Y hemos visto cómo esas tribus instaladas en la Tierra Prometida luego se dividieron en dos grandes naciones, las Dos Casas.

Asimismo vimos cómo el destierro y su posterior expansión por todo el mundo, de la Casa del Norte, hizo que la sangre de Israel nutriera toda la Tierra.

Pero ahora cabe una pregunta ¿Qué fue lo que ocurrió para que la casa de Israel cayera en esa aparente desgracia? ¿Qué fue lo que hizo mal la casa de Israel para que, de ser su Amada, pasara a ser la no compadecida de YHWH? ¿Qué hicieron mal los israelitas del norte para pasar de ser parte del pueblo elegido, a ser No mi pueblo? ¿Por qué llegó a ser lo-ruhama y lo-ammi?

Como siempre se dice, Elohim da respuestas a través de los hechos cotidianos que nos tocan vivir.

La respuesta a estos interrogantes la tenemos en el propio nacimiento de la estructura familiar.

Veremos, al final de este capítulo que todo se trata de una ruptura. De un desencuentro, si se quiere, de la falta de cumplimiento de promesas.

Vayamos por parte.

Todos sabemos lo que un acuerdo implica. Básicamente es un acercamiento de voluntades. Donde yo estipulo lo que deseo y la otra parte da su consentimiento y a su vez me dice lo que desea, a lo cual presto mi consentimiento. Aunque parezca demasiado sencillo, así ha sido la relación de Elohim con su creación humana.

El primer acuerdo que el Creador celebra se manifiesta en el Gan Edén, el huerto de Edén. En el principio YHWH formó al Hombre de la Tierra y luego lo colocó en aquel huerto para que lo labrara y cuidase. Le dio la Instrucción de lo que debía hacer, a cambio le garantizaba vida eterna, felicidad, protección, compañía, etc. Con la única condición de respetar Su voluntad de que no comiese del árbol del conocimiento del bien y del mal.

 

Obsérvese que en el huerto estaba tanto el árbol de la vida como el árbol del conocimiento del bien y del mal, pero sólo el segundo era el que no debía probarse. Tenemos aquí claramente un Pacto, un acuerdo con reciprocidades. Sin embargo, todos sabemos que este primer pacto edénico fue quebrantado por el hombre. Generando las consecuencias conocidas.

Aun con este quebrantamiento una promesa es dada al Hombre, la cual conocemos del versículo 15 del capítulo 3 del Génesis, donde la “simiente de la mujer” heriría a la serpiente en la cabeza. Una herida mortal. O sea que aun cuando el primer pacto dado en Edén fue roto por el hombre, YHWH en su infinita misericordia promete una salida donde será la simiente de la mujer quien traerá la redención de Adam. Por supuesto que sabemos que la simiente de la mujer es aquel ser que fue concebido por el Espíritu Santo, Rúaj HaKodesh como diríamos en hebreo en la matriz de una mujer. Aquel ser que no tiene cromosomas de hombre, Yeshúa en hebreo, sino que sólo tiene los 23 cromosomas que brindó la mujer María (Miryam en hebreo).

Luego vemos que Adam y sus descendientes caminaron por la tierra, teniendo las aventuras y vicisitudes que podemos aprender en todo el libro de Génesis (Bereshit transliterando el hebreo). Y en este caminar y vivir, la mayoría de los seres humanos se extraviaron siguiendo los caminos del pecado. Siguieron el camino de Caín y se desbarrancaron tras los placeres que Elohim no deseaba para ellos. La corrupción y la maldad fueron de tal magnitud que el Creador decidió poner fin a toda vida que caminara por la Tierra.

La historia es por demás conocida y no la repetiré.

Pero el aspecto que muchas veces es olvidado es el de la existencia del Pacto. Muchos saben acerca de la señal del Pacto puesta en los cielos, el arco y su belleza, y su aparición ante cada tormenta. Pero lo que pasa desapercibido es la existencia misma del pacto.

YHWH volvió a acordar con el Hombre. Una vez más, el Creador se inclinó a acordar con su creación. Vale que lo recordemos:

Génesis 9:9-17 “He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.

Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser

 

viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:

Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.

Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.

Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.”

 

 

En 9 versículos tenemos repetida tantas veces la palabra Pacto (רִיתבּ que es evidente que esa es la clave de todos los pasajes.

berit en hebreo)

 

 

En esto es importante señalar un aspecto que a veces pasa desapercibido. Es el hecho de que la promesa de entregar la tierra en las manos de Adam y sus descendientes, de multiplicidad, contenida en el pacto edénico siguió vigente. Así como la promesa acerca de que la simiente de la mujer redimiría al hombre dada en el pacto adámico también continuó vigente. Por todo esto tenemos entonces que cada uno de estos 3 pactos observados no se invalidan mutuamente. Sino que cada uno de los nuevos lo que hace es reafirmar el anterior y nutrirlo con una nueva revelación y contenido.

Así el edénico es reafirmado y complementado en el adámico y a su vez este es reafirmado y complementado en el Noájico. Este último el dado a Noé.

Avanzando en el Génesis tenemos una nueva reedición de la unión de YHWH con su creación. Es así que llegamos a:

Génesis 17:2 “Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.”

Donde tendremos la gran promesa dada a nuestro Padre Abraham, de multiplicidad y de posesión de la Tierra Prometida, teniendo como señal de ese Pacto la marca que los Hijos de Israel llevamos en nuestro cuerpo, la circuncisión.

Como hemos visto en los escritos anteriores este Brit (berit se pronuncia con una e muy suave) fue transmitido a sus hijos Isaac y Jacov. Luego a las 12 tribus y consecuentemente a todo el Pueblo de Israel. Este Pacto Abrahamico por cierto está claro que no ha invalidado los anteriores. Sino que como puede fácilmente apreciarse contiene en su interior los 3 pactos anteriores mencionados. En cada vuelta de tuerca una revelación cada vez mayor y profunda es dada, sin dejar de lado lo prometido con anterioridad.

 

Como he escrito este pacto contiene más revelación que los anteriores, ya que de nuestros patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob tenemos la promesa de que en ellos serán benditas todas las naciones.

Cómo se desarrollaría en concreto este Pacto lo tenemos en principio en el segundo libro del Pentateuco (o como en términos hebreos se dice, la Toráh). El segundo libro, Éxodo, nos muestra a esa familia transformada en un Nación que es sacada de Egipto con el fin de tomar posesión de la Tierra Prometida.

Ahora, quien es su conductor, Moisés, será el portador de las noticias de una reedición de las promesas, con una revelación cada vez mayor. En Sinaí, Moisés será el encargado de transmitir nuevos requerimientos para el Pacto con el Eterno.

Éxodo 19: 5-6 “Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

En este una gran promesa es presentada a los hijos de Israel, ser un “reino de sacerdotes”.

Para este cumplimiento ahora YHWH presenta a su Pueblo Instrucciones sobre el comportamiento que de ellos desea.

Si bien tenemos el acaecimiento del becerro de oro, por mediación de Moisés el Pueblo es salvado de la Ira divina, aunque pierde la posibilidad de transformarse en ese momento en el reino de sacerdotes previsto. Lo cual será motivo de estudios posteriores.

En el Pacto realizado en el desierto de Sinaí el Pueblo de Israel, las 12 tribus reciben la revelación de la Instrucción (Toráh) de YHWH. El conjunto de mandamientos, decretos y regulaciones que el Eterno pide que el Pueblo observe a cambio de la concreción de sus promesas.

Y aquí es donde deseo hacer hincapié una vez más. El Pacto traído mediante la mano de Moisés, que podemos llamar Mosaico, no invalidó los anteriores Pactos. Sino que trajo más Luz acerca de cómo relacionarse con el Creador. Es de esta forma que tenemos un Pacto sobre otro, no invalidando el anterior, sino reafirmándolo y nutriéndolo. Es por ello que el Pacto Mosaico contiene al Abrahamico y a su vez al Noájico y al Adámico y por último al Edénico. Los pactos son como filminas que se superponen unas a otras dando una imagen cada vez más definida.

 

Ahora sí podemos entender al Pacto como las condiciones de matrimonio que el Creador establece con su Pueblo. Las condiciones que establece para la convivencia y relación matrimonial con su Pueblo Israel. No sólo con los “judíos”. Ellos son sólo una parte del Pueblo de Israel. Ellos son parte del pacto matrimonial. Pero eso, una parte. Son una tribu, así como las otras que ingresan en el Pacto.

Imaginemos por un instante los votos matrimoniales que se hacen los esposos. Yo prometo esto y aquello, a cambio la otra parte promete esto y lo otro.

Te prometo serte fiel en la salud y la adversidad, te prometo serte fiel aunque sea la pobreza y no la riqueza la que esté en un momento en nuestra situación. Yo te prometo cuidarte, protegerte, librarte de cualquier enemigo. Te prometo el mundo, la tierra. Lo único que te pido es que “guardes mis mandamientos”.

En el final del libro Deuteronomio (que en hebreo llamamos Devarim, de nuevo con una e muy suave) aparecen claramente promesas de bendición frente a la observancia de los mandamientos y consecuencia de maldición por la inobservancia del Pacto matrimonial.

Y el primer punto de cualquier matrimonio tiene presente a la fidelidad. No puedo pretender el respeto de los votos matrimoniales si la fidelidad no da el soporte necesario a la relación.

En Éxodo se nos dice: 20:3-6 “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy YHWH tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. “

Ya he explicado lo que ocurrió en los capítulos anteriores. El reino del norte, la casa de Israel se llenó de adoración a ídolos y dioses paganos. Por ello YHWH le indica a Oseas que diga:

2:1-2 “Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas: Ruhama.

Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos;…”

Ese Pacto matrimonial que YHWH estableció con Israel, fue roto precisamente por el adulterio de Israel al fornicar con otros dioses. Al caer en adulterio la casa de Israel perdió

 

sus derechos matrimoniales, las promesas que su esposo YHWH le había hecho. Y recayeron sobre ella las maldiciones contenidas en Deuteronomio.

¿Quién reunificará las Casas?

A lo largo de los primeros capítulos hemos visto la historia de las dos casas, de los pactos superpuestos y de las promesas futuras.

Ahora es necesario que veamos la expectativa de promesa de redención mesiánica. La Esperanza que sostuvo la idea de reunificación.

Escribo esto pues los profetas se han levantado a lo largo de muchas décadas anunciando que la situación de ruptura de ambas casas sería superada. Que el estado de abandono entre las naciones, que la situación de estar perdida de la Casa de Israel se resolvería.

Asimismo los profetas vieron y les fue dicho que en tiempos futuros ambas casas de Israel volverían a ser una.

Si bien esto es algo que pudiera resultar difícil de creer a la luz de la situación en la cual millones de personas se encuentran en el mundo. Desconociendo el código genético que su sangre israelita esconde. Sabemos bien que no es tarea imposible para YHWH.

Sin extendernos más en prefacios, qué nos dicen las profecías.

En primer lugar es necesario entender que si bien el reino del norte fue el que se disgregó entre las naciones, también el reino del sur, la Casa de Judá, tuvo su iniquidad. Producto de ella fue llevada cautiva a Babilonia, de dónde recibimos los profundos mensajes del Profeta Daniel. Pero en este momento no es la iniquidad de la Casa de Judá la cual nos ocupa.

Sólo haré hincapié en la reunificación profetizada. El Profeta Jeremías nos dice, cap. 3:17-18:

En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: “Trono del SEÑOR”; y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén, a causa del nombre del SEÑOR; y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazón. En aquellos días andará la casa de Judá con la casa de Israel, y vendrán juntas de la tierra del norte a la tierra que di en heredad a vuestros padres.”

 

Cap. 33: 7-8 “Restauraré el bienestar de Judá y el bienestar de Israel y los reedificaré como eran al principio. Los limpiaré de toda la maldad que cometieron contra mí, y perdonaré todas las iniquidades con que pecaron contra mí y con las que se rebelaron contra mí.”

14 “He aquí, vienen días —declara el SEÑOR—en que cumpliré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá.”

Veamos otro Profeta, Ezequiel en el Capítulo 37: 15-19

Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros. Toma luego otra vara y escribe en ella: Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus

compañeros. Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?, diles: Así dice el Señor DIOS: ‘He aquí, tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.”

Asimismo miren con qué claridad YHWH se encargó de contarnos lo que ocurriría al final de los tiempos, en el mismo capítulo 37: 21-22

“Así dice el YHWH Elohim: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.”

No voy a extenderme más en las citas a los Profetas en cuanto a la futura reunificación, sólo daré otro ejemplo con Zacarías, de quien en el capítulo 8: 13 se puede leer:

“Y sucederá que como fuisteis maldición entre las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré para que seáis bendición. No temáis, mas sean fuertes vuestras manos.”

Creo que a lo largo de muchas décadas y siglos, la profecía de la futura reunificación de las Dos Casas ha sido una constante. Pero con ello se nos abre un interrogante.

¿Quién concretaría esta reunificación? ¿Quién tendría en su mano el juntar a las dos naciones? ¿Quién es el que sobrenaturalmente sabe dónde se encuentran cada uno de los millones de israelitas desperdigados en el mundo? Creo que, aunque nos imaginamos o sabemos la respuesta, no hay mejor tarea que dejar que las propias Escrituras nos hablen.

 

El Profeta Ezequiel en el mismo Capítulo 37: 24-28 que antes empecé a citar nos escribe:

“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. ‘Y las naciones sabrán que yo, el SEÑOR, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.’”

El profeta Jeremías en el capítulo 3 nos dice:

 

17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: “Trono del SEÑOR”; y todas las naciones acudirán a ella, a Jerusalén, a causa del nombre del SEÑOR; y no andarán más tras la terquedad de su malvado corazón.”

En el Capítulo 33: 15-17 ya citado:

“En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y El hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: el SEÑOR, justicia nuestra. Porque así dice el SEÑOR: Nunca le faltará a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel;…”

Por estos textos y por nuestro conocimiento de los hechos, de la historia relatada en los Evangelios, sabemos bien a quien se han referido. La perspectiva mesiánica nos habla de que sería un descendiente del rey David quien tendría en su mano la futura reunificación de las dos casas de Israel.  Un descendiente del linaje real.

Observemos por un instante la preocupación contenida en los evangelios acerca de la procedencia de Yeshúa. Empezando por el primer versículo contenido en el rollo de Mateo:

1:1 “Libro de la genealogía de Yeshúa, hijo de David, hijo de Abraham.”

Acto seguido el evangelio de Mateo se encarga de describir la genealogía, el documento de identidad de Yeshúa. Y cómo su ascendencia se remonta hasta el linaje real. Inclusive al contar el número 14 se nos está haciendo referencia en gematría bíblica a su identidad como Mesías de Israel. Pero ello es cuestión de otro estudio en particular.

 

No haré todas las citas por cuanto no considero necesario extenderme en ellas, pero hay más de 10 menciones en distintos pasajes del llamado Nuevo testamento donde se menciona a Yeshúa como Hijo de David. Aportando en ello al reconocimiento de él como el Mesías que conduciría a la concreción de las promesas de restauración.

Pero hay también otras menciones que a veces escapan al lector cristiano, no avezado en la terminología israelita.

Veamos: Mateo 11:3 “… a decirle: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperaremos a otro?”

Lucas 7: 19 “Y llamando Juan a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?”

Juan 6:14 “La gente entonces, al ver la señal que Yeshúa había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.”

Esta frase “el que ha de venir” era muy conocida en tiempos de Nuestro Señor. Y claramente identificaba al Mesías Prometido.

Entonces, a lo largo de los evangelios la identificación de Yeshúa como descendiente del linaje real de David y como aquel que había de venir es evidente.

Ahora la pregunta que cabe es esta ¿Es posible que otra persona pudiera reunir esa cualidad? ¿Otro puede tener sangre del linaje real?

NO

No cabe otro tipo de respuesta. Por cuanto luego de la destrucción de los registros genealógicos, de la desaparición de la casa real de David. No hay persona alguna en el mundo que pueda demostrar ser descendiente del Rey David. Por cuanto nadie, excepto Yeshúa puede demostrar la carta de identidad necesaria para ascender al Trono.

Él, Yeshúa es el Hijo de David que concretará en el final de los tiempos la reunificación de las Dos Casas de Israel.

Comprendido esto, en el próximo capítulo se verá el punto central de este Plan Divino.

¿Por qué fue necesario, no ya que el Mesías padeciera, sino por qué fue necesaria su Muerte y Resurrección?

¿Por qué murió Yeshúa?

De su padecimiento, de su martirio y su crucifixión todos lo sabemos. De las distintas motivaciones que tuvieron los que lo condenaron, los que ejecutaron la sentencia, de los que lo abandonaron y los que su rostro apartaron de él, también.

Pero, por qué el Padre lo envió a morir en la estaca de ejecución. Por qué fue necesario que muriera es una de las interrogantes que deben responderse.

Para poder responder es necesario que retrocedamos unos pasos, viendo qué nos dicen en primer lugar los Profetas y luego la propia Instrucción (Toráh) de YHWH.

El Profeta Oseas a quien ya hemos citado nos dice:

2:2 “Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos; “

De seguro hemos leído esta Escritura en otras ocasiones. Pero bajemos a tierra la lectura. Pensemos lo que está escrito en los modos más humanos que podamos imaginar.

Imaginemos a un buen Esposo. Un hombre que todas las mañanas se levanta con el alba para ir a su trabajo. Que besa a sus hijos en la mejilla cuando aún están dormidos y apenas tiene tiempo para abrazarlos cuando vuelve. Cansado por la jornada. Sus músculos cansados, sus manos ajadas. Que para con su esposa sólo tiene palabras buenas y de confort. Que sólo busca el bien de los suyos. Pero que pasado el tiempo, se entera que esa mujer a la cual ama, espera su partida para revolcarse con cuanto vagabundo pase frente a su puerta. Y cuando no pasa alguno, sale caminando por las calles en busca de cualquier “amor” con el cual revolcarse. Llegado el caso este esposo se entera y no hay manera de que la situación tenga vuelta atrás. Pues su mujer ramera se ha acostumbrado tanto a la vida licenciosa que no tiene ni siquiera el mínimo de deseo de la vida conyugal y familiar.

Es claro que ese matrimonio no tiene oportunidad de volver a conjugarse. Desconociéndose mutuamente como esposo y esposa, mujer y marido. Y esto es lo que profetiza Oseas.

Como si esto fuera poco, el marido encuentra que los bienes que creyó llenaban su casa, que imaginó que su esposa atesoraba con el producto del esfuerzo que el a diario hacía,

 

se han ido en los bolsillos de sus amantes. Es más cuando su esposo ya no es su proveedor, cree que tendrá en sus amantes el refugio que antes tenía:

Oseas 2:5 “Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.”

Ya hemos leído cómo YHWH pactó con sus criaturas. Cómo Pactó con un hombre, una familia, un Pueblo, una Nación. Y como esos Pactos configuraron las distintas capas de una relación cada día más profunda y reveladora.

Vimos cómo ese Pacto se entendía como el conjunto de promesas matrimoniales que los esposos se hacían, las promesas entre YHWH e Israel. Donde Israel promete hacer la voluntad del Altísimo, desarrolladas en los mandamientos expresados en su Instrucción (Toráh) y como a su vez YHWH se compromete a bendecir sin límites.

Por esta misma razón es que el Primer Mandamiento expresado en Éxodo 20:3 es “No tendrás dioses ajenos delante de mí.”

Entendámoslo con sencillez: NO PUEDES TENER OTRO MARIDO.

O por qué se cree que a renglón seguido indica, hablando de la materialización de las deidades

20:5 “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy YHWH tu Dios, fuerte, celoso,”

No debes relacionarte con otro, sólo conmigo que soy Tu Esposo. Además un marido que pude hacerte mucho daño a ti y al que se relacione contigo (“fuerte”) y además, no acepto que coquetees con otro, porque soy “celoso”.

Te advierto, haces eso tú y tu amante, y lo pagarán:

“que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,”

Pero por supuesto, que si conservas mi Pacto:

20:6 “…hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”

Si todo lector de la Biblia hubiese comprendido que en el Desierto, antes de ingresar en la Tierra Prometida se produjo un casamiento, la pregunta que inicia este estudio se respondería sola.

 

Ya conocemos la historia, ya sabemos que la casa de Israel se extravió. Ya sabemos que se extravió tras dioses ajenos y hemos entendido que ello implicó su prostitución. La consecuencia fue:

Oseas 2:2 “ella no es mi mujer, ni yo su marido” El matrimonio se destruyó.

Ahora nos encaminamos a la respuesta a la pregunta inicial. Es necesario entender las leyes de YHWH que gobiernan la relación matrimonial. Como hemos escrito, dejemos que la propia Instrucción (Toráh) nos hable:

Deuteronomio24:1 “Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa”

Ya no es su marido: Oseas 2:2”… ni yo su marido”

 

Además la despide de su Casa, Ezequiel 4:13 “Entonces el SEÑOR dijo: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo entre las naciones donde yo los arrojaré.”

Seguimos avanzando en la Escritura, qué ocurre cuando es despreciada por su nuevo “marido”:

Deuteronomio 24: 2-3 “Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,…”

Aquí nos encontramos a la casa de Israel sola en el mundo, despreciada por los baales con los cuales fornicó en el mundo. Allí se da cuenta quizás lo que había perdido y quiere volver con aquel que la sacó de Egipto con mano poderosa. Pero:

Deuteronomio 24: 4 “…al primer marido que la despidió no le es permitido tomarla nuevamente como mujer, porque ha sido menospreciada; pues eso es abominación ante el SEÑOR. No traerás pecado sobre la tierra que el SEÑOR tu Dios te da por heredad.”

La propia Instrucción de YHWH, la propia Toráh impide que el primer marido la acepte.

YHWH escribió su Voluntad, la cual permanecerá mientras el Cielo y la Tierra existan. Es la estructura misma del universo y Él no la cambia.

 

Cuando la casa de Israel se prostituyó entre las naciones tras dioses ajenos, inclinándose ante los baales, aun cuando hubiese querido volver al Pacto matrimonial, el mismo YHWH no podía aceptarla. Ello hubiese sido una abominación.

Entonces ¿Qué solución queda para la Restauración de Israel? ¿Cuál es la salida?

 

El rabino Shaúl (llamado Pablo en las traducciones) ha dado la respuesta hace casi 2000 años. En la Carta a la congregación en Roma, la cual estaba formada en primer lugar por personas conocedoras de la Toráh, él les dice en Romanos 7:1 “¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?”

O sea que, estando vivo el marido, la Instrucción dada en Deuteronomio tiene validez. Por lo cual el impedimento matrimonial acerca de que el hombre no puede casarse con esa mujer con la cual se había casado una vez y a la cual dio carta de divorcio, está vigente mientras él esté vivo:

Romanos 7:2 “Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive”

¿Cómo entonces esa mujer podría casarse de nuevo?

Romanos 7:2 “…pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.” Si su primer marido muriese, ella estaría libre de volver a casarse.

Volviendo a la Casa de Israel. Se casó con YHWH, pactando con él en el desierto. Luego adulteró, se encontró sucia con lo cual YHWH la repudió y echó de su Casa. Debió abandonar la Tierra Prometida y vagó desterrada por las naciones. ¿Cuál era la única forma de que estuviese libre la Casa De Israel para volver a casarse sin estar siendo adúltera?

Romanos 7:3: “Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.”

Entonces volviendo sobre el tema. La única forma de que la casa de Israel pudiese casarse de nuevo era que su primer marido, YHWH, muriese.

Creo que aquí es necesario hacer un alto. La Revelación es fuerte. La pregunta ¿Por qué murió Yeshúa? ha sido respondida.

Yeshúa es YHWH.

 

En su inmenso amor y misericordia por su Amada, decidió morir en la estaca de ejecución, en la cruz, para que ella fuese libre. Para que ella estuviese libre de la norma que le impedía casarse de nuevo. Así, sin adornar ni florecer la Escritura. El murió por Amor, para que su Amada fuese libre de nuevo.

 

¿Qué ocurría en Judá en tiempos de Yeshúa?

Este capítulo es un paréntesis necesario.

Es un paréntesis porque antes de continuar con la relación de los capítulos anteriores debemos conocer al menos un poco de la realidad en la cual se movían tanto Yeshúa como sus discípulos y seguidores.

Y es necesario porque 2000 años de cultura grecolatina nos han privado del conocimiento de cómo se hacían las cosas. ¿Y por qué este conocimiento es necesario? Porque sin él no entenderíamos lo que estamos leyendo. Sin conocer al menos un poco jamás entenderíamos para qué se usaban los recipientes de piedra en las bodas de Caná. O qué tocó realmente del manto la mujer que padecía flujo de sangre. O por qué los fariseos consideraban que los discípulos quebrantaban el Shabbat al recoger espigas.

Es mucha información. Pero caminando en forma ordenada, tomando todos los descansos necesarios, se puede llegar a buen puerto.

Históricamente sabemos que el imperio romano regía la vida política y comercial de Judá, como parte de su vasto imperio. Pero no obstante ello, y aun con los permanentes asesinatos de judíos por parte del invasor. La vida religiosa continuaba. Esta se desenvolvía básicamente en las llamadas en castellano “sinagogas”, (Beit Hakneset) sitio al cual se concurría los días Shabbat para participar del culto y recibir enseñanza.

Asimismo los hombres de todo Israel debían concurrir tres veces al año a celebrar las convocaciones Santas prescriptas en la Toráh. En el Templo de Jerusalén (Beit HaMikdash) se desenvolvía la vida religiosa de la Capital, la cual era efervescente durante los días

 

festivos. Quienes tenían el gobierno de este en los tiempos que nos tocan eran los Saduceos.

De estos algunos buscaban un servicio honesto para YHWH, pero la mayoría eran miembros de un sacerdocio corrompido. Producto del cual en muchas ocasiones los puestos de más jerarquía eran comprados.

A esta situación corrupta del sacerdocio le respondieron en su momento los Esenios, quienes se fueron a vivir en forma comunitaria, separándose. De los cuales nos han dado noticias los historiadores y los esenios mismos a través de los Manuscritos del Qumram.

El otro grupo importante eran los fariseos, hombres celosos de Dios y de gran formación, con lugares de estudios.

Por aquellas épocas dos grandes eruditos concitaban la atención de quienes con fervor querían seguir a Dios. Sus enseñanzas han sido recordadas a través de La escuela de Shamai y la escuela de Hilel. Diferenciándose básicamente en cuanto a cuestiones de Halajá, recopilación de leyes que además de los mandamientos de la Toráh, incluyen la llamada Toráh oral.

De la escuela de Hilel tenemos una gran referencia, ya que su nieto, Gamaliel, tuvo entre sus discípulos a Shaúl nacido en Tarso (llamado luego Pablo). Lo cual es muy significativo por cuanto uno de los requisitos para poder ser discípulo de Gamaliel era conocer de memoria la Toráh (los 5 primeros libros de la Biblia) además de otros textos. Todo lo cual nos da a entender el porqué de la erudición y amplitud con la cual Pablo explica los misterios en sus cartas y escritos.

Existían muchas diferencias doctrinales entre saduceos y fariseos, pero una fundamental radica en qué tomaba cada partido como su Fuente de verdad divina.

Por un lado los saduceos creían que sólo los primeros la Toráh era la verdad que debía estudiarse y seguirse, lo que hoy tenemos en los 5 libros del Pentateuco. Aunque por supuesto trataban los libros históricos y los proféticos. No expondré aquí la aparición de la división entre saduceos, posterior al tiempo que nos importa.

Pero la diferencia sustancial era con las doctrinas fariseas, los cuales además de la Toráh, los profetas y los libros históricos, creían (y creen en la actualidad sus continuadores) en la llamada Toráh oral. Esta según ellos fue revelada a Moisés en Sinaí, quien luego la transmitió a  Josué y este a los Ancianos.

 

A esto es a lo que se refieren los escribas y fariseos que se acercaron a Yeshúa y le plantearon:

Mateo 5:2 “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.”

Esta cuestión nos interesa no sólo desde un punto de vista histórico sino porque nos enseña cuál debe ser la actitud del creyente, y también su actividad, con respecto a la observancia de los mandamientos. Porque así como la cita anterior son muchas las que se encuentran a lo largo de los evangelios, como por ejemplo: Lucas 6:1-2 “Y aconteció que un día de reposo Yeshúa pasaba por unos sembrados, y sus discípulos arrancaban y comían espigas, restregándolas entre las manos. Pero algunos de los fariseos dijeron:

¿Por qué hacéis lo que no es lícito en el día de reposo?”

Y el lector occidental, formado en una mentalidad greco-romana, muchas veces producto del catolicismo aunque sin ser consciente de ello, cree que Yeshúa y sus discípulos infringían la Toráh a cada paso.

No ahondaré en este tema, el cual ya aclaré es motivo de otro estudio, pero sí haré una observación. Y para ello planteo la siguiente pregunta, a quien lee los evangelios y cree que Yeshúa y sus discípulos transgredían la Instrucción (Toráh) se le ocurrió pensar ¿Por qué esta crítica sólo se la hacían los fariseos y sus siervos los escribas? ¿Por qué nunca son los saduceos quienes le echan en cara esto? ¿Será acaso que lo que Yeshúa y sus discípulos transgredían era otra cosa?

Ya comenté que entre saduceos y fariseos existía un punto de inflexión, el cual es la existencia de la llamada “Toráh Oral”.

Como sé que esto es desconocido para el cristiano en general, aclararé algo. Esa llamada Toráh Oral es un conjunto de decretos, leyes, mandatos, oraciones, costumbres, etc. Que en tiempos de Yeshúa se transmitían oralmente y que luego fueron compendiados primero en el rollo de la Mishná y luego en su conjunto en lo que actualmente es conocido como el Talmud.

Si Yeshúa y sus discípulos de aquel momento caminaran en la Tierra hoy, transgredirían a cada paso las disposiciones contenidas en el Talmud, por lo cual serían repudiados por lo judíos rabínicos de la actualidad. Pero al igual que nosotros, no transgredirían las disposiciones contenidas en la Toráh escrita. Los 5 libros de Moisés.

 

Aquí está la explicación de por qué sólo los fariseos hacían el reproche. Por esto es que no vemos que los saduceos cuestionen si los discípulos observaban o no el Shabbat, porque sí lo observaban. Pero no del modo fariseo.

Es difícil detectar cuando esto ocurre, para quien desconoce la Toráh, es difícil detectar cuándo se transgrede un mandamiento y cuando no, si se desconocen precisamente los mandamientos. Pero un indicio válido es que por lo general cuando Yeshúa va contra la Toráh oral dice: “oísteis que fue dicho…pero yo os digo…”. Otra clave se da cuando se habla de “…la tradición de los Ancianos…”. Todo lo cual deberá verse en otro estudio.

Ahora que tenemos en claro los partidos en disputa en tiempos de Yeshúa. Es importante ver qué hacía Nuestro Maestro, cuál era Su costumbre y la de sus discípulos.

Recordemos en primer lugar que era Rabí, lo cual le otorgaba un lugar como Maestro.

Marcos 9:5 “Entonces Pedro, interviniendo, dijo a Yeshúa: Rabí, bueno es estarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.”

Juan 3:2 “Este vino a Yeshúa de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de

Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.”

Por lo cual congregó discípulos y seguidores: Marcos 2:15 “Y sucedió que estando Yeshúa sentado a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Yeshúa y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían.”

Como Rabí y Maestro ¿Qué enseñaba? Es claro que por sus discusiones, por lo que transmitía a sus discípulos, por lo que escuchaban sus seguidores, enseñaba Toráh. Pero no como los escribas y fariseos, a través de un cumplimiento abstracto de normas creadas por los hombres. Sino a partir de la Toráh revelada a Moisés en Sinaí. Y a través del entendimiento sencillo que como a niños transmitió.

¿Y dónde hacía esto?

Mateo 4:23 “Y Yeshúa iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino”

¿Sólo lo hacía ahí? Es claro que no, pues enseñó en el monte cuando dio el sermón famoso, enseñó a la puerta del templo, enseñó en casas. Pero quise remarcar el primer punto de Mateo 4:23, lo cual también vemos en:

 

Mateo 9:35; Mateo 12:9; Mateo 13:54; Marcos 1:23; Marcos 1:39; Marcos 3:1; Marcos

6:2; etc.

Pues sabemos también cuál era Su costumbre:

Lucas 4:16 “Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer.”

Creo que a esta altura podemos empezar a hilvanar muchas cosas.

Tenemos la historia de una familia que se transformó en una gran Nación. A la cual le fueron dadas instrucciones acerca de cómo vivir. Instrucciones que en algún momento de su historia transgredió y que llevaron a la consecuencia de su división y posterior destierro en el mundo.

Tenemos a un Salvador que entrega su vida por aquellos desterrados y perdidos para que vuelvan al Pacto. Tenemos a ese Salvador que cuando caminó entre nosotros no transgredió la voluntad de YHWH expresada en la Toráh. Sino que por el contrario llamó a un cumplimiento puro sin ataduras de hombres.

Como vemos, en ningún lugar aparece la creación de una religión nueva o una Toráh nueva. Pues como el mismo dijo:

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas;…” Entonces, si ha ocurrido todo esto para nosotros ¿Qué debemos hacer?

La observancia de los discípulos

En el capítulo anterior hemos visto cómo las distintas posturas presentes en Judá en los tiempos de Yeshúa se ven reflejadas en los evangelios. Fundamentalmente lo que hace a los debates que en cuanto a doctrina se vivían contra los fariseos. Hemos visto cómo ni Yeshúa ni aquellos que los seguían podían ser acusados de infringir la Toráh. El cómo llevaban adelante la Toráh es cuestión que se tratará más adelante.

Lo que ahora me interesa puntualizar es la siguiente cuestión.

 

Alguien podría objetar, “está bien, ni Yeshúa ni sus discípulos infringían la Toráh, pero ello sólo ocurrió en los tiempos en que El caminó en Galilea o en Jerusalén” o “sólo lo hacía para testimonio de los judíos, luego de que se elevó a los cielos esas cosas no cuentan”, “sólo es importante Amar a Dios y creen en Jesucristo” y otras frases, lindas, pero a medida que se profundice en la cuestión se verán que sólo son frases huecas.

Veremos la cuestión desde distintos ángulos. En primer lugar quiero ver qué nos dice uno de sus apóstoles:

1 de Juan 2:6: “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.”

Creo que la escritura habla por sí sola. Tan sólo este texto, si lo consideramos revelado, si lo consideramos una enseñanza para nosotros, si lo consideramos con la autoridad de los Cielos; basta para entender que aun cuando Él se haya elevado a los Cielos su ejemplo debe ser seguido.

De este texto podemos aprender muchas cosas. En primer lugar, si nos centramos en el marco de la situación política analizada en el estudio anterior, corresponde ver que no debemos tomar partido por ninguna de las facciones en pugna en Jerusalén. Pues cuando Él anduvo no tomó partido por ninguna de ellas.

Se cae de maduro que no tenemos un llamado a convertirnos en Esenios, ni a seguir su doctrina de apartamiento de la sociedad. Por ello por ejemplo el obrar menonita o amish es contrario a la voluntad de YHWH. Pues Yeshúa no se apartó a vivir en una comunidad cerrada ni indicó eso a sus discípulos. Aun en la congregación, en la reunión de todos los hermanos, quienes tenían todas las cosas en común. Era una comunidad de bienes, de intereses y enseñanzas sin apartarse de la sociedad que salaban.

Tampoco tenemos un llamado al sacerdocio saduceo, lo cual es más que evidente pues ya no existe. Pero trasladando la doctrina a nuestros tiempos tampoco debemos seguir la moral saducea, de constante perversión ante el poder de turno. ¡Cuántas vidas se habrían salvado y catástrofes humanas se habrían evitado si el cristianismo hubiese aprendido que no debía correr tras el Poder!

El llamado “Poder Temporal”, doctrina mediante la cual la iglesia romana buscó controlar los resortes del poder no habría tenido sentido. O sin ir tan lejos, cuántos falsos predicadores se desgarran las vestiduras por ser recibidos por cuanto gobernante corrupto los quiera en sus despachos. Con trajes y corbatas se sienten henchidos al acceder a las sillas delanteras del poder. Cuántas oraciones han tratado de ser elevadas a los cielos “orando por los gobernantes como nos manda la Biblia”, a favor de que Dios

 

“envíe poder de lo alto” a corruptos llenos de toda inmundicia y robos. Cuando la oración debió haber sido porque YHWH haga descender su Justicia eliminando toda iniquidad y corrupción.

Y en este catálogo de doctrina las cuales no seguir, por cuanto cuando El “anduvo” luchó contra ellas, nos encontramos con el fariseísmo. Esto es muy importante, porque de las doctrinas mencionadas fue esta la que sobrevivió al paso del tiempo.

De las doctrinas presentes en la Jerusalén del primer siglo, y merced a pactos con el poder romano, los fariseos lograron sobrevivir, llegando a nuestros días con la llamada corriente rabínica. Mayoritaria en el judaísmo actual, el judaísmo rabínico sobrevivió. No tan sólo intacto, sino “enriquecido”, profundizado a extremos que sorprenderían, pues con la compilación de las cientos de leyes, decretos, cuentos, parábolas, etc., en el Talmud la llamada Toráh oral se transformó en escrita. Teniendo ahora los partidarios de esa corriente, dos Toráh, una escrita y otra…escrita también pero que antes era sólo oral. De hecho esta cuestión es tan poderosa que los propios rabinos confunden en ocasiones lo que es parte de una y otra Toráh.

Esta es la Religión Judía mayoritaria actual.

¿Por qué es importante entender la continuidad del fariseísmo en el judaísmo actual?

Porque todos queremos vivir conforme a la vida que llevaban los discípulos y por supuesto el Maestro. Entonces, miles de personas bienintencionadas creen que es necesario seguir las costumbres y prácticas del judaísmo del primer siglo. Su vestimenta, sus ritos, sus tradiciones, sus estudios, etc. Lo cual en apariencia no estaría mal. Pero lo que ocurre es que a la fuente que recurren para abrevar, al manantial al que se acercan es… a lo que el judaísmo rabínico dice que hay que hacer. Es así que tenemos al llamado judaísmo mesiánico que se ha nutrido básicamente durante unas cuantas décadas de copiar a rajatabla lo que el judaísmo rabínico ha presentado. Sin entender que sólo se trata de una rama de las tantas que había en el primer siglo. Y una rama por cierto bastante torcida si se me permite la expresión.

Por un momento detengámonos a pensar estas cosas.

El judaísmo fariseo sobrevivió y se aggiornó en lo que actualmente se conoce como judaísmo rabínico, sin depurarse de todas aquellas cuestiones que eran atacadas por Yeshúa y sus discípulos. Es más, como escribí antes, profundizó esas tonterías. Si en aquel momento el fariseísmo provocó un apartamiento de las masas de la verdad de la Toráh, imaginémonos lo que es actualmente. La distancia es mucho mayor. A veces da pena ver

 

cómo bienintencionados mesiánicos repiten frases que escuchan o leen de rabinos. Rabinos precisamente que desprecian a Yeshúa. Que lo niegan, y de cuya doctrina Pablo dijo en la carta a los Filipenses, 3:8:

“lo considero como basura a fin de ganar a Cristo”

 

¿Pablo consideraba como basura a su condición de Benjaminita, o a la preciosa Toráh?

No, lo que consideraba como basura son los aspectos de la enseñanza farisea que lo pudieran alejar del testimonio y la verdad del Mashíaj.

No es mi intención hacer en este instante un estudio del judaísmo rabínico ni de nuestros hermanos mesiánicos. Pero sí haré una última observación: la kehilá, la congregación, no se reconstruye imitando todo lo que un sector (los judíos rabínicos) de una tribu en particular (Judá) tiene para decir que es correcto. La Kehilá se reconstruye buscando concienzudamente en la Toráh, buceando en las raíces de nuestra Fe. Recibiendo la profundidad del idioma hebreo, sí, pero también enriqueciéndonos con lo que el arameo tiene para aportar. De hecho, en muchos pasajes de la Toráh es más claro ver el lugar de Mashíaj en el Targum Onkelos escrito en arameo que en la Toráh reescrita por los masoretas en un hebreo casi moderno. Sé que esta última observación contiene información que el discípulo nuevo no maneja, pero es necesario que empiece a conocer estos temas.

Hablar en hebreo no salva.

 

Al capítulo anterior lo concluí con la pregunta ¿Qué debemos hacer?

Y ya puntualicé, andar como el anduvo. Hemos visto como Él y sus discípulos observaban la Toráh y los Profetas y también me pregunté si los continuadores debían seguir estos caminos.

Aquí necesitamos ver una cuestión. Básicamente existían en el primer siglo dos tipos de creyentes. En primer lugar quienes de niños habían recibido el conocimiento de la Toráh y los Profetas y que se parecen por ejemplo a nuestros hijos. Desde niños escucharon la Toráh leída cada Shabbat en la sinagoga. Cada vez que se iniciaba un ciclo de la Toráh, ellos volvían a escuchar Génesis, luego Éxodo, y así sucesivamente. Y así también conocían Isaías, Ezequiel, etc. Sabían además de las profecías mesiánicas, que hablaban del Redentor y Salvador. Sabían lo que había ocurrido con sus hermanos de la casa de Israel y cómo los profetas habían hablado de la futura reunificación. Sin tener una Biblia en la mano como ahora, aprendían cada Shabbat lo concerniente a las verdades de Dios.

 

Luego de años de escuchar los mismos textos y conversar sobre ellos y jugar a que eran Sansón peleando contra los filisteos, o ya grandes sufriendo el atropello romano, las Escrituras eran parte de su ser. Asimismo la observancia de las convocaciones santas de Levítico 23 nutría su Fe dándole contenido.

Por otro lado tenemos a un gran número (que finalmente a partir del 2do siglo fue mayoría) que no tuvo toda esa formación de niño. Que desconocía la Toráh y los Profetas, que incluso habían crecido adorando ídolos o dioses falsos. Que no conocían los mandamientos ni la necesidad de cumplirlos. La mayoría desconocían el hebreo, algunos hablaban el arameo, la mayoría entendía el griego y el latín. Toda esa masa de gente se parece al cristianismo actual. El cual se acerca a un Dios que se manifiesta al hebreo, que dice creer en el Cristo, sin conocer lo que realmente implica la figura del Mashíaj. Que no conoce la historia ni trascendencia de los pactos. Y sobre todo, no conoce su identidad israelita.

Es este segundo grupo creo yo, el que se inserta con mucha necesidad de “andar como el anduvo”. Precisamente porque mucho de lo que tiene que aprender lo debe aprender de cero.

Pero ese aprendizaje ¿Cómo se logra? ¿Cuál era la propuesta de los Apóstoles? Dejemos que la propia escritura nos ilumine.

En esto, el capítulo 15 del rollo de los hechos nos aclarará muchas dudas. Pero debe ser leído con detenimiento, sin preconceptos. Tengamos la precaución de leer en primer lugar sin tomar en cuenta los títulos agregados. Me refiero a títulos como: “El problema de los judaizantes”, con el que comienza este capítulo en la versión llamada “La Biblia de las Américas”. Pues estos son títulos agregados por ignorantes de las Escrituras, y por lo general con intenciones determinadas.

Entonces remontándonos a lo que ocurría con los primeros creyentes del segundo grupo del que antes escribí, leyendo sin preconceptos, podemos ver que en algunos lugares donde los que no eran de la casa de Judá habían recibido la Buena Nueva, estaban siendo confundidos en cuanto a lo que debían o no hacer. Esto ocurría sin haber tenido el tiempo necesario para recibir la enseñanza, sin tener la convicción creada por la Fe a partir del oír la Palabra de YHWH. Por lo que puede observarse a simple vista, luego de que Pablo y Bernabé anunciaran el evangelio, estos nuevos creyentes habían sido “visitados” por personas que no eran apóstoles y les querían impartir cuestiones de doctrina:

15:1 “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos…”

 

¿Pero estas personas habían recibido la comisión de transmitir estas enseñanzas, estaban capacitados para ello por Rúaj HaKodesh (Espíritu Santo)? La respuesta la da la propia reunión de los Apóstoles y Ancianos en Jerusalén:

  1. ” Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, os han inquietado con sus palabras, perturbando vuestras almas”

Es evidente que estos hermanos de Judá que buscaban “instruir” a los nuevos conversos estaban olvidando un principio básico de la Toráh, saber ponerse un límite. Saber cuándo callar y cuándo hablar. Saber qué corresponde decir y en qué momento. Ello está implícito en el mandamiento contenido en Deuteronomio 22:8

“Cuando edifiques casa nueva, le harás un muro a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si alguno se cayera de ella.”

Si entendemos que la parte más alta de la casa de un hombre es su cabeza, con su mente, sus pensamientos, sus razones; es también notorio que a veces el hombre debe colocar un muro. Un cerco que pueda contener, que fije un límite a los pensamientos y razonamientos. No vaya a ser que otro hombre pueda caer precisamente por esos pensamientos a los cuales no se les pone límite.

Eso es lo que empezaba a acaecer al norte de Judea. Nuevos hermanos, nuevos creyentes caían por culpa de aquellos que no sabían refrenarse. Es necesario comprender que no todos están preparados para todo en todo momento.

De otro modo el Apóstol Pablo, no se habría visto obligado a escribir:

1ra a Corinto 3:2: “Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo.”

Con la llegada de Pablo y Bernabé a Jerusalén el debate acerca de qué debía recibir el nuevo converso se genera. Las cabezas de la congregación acuerdan algunos puntos, entre ellos, lo más significativo, producto de la intervención de Simón y Jacobo, se les diría por medio de carta llevada por hermanos ahora sí comisionados a tal efecto cap.15-27: Por tanto, hemos enviado a Judas y a Silas, quienes también os informarán las mismas cosas verbalmente.”

¿Qué cosas informarían también verbalmente? En primer lugar 15:27 les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre.”

 

O sea que se abstuvieran de infringir Éxodo 20:3; Éxodo 20:14 y más; Levítico 17 y más. Ahora bien, aquí deseo hacer un alto.

Esas cuatro prohibiciones que se detallan en la carta han sido observadas por gran parte del cristianismo. Se hacía especial hincapié en ellas hace unos cuantos años en las iglesias evangélicas. Pero lo que ahora debemos observar es lo que líneas atrás escribí:

¿Cuál fue la propuesta de los Apóstoles para que el segundo grupo de creyentes, los nuevos, los que nada saben de la Toráh y los Profetas, aprendan?

Esta es la enseñanza que la mayoría de los lectores del rollo de los Hechos omite. La Enseñanza que se pasa por alto, Hechos 15:21:

Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.”

No los confundan. No llenen de cuestiones difíciles de discernir. No perturben a los nuevos. Es como si alguien dijese: ¿Cuándo Ud. Era niño, aprendió toda la Toráh en un mes? O fue recibiendo a través del tiempo una comprensión cada vez mayor.

Aprendiendo en cada Shabbat cuando iba a la sinagoga. Repitiéndosele las cuestiones año tras año, ciclo tras ciclo de la Toráh.

De este pequeño texto del rollo de los Hechos aprendemos varias cosas.

En primer lugar que aquel que ingresa en el nuevo mover de Dios, luego de abstenerse de aquellas cosas primarias que hacían a su paganismo, debe ingresar en la enseñanza de lo que Moisés transmitió. O sea que una vez que aceptó a Yeshúa como su Señor y Salvador, una vez que se ha sumergido (bautizado) identificándose con el Mesías, su aprendizaje está dirigido a recuperar aquello que la casa de Israel perdió. El bagaje espiritual que perdió al confundirse entre las naciones en el destierro.

Expresándolo de otra forma. ¿Cuál es el primer paso?

Lo que el mismo Pedro dice en el versículo 11: “Creemos más bien que somos salvos por la gracia del Señor Yeshúa, de la misma manera que ellos también lo son.”

O en la carta que también Pedro escribe: 1ra Pedro 1:9 “obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas.”

¿Cuál el paso siguiente?

 

Aprender los caminos que primeramente marcó Moisés, luego perfeccionados por el entendimiento de la Toráh que nos da Yeshúa. Aprendiendo la Toráh, cada Shabbat. Para luego poner en práctica lo aprendido, tal cual nos dice el mismo Jacobo (en algunas traducciones aparece como Santiago) en su carta:

Santiago 2:14 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?”

¿Y a qué obras se refería Jacobo, a cualquier obrar? Un judío seguidor del Mashíaj no podía referirse a cualquier cosa. Se refería a las obras que constituyen el cumplimiento de los mandamientos. Si bien como tantas cosas, este es tema de un estudio en particular, quien conoce aunque sea un poco de la Toráh, al leer la carta de Jacobo (Santiago), reconoce a cada paso el cumplimiento de los mandamientos que cada Shabbat ha aprendido.

Hemos visto hasta aquí un poco del significado del versículo de 1ª de Juan citado al principio

1ª de Juan 2:6: “El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.”

Donde es leído cada Shabbat.

Este capítulo está dirigido fundamentalmente al “nuevo”, al miembro del segundo grupo. Aquel que no ha pasado por la experiencia de niño de recibir la Toráh cada Shabbat y luego estudiarla a diario.

Lo primero que el discípulo debe aprender es que la Toráh no se lee en forma aislada, fuera de contexto, ni extrayendo al azar sus versículos.

La Toráh tiene un orden para ser leída, en lo cual han concordado todos los grupos que la han leído y estudiado a lo largo de centurias. Este orden es el que nos dan las llamadas porciones, lo que en hebreo se llama Parashot (plural del hebreo Parashá que significa porción).

 

En la actualidad existe la conformidad de leer una serie determinada de porciones a lo largo del año. Leyendo las mismas porciones la mayoría de los grupos creyentes en todo el mundo.

Así, esta forma es usada tanto por judíos rabínicos, como judíos mesiánicos, israelitas, y cuantas denominaciones y grupos se quieran ver.

En los tiempos del primer siglo existe la versión, seria por cierto, de que el ciclo de la Toráh era mucho más largo.

Lo que hacemos es dividir la Toráh en partes menores. Pero en esto hay que hacer una observación, y es que el calendario hebreo es lunar. Por este motivo algunos años tienen 12 meses y otros 13. Lo cual se dice que da por resultado un año “preñado”. Básicamente lo que hacemos es usar 54 semanas para el estudio de la Toráh, lo que nos lleva a dividir la Toráh precisamente en 54 porciones que rondan los 100 versículos en promedio. Ello conduce a que al comenzar el año litúrgico una persona vuelve a leer los 100 versículos que ya leyó el año anterior. O sea la Parashá semanal (la porción semanal de la Toráh).

Cuando escribo que en otros tiempos el ciclo de la Toráh era más largo es porque se leía toda la Toráh en unos 3 años y medio. Lo que conduce a porciones más cortas.

Asimismo junto con esta porción, en el mismo Shabbat se lee una porción del resto de los libros que el cristianismo llama “Antiguo Testamento”. Lo cual se denomina Haftaráh, algo así como “epílogo”, porción de conclusión. Esta porción por fuera de la Toráh algunos dicen que tiene su origen en tiempos en que estaba prohibido leer la Toráh. Los que tenían a cargo la dirección espiritual de Israel buscaron un medio a través del cual encontrar palabras que se relacionaran con la lectura que hubiese correspondido a esa semana.

Estas porciones de la Toráh reciben cada una un nombre, este hace alusión al comienzo de la porción para que podamos ubicarnos en el contexto que se va a leer. Asimismo, entre aquellos que llevamos un tiempo y conocemos algunos detalles de la porción a la cual hace referencia el nombre, el sólo escucharlo nos lleva a la reflexión sobre el contenido de la porción y la vida misma. Incluso en mi familia termina funcionando como una especie de código frente a algo que pudiese ocurrir.

Daré un ejemplo. Si estuviese en una reunión familiar y me sirvo una copa de vino de más, bastará que mi esposa o mis hijos digan la palabra “Noaj” para que sepa que tengo que parar. Por cierto no es mi caso, porque bebo muy poco, pero el ejemplo sirve.

¿Y por qué la palabra Noaj sería un disuasivo?

 

Porque en la Parashá que lleva el nombre Noaj, donde se lee Génesis 6:9 al 11:32, se ve lo que le ocurrió a Noé:

Génesis 9:20-21 “Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. “

Luego de emborracharse vino el pecado de Cam que trajo la consecuente maldición sobre Canaán. El recuerdo de estos hechos es un buen disuasivo para no emborracharse.

Otro ejemplo que me gusta dar. Imaginémonos que estoy en la calle con un amigo que conoce las Escrituras, pasa una chica bella y mis ojos se extravían. Mi amigo tranquilamente me diría “Ki Tetze”. Lo cual me llevaría a recordar la porción que lleva ese nombre y corresponde a Deuteronomio 21:10 al 25:19. Y nos habla de cuando Israel salía a la guerra y existía la posibilidad de “enamorarse” de alguna de las cautivas extranjeras.

Entonces, retomando, ¿De dónde toman sus nombres las porciones? Como escribí más arriba, hacen alusión al comienzo de la porción semanal.

Así, la primera se llama Bereshit y va de Génesis 1:1 al 6:8. Y comienza (como se escucharía): “Bereshit bará Elohim-ET ha shamayim ve-ET haaretz”

La Segunda es Noaj y va de Génesis 6:9 al 11:32. Y comienza:

 

“Eleh toledot Noaj…” Estas son las generaciones de Noé (Noaj en hebreo)

¿Y cuál sería la Haftarah correspondiente a Parashá Bereshit? Se lee Isaías 42: 5 al 21.

Bien, haciendo un alto en el camino. Esto que acabo de escribir es lo que se pierde quien no lee la Biblia conforme el Pueblo de Israel lo hacía y Judá y nosotros lo seguimos haciendo.

Quien no lee las Escrituras conforme la enseñanza que se ha recibido hace cientos de años, lo único que hará es leer versos fuera de su contexto. Por eso a medida que el nuevo creyente comienza a escuchar las palabras de la Toráh, sea directamente o por boca de algún Pastor que lo guíe al efecto, encuentra que todas las cosas comienzan a tener sentido. Que realmente la historia es una y única.

Hay algo más que puede agregarse. Es bueno que el creyente todos los días lea un poco de la Biblia, sin necesidad de esperar al fin de semana. Para ello también la propia porción se subdivide a su vez en 7 partes, las cuales dan origen a lo que se llama aliyot (del hebreo aliyá que significa ascensión). Leyendo cada partecita por día, al final de la semana está listo para recibir la nueva porción de las Escrituras.

 

Esto es algo que el creyente nuevo aprendería. Y a esta metodología es a la que los Apóstoles se refirieron cuando escribieron:

Hechos 15:21 “Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.”

Los 5 Libros escritos por Moisés, que dan forma a la Toráh, serían escuchados cada Shabbat en la sinagoga por el nuevo creyente y transitaría como un niño el camino que otros caminaron antes que él. Aprendería cuál es la voluntad de YHWH para su vida, tal cual fue la voluntad de YHWH para la Casa de Israel. Ahora sí, con la guía necesaria de quienes recibieron el conocimiento del Mesías antes que él.

Las santas Convocaciones

En los capítulos anteriores vimos que el Pueblo de Israel crecía en la Fe a partir del estudio de la Toráh y los Profetas, y que a su vez esta Fe (Emunah) se veía fortalecida y alimentada por las “Fiestas”. Usé esta expresión por ser tan común como equivocada.

Común pues muchas veces se habla de las “fiestas judías”. En comentarios bíblicos y sermones. Producto de este error es que se deduce que son fiestas que celebraban los judíos. Por ello se suele pensar que o bien son cuestiones de judíos que no atañen al mundo gentil. O bien que son cuestiones del pasado que no tienen vigencia en la actualidad. Ya he explicado en los primeros capítulos que la historia de Israel no se trata de la vida de una sola tribu, sino de varias tribus conquistando la tierra prometida. Por lo cual ya podemos corregir y ver que no se trata de fiestas judías, sino israelitas.

Tampoco son “fiestas” en el sentido occidental de la expresión. Pues la forma más correcta sería llamarlas “Santas Convocaciones” o quizás en una forma más simple “tiempos señalados” por YHWH para tener un contacto más cercano con su Pueblo. Pero todo esto se irá desenvolviendo solo, a medida que avancemos en la Escritura.

Empecemos por el “Principio”.

 

Remontémonos por un instante al cuarto día de la Creación. De seguro son éstos versículos que se han leído muchas veces, pero después de estas aclaraciones ya no se leerán como antes.

Génesis 1:14: “Dijo luego Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,…”

Cuantos leemos estos sin un entendimiento de la Biblia, lo que vemos aquí es la creación del sol y la luna para:

–     Separar el día y la noche; – sirvan de señal para dividir otoño, invierno, primavera, verano; – contar los días y los años.

¿Qué ocurre ahora si yo escribo que esto no es tan así?

Pues bien, hay una parte que está mal. Seguro que a simple vista no es tan notorio. De hecho en castellano no se aprecia. Pero cuando analizamos un poco el original en el que fue escrito nos encontramos con una palabra que ha sido muy mal traducida.

Me refiero a la palabra “estación”.

Y es que esta palabra que aparece en el diccionario Strong bajo el número 4150, hace alusión a un tiempo señalado. Esta palabra en hebreo, moed, no hace alusión a la estación climática. A su vez la palabra moed tiene su raíz en la palabra hebrea yaad (Strong. 3259), la cual significa reunirse, cita, encuentro.

Resumiendo, la palabra que ha sido traducida como estación, en el sentido de temporada climática, está equivocada. Debió ser traducida como tiempo convocado, tiempo de reunión, tiempo de cita, momento de encuentro; o muchas variantes. Pero nunca como estación climática.

Si me quedase en esta explicación estaría actuando con pobreza. ¿Hay otros pasajes bíblicos, otros “lugares” donde encuentre esto de nuevo?

Pues bien, veamos por ejemplo en los salmos. Particularmente el Salmo 104:19 “Hizo la luna para los tiempos…”

¿Cuál se le ocurre que es la palabra que ha sido traducida como “tiempos”? Pues precisamente “moedim”, el plural de “moed”.

Entonces hagámosle un favor a la Humanidad y traduzcamos correctamente, y ahora veamos cómo queda:

 

Génesis 1:14 “Dijo luego Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para los tiempos señalados de reunión, para días y años,…”

Salmo 104:19:“Hizo la luna para los tiempos señalados de reunión…”

 

¡Qué diferente se ve la Escritura ahora!

La luna ahora deja de ser un astro en el cielo para alumbrar y pasa a ser un signo visible para saber cuándo reunirnos.

Bien, ahora que tenemos en claro para qué creo Elohim las lumbreras. Ahora que hemos aprendido que lo hizo para que sepamos cuándo debemos tener el “Encuentro” con EL. Veamos si nos dijo cuáles eran esos encuentros para los cuales se tomó semejante trabajo. ¿Nos habló Él acerca de esos “Encuentros” para los cuales creo estas maravillas?

Es importante ahora tener un recuerdo de ciertos hechos que ocurrieron en la historia de Israel. Uno de estos es la recepción en el desierto de los mandamientos, las leyes, los decretos y juicios divinos. Parte de ello lo tenemos en el libro llamado en castellano Levítico (en hebreo Vaykrá). En este rollo YHWH rebela muchas cosas a su Pueblo. Una importante de ellas está en su capítulo 23. Veamos qué nos dice:

23:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de YHWH, las cuales proclamaréis como santas convocaciones…”

Me imagino que ya se ve a dónde apunto. ¿Qué palabra se le ocurre que fue traducida como “fiestas solemnes”? Por supuesto, el Strong 4150, Moed.

Entonces, Levítico 23: 2, debiera leerse así: “Habla a los hijos de Israel y diles: los tiempos señalados de reunión de YHWH, los cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estos:…”

Desde antes que el ser humano fuese creado, desde antes que los seres vivientes estuviesen. YHWH tuvo la bondad de crear astros en el cielo para que sepamos cuándo reunirnos. Y cuando el Pueblo estuvo preparado rebeló en su integridad cuáles eran precisamente esas “Reuniones” que Él quería tener con su Pueblo.

¿Se trata entonces de fiestas “judías” que en la actualidad no tienen vigencia? ¿Se trata de antiguas celebraciones para otros tiempos, reemplazadas ahora por la navidad, el domingo, el día de acción de gracias, etc.?

Por supuesto que NO.

 

Formulo la siguiente pregunta ¿Están los astros en el cielo? Sí.

Si los creó para eso, entonces las Santas Convocaciones, las Reuniones Escogidas por El siguen vigentes.

¿Y si están vigentes, entonces por qué los seguidores de Jesús (Yeshúa) no las celebran?

Porque perdieron su identidad israelita. Porque entre todas las cosas que perdieron cuando se prostituyó Israel y fue dispersada entre las naciones, una de ellas fue el momento de encuentro con su Elohim. ¿Y quién ha sido el más interesado en cambiar los Moedim, los tiempos señalados por el Creador para reunirse con su Pueblo?

Miren lo que nos dice Daniel en el capítulo 7 de sus profecías, hablando de la obra del anticristo:

25: “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley…”

Las santas convocaciones, Moedim, del Pueblo de Israel, se encuentran descriptas en el capítulo 23 del Libro llamado en castellano Levítico.

En este capítulo tenemos desarrollados santos encuentros, los cuales son 8. Divididos entre los que debían celebrarse en primavera y los que debían celebrarse en otoño.

Es bueno recordar aquí que escribo primavera y otoño sólo como una referencia temporal. No quiero que caigamos en lo que observé antes de que se confundiese moedim con estaciones. Además esta división en primavera y otoño se corresponde con el hemisferio norte, porción imaginaria de la Tierra en la cual queda Israel.

Pues bien, coincidiendo con la primavera, el pueblo de Israel tenía las 4 primeras santas convocaciones. A saber:

  • Pesaj (llamada en castellano Pascua). Lo cual se establece en el versículo 5 del cap. 23:

“En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de YHWH”

  • Hag La Fiesta de los panes sin levadura.

Levítico 23: 6 al 8 “Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a YHWH; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. Y ofreceréis a YHWH siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.”

 

  • Yom La Fiesta de las Primicias. Lo cual vemos en Levítico 23: 9 al 11:

“Y habló YHWH a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de YHWH, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá.”

  • Shavuot o Fiesta de las semanas (llamada Pentecostés por el mundo cristiano). Lo cual se ve en Levítico 23: 15 al 21:

“Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a YHWH. De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura como primicias para YHWH. Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a YHWH, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para YHWH. Ofreceréis además un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de YHWH, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a YHWH para el sacerdote. Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.”

Las cuatro fiestas nombradas están interrelacionadas y cuando se celebran se lo hace como una unidad. Por ello es importante cuando se estudian las escrituras, entender que el Pueblo de Israel en general y el pueblo judío en particular en tiempos de Yeshúa lo hacían de esta forma pues tenía continuidad.

Ahora bien ¿Por qué son importantes estas convocaciones santas?

Porque ellas son un momento de encuentro especial entre YHWH y su Pueblo. Son el tiempo y el momento que Él eligió para encontrarse con su Pueblo. Y precisamente por ello, también estos tiempos señalados en Levítico son, a decir de Colosenses 2:17, “sombras proféticas de las cosas por venir”.

¿Qué significa esto? Que cuando el Pueblo de Israel las celebraba se estaba preparando para la futura llegada del mesías, quien cumpliría todo el contenido profético de estas convocaciones.

 

Quien lee los evangelios sin tener conocimiento de las Santas convocaciones del rollo de Levítico, sin comprender que durante cientos de años fueron celebradas por Israel, esperando la futura redención a través de la obra del Mesías. Leerá los evangelios sin entender qué es lo que estaba haciendo Yeshúa.

Es necesario comprender que la serie de ritos y actos que componían estas celebraciones, y aun hoy lo componen, han tenido como fin preparar al hombre para la llegada del Mesías.

Pues bien, si estos Moedim han sido tan importantes en la historia de Israel. Si el Pueblo de Israel en su conjunto las observó por cientos de años. Y hoy la tribu de Judá junto con el Israel disperso en el mundo que ha recibido la Luz del Mesías las sigue celebrando. Es necesario estudiarlas para comprender qué nos hablan estas fiestas del Mesías.

Pero hay algo más importante que ahora escribiré. Para quien conoce las raíces de Nuestra Fe no es nuevo, pero para el creyente nuevo del que he hablado tantas veces, esta es una revelación.

Y cuál es esta revelación. Veamos:

 

Las Fiestas de YHWH son 8: 4 en primavera básicamente y 4 en otoño. Y todas ellas son sombras proféticas de lo que habría de venir.

Pues bien, las 4 primeras ya han sido cumplidas por nuestro Mesías. Yeshúa ya cumplió el aspecto profético que estas tenían oculto durante siglos.

Entonces la conclusión es sencilla: restan cumplirse 4 santas convocaciones por nuestro Señor y Mesías. Y aquí surge el entendimiento que el cristianismo ha perdido durante siglos. Los 4 evangelios y el libro de los Hechos nos hablan del cumplimiento de las 4 Fiestas primeras. Y es precisamente el Libro llamado Apocalipsis el cual nos habla de las restantes 4 que el Mesías cumplirá cuando lleguen los “ajarit hayamim”, los tiempos del fin.

Sí, faltan cumplirse 4 santas convocaciones en forma profética.

Si bien estas cuestiones el nuevo creyente debe estudiarlas en particular. Ahora haré un pequeño pantallazo de ellas.

En primer lugar he nombrado las fiestas de la primavera. Ya que he escrito los versículos correspondientes más arriba, daré una pequeña descripción de en qué consistían las fiestas y cómo Yeshúa  las cumplió.

 

Empecemos por la Primera: Pesaj (Pascua). La escritura de Levítico nos dice que se celebraba el día 14 de aviv. Pero previamente el día 10 el cordero que sería inmolado llegaba a Jerusalén para ser inspeccionado y que no se le encontrara defecto. Esto se hacía durante 4 días. Es muy interesante recordar algo que ocurrió en Jerusalén por decenas de años. El día que el cordero era traído a la Santa ciudad, por mano del Sumo Sacerdote de ese año, la alegría y algarabía era tan grande que todo el pueblo se preparaba para recibirlo. Juntaban ramas de palmera, se ponían a ambos lados de la calle por donde iba a pasar y gritaban al unísono una frase que todos conocemos:

¡Hoshiana en las alturas! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor!

¿Nos suena conocido? Por supuesto, es Mateo 21:9.

No fue algo nuevo, todos los años se repetía esto, esperando que algún día se hiciera con el Mesías entrando triunfalmente en la Ciudad Santa. Y así ocurrió.

Posteriormente, el cordero que iba a ser inmolado era inspeccionado, probado durante 4 días. En esa inspección o prueba no se le debía encontrar defecto alguno, para que pudiera ser aceptado como sacrificio.

Teniendo ahora esto en mente de seguro comprenderemos mejor los siguientes pasajes. Todos ellos nos hablan de lo que ocurrió con Yeshúa los 4 días anteriores a su muerte en la cruz:

Mateo 21:23 “Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas?

¿Y quién te dio esta autoridad?”

Mateo 22:15 al 18 “Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.

Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no?

Pero Yeshúa, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?… Y el versículo 22: “Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.”

Mateo 22: 23 “Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,…”

Versículo 33: “…Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina.”

 

Mateo 22: 34-35 “Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: …”

Versículo 46: “Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.”

Mateo 27:11” Yeshúa, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo:…”

Y por supuesto, luego de que el Cordero pascual, fue “inspeccionado”, fue interrogado, buscándole algún defecto, finalmente se da su sentencia de perfección:

Lucas 23:4

“Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre.”

La Inspección del Cordero había terminado.

Mucho más podría agregar de lo que ocurrió en esos días y el momento de su entrega en la cruz. Pero sólo haré una última observación. El instante en el cual el Sumo Sacerdote cumplía con sacrificar el Cordero elegido, su voz resonaba con “Ya está todo consumado”.

¿Nos recuerda algo esto?

Pues bien, Yeshúa cumplió proféticamente las Fiestas de Pesaj y Panes sin Levadura. En otro momento analizaremos cómo quitó la levadura de su casa.

Pero me resulta interesante para el nuevo creyente, que vea cómo se cumplió la tercera de las fiestas, la de las primicias, los primeros frutos. Recuerdan lo que ya transcribí del libro de Levítico:

“traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega…”

 

Ahora tendrán la explicación a ciertos hechos que acontecieron en Jerusalén cuando Yeshúa resucitó. Me refiero expresamente a esto:

Mateo 28: 5-6 “Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Yeshúa, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado,…”

Ya todos sabemos que Nuestro Señor resucitó, lo cual nos habló recién Mateo. Pero Pablo en la carta a los corintios nos dice:

 

1ra de Corintios 15:20 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”

¿Por qué nos dice que es Bikkurim (primicias) de los que durmieron? Porque en la fiesta de las primicias una gavilla de los primeros frutos era llevada y mecida. ¿Cumplió el Mesías esta parte de la Fiesta?

Por supuesto, porque el mismo Mateo nos dice:

Mateo 27: 51 al 53 “Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

Por eso Él es “primicias de los que durmieron”, porque con su resurrección muchos resucitaron y fueron la gavilla de primicias que él meció ante el Padre.

Siendo esta mucha información para meditar, dejo para el siguiente capítulo la Fiesta de Shavuot.

La fiesta de las Semanas

Aquí nos encontramos en un punto muy importante en cuanto al entendimiento de los moedim y su relación profética con Yeshúa.

Escribo esto por cuanto esta es una de las convocaciones más repetidas en el cristianismo, pero a la vez, creo yo, la menos entendida de todas.

La Fiesta de las Semanas, llamada Shavuot en hebreo y conocida como Pentecostés en el cristianismo. Se inserta dentro de las primeras convocaciones que he nombrado. Siendo la última de las 4 estudiadas. Es importante que ello sea entendido de esta forma porque, si bien hay un intervalo de tiempo importante entre esta y las otras, la llamada cuenta del Omer les da continuidad.

Escribo esto porque la convocación de Shavuot ocurre alrededor de 50 días después de Pesaj. ¿Por qué no escribo 50 días exactos? Porque existen discrepancias al momento de

 

decidir a partir de qué día debe iniciarse la cuenta del Omer. Tema que no corresponde analizar ahora.

En lo que no tenemos discrepancias es en que luego del “día de reposo”, con posterioridad a Pesaj deben contarse 7 semanas. Se cuentan días y semanas, con lo cual luego de 7 semanas se obtienen 49 días. Este recuento de días y semanas que de por sí es un mandamiento, es lo que se llama la Cuenta del Omer (Sefirat HaOmer). Si bien el Omer era una unidad de medida de cebada, en este caso se trata de puntualizar la cuenta diaria como un día del Omer. O sea el primer día se cuenta: “Hoy es el primer día del Omer…”, el segundo “Hoy es el segundo día del Omer…” y así sucesivamente. Hasta llegar a “Hoy es el día 49 de la cuenta del Omer…”.

Así cuando se ha llegado al día 49 de la Cuenta del Omer, han sido completadas las 7 semanas que se nos ordenó contar. Entonces al día siguiente se celebrará el Día de la Fiesta de las Semanas. Llamado en hebreo la Fiesta de Shavuot (semanas en hebreo). Ello también es conocido por su traducción del griego Pentecostés.

¿Dónde se originan estos nombres?

Ya expliqué que se cuenta 49 días y al siguiente es la fiesta de las semanas. Entonces la celebración cae a los 50 días, esto es lo que puede leerse en Levítico 23:16

“Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis cincuenta días…”

Cincuenta en griego se escribe Πεντήκοντα, pentékonta Strong 4004, de lo cual surge la

palabra pentecostés.

 

Y como escribí más arriba en hebreo se trata de la Fiesta de las “Semanas”, ָבעתשׁ,

Shavuot, que es el plural de shavua ﬠְבשׁ, semana, Strong 7620.

 

¿Dónde encontramos la palabra Omer?

En principio en las traducciones al castellano no la encontramos porque ha sido traducía como “gavilla”. Más arriba escribí que se trata de una medida de cebada. Bueno eso es lo

 

que ha sido traducido como gavilla, lo que en realidad en hebreo es Omer  ֹעמֶר strong 6016.

Bien, entonces poniendo las cosas en su lugar.

Se recibe la orden en los textos de Levítico de realizar luego de Pesaj un conteo de días y semanas. Deben contarse 7 semanas, lo cual en días nos dan 49. Al día siguiente de estos 49 días se realiza la festividad de Shavuot.

 

Como el resto de las santas convocaciones ello también está respaldado en otros textos de la Toráh (Instrucción). Ellos son:

Éxodo 34:22 “También celebrarás la fiesta de las semanas…”

Deuteronomio 16:9-10 “Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.

10 Y harás la fiesta solemne de las semanas a YHWH tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según YHWH tu Dios te hubiere bendecido.”

Ahora deseo aclarar el punto correspondiente a cuándo se empieza a realizar la Cuenta del Omer.

En primer ¿Cuál es la discusión?

La duda que en algunos recae es acerca de a qué “día de reposo” el texto de Levítico 23:15 hace referencia:

“Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo…”

Para que se entienda la cuestión, veamos qué nos dice el texto de Levítico acerca de Pesaj y Panes sin levadura:

Levítico 23:5-7 “En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, Pesaj es de YHWH. Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a YHWH; siete días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.”

O sea el primer día es un “día de reposo”. Pero no está diciendo que se refiere al Shabbat semanal. O sea que si Pesaj cae un día miércoles, esa semana habrá “un día de reposo” el miércoles (escribo en términos de días comunes para que se pueda entender) y también habrá un “día de reposo” el día sábado.

Entonces ¿A partir de cuál de ellos hay que hacer la Cuenta del Omer?

 

Aquí en el judaísmo ha habido dos posiciones diferentes. La que actualmente tiene el judaísmo rabínico (continuador del fariseísmo), que considera que la cuenta comienza al día siguiente de Pesaj. Y la posición de los actuales Caraítas (en parte similares a muchas doctrinas saduceas) que consideran que debe iniciarse al día siguiente del Shabbat semanal.

Dejo al lector como ejercicio analizar qué posición se observa en los evangelios.

 

Pasemos entonces a entender la Fiesta de las Semanas.

La celebración de Shavuot tiene su origen en el Desierto al cual fue llevado el Pueblo de Israel. Recordemos que Pesaj, que significa “pasar sobre” tiene su origen en la noche previa a la salida del Pueblo de Israel de Egipto. En ella los primogénitos de los que no sacrificaron un cordero y pintaron los dinteles de sus puertas con la sangre de ese cordero sacrificado, murieron a manos del Destructor.

Luego de salir el Pueblo de Egipto, y haber cruzado el Mar de las Cañas, llegaron al Monte Sinaí donde recibieron la Toráh del Altísimo. Este hecho es precisamente el recordado en la Fiesta de las Semanas, lo que en hebreo se conoce como Matan Toráh, la entrega de la Toráh.

Por este preciso detalle es que la Cuenta del Omer es tan importante. Porque ella es la conexión necesaria entre Pesaj y Shavuot. Por este hecho es que decimos que las 4 festividades primeras, de la primavera, están relacionadas. Luego del sacrificio de Pesaj comienza un período de preparación y acercamiento. De elevación espiritual de la persona, del creyente, hasta llegar a la entrega de la Toráh. Y ese período de elevación espiritual es lo que acontece a diario en cada uno de los días de la cuenta del Omer.

Cada día nos preparamos en nuestros corazones desde que hemos aceptado el sacrificio de Pesaj para llegar a recibir la Instrucción de YHWH.

Finalmente en Har Sinaí, el Monte Sinaí, el Pueblo de Israel recibió la Toráh, escrita en tablas de piedra por el dedo de YHWH. Siendo las 10 Palabras (llamadas 10 mandamientos) el núcleo de la Instrucción de YHWH para Israel.

En el próximo capítulo veremos cómo esto se relaciona con el creyente en Yeshúa. Pero ahora quiero hacer un alto permitiendo la comprensión de lo hasta aquí analizado.

No inventen reemplazos

Ya en los primeros capítulos hemos aprendido acerca de las Dos Casas. Judá e Israel, ambas igualmente apartadas de la Voluntad de YHWH, aunque por motivos diferentes.

Vimos cómo el sacrificio de Yeshúa tuvo como misión la misericordia y el perdón sobre la casa de Israel que se había extraviado.

Pero aquí, parafraseando a Jeremías 16:19, debo decir que hemos heredado mentiras.

Desde que ingresamos en las iglesias se nos dice, términos más términos menos, que la “Iglesia” ha reemplazado a los Judíos en su rol de ser los portavoces de Dios. Y que ello ocurrió porque los judíos rechazaron a Yeshúa. Los más advertidos observan que ello ha ocurrido en parte como un velo puesto sobre los ojos de los judíos para que se salven los gentiles.

Sé que esto, predicado desde cualquier púlpito, generaría aplausos. Pero si quien lo dice supiese la cantidad de tonterías que conlleva lo expuesto, no se atrevería ni siquiera a pensarlo.

Este Teoría del Reemplazo fue el acicate de la persecución, primero romana, luego católico romana, luego protestante, luego parte de la doctrina del nazismo y, en estos días, la fuente de uno de los errores más grandes de la cristiandad.

¿Cuál es este error tan grande? La afirmación que dice que “la Iglesia nació en Pentecostés”.

Pasemos entonces a desnudar esta horrible mentira que el catolicismo romano se encargó de inventar y que el mundo protestante no tuvo el suficiente coraje como para limpiar.

Primero empecemos por poner las palabras en orden. Quien lee esto habla castellano. En nuestro idioma la palabra iglesia proviene del latín “ecclesia”. Este a su vez proviene del griego ἐκκλησία, transliterado en ekklesía. Hasta aquí todo muy lindo y griego. Pero no nos olvidemos que esto es tan solo una traducción. Tomando en cuenta el hebreo y el arameo. ¿A qué se refiere esa palabra ekklesia usada por ejemplo en el libro de los hechos?

Para responder debemos hacer un pequeño ejercicio. Si alguien lee una novela, la cual por ejemplo tiene 45 capítulos, jamás puede empezar por el capítulo 32 y pretender entender toda la historia. De igual modo, las Biblias por lo general tienen en promedio unos 66 libros. 39 de lo que llaman antiguo testamento y 27 del nuevo testamento. (Tomando en

 

cuenta por ejemplo la versión Reina-Valera para que se entienda el punto). Entonces, volviendo al ejemplo, ¿Qué novela o libro puede ser entendido omitiendo los primeros 39 capítulos?

Por ello hay que entender que nada de los 27 libros del final puede entenderse sin antes haber comprendido los 39 libros del principio. Si los apóstoles y discípulos usaron cierta terminología en el nuevo testamento, es entendible que es posible encontrar esa terminología en el antiguo testamento.

¿Ocurre esto con el término ekklesia?

Aquí voy a explicar algo más. Todos sabemos que el “antiguo testamento” fue escrito originalmente en hebreo, luego traducido y comentado en arameo (los llamados Targumim) pero ¿Fue escrito también en griego? La respuesta es sí.

No voy a escribir la historia de la Septuaginta, lo cual sería motivo de un libro posterior, pero por ahora aclararé que es una versión lo más exacta posible del texto del antiguo testamento, traducido de los originales hebreo y arameo, al griego. Realizada por 72 sabios judíos (redondeada la cantidad en 70, de ahí el nombre de la versión) sirvió para dar a conocer el Tanaj (antiguo testamento) al resto del mundo que por aquel entonces se manejaban en dialecto griego Koiné. Esta traducción completa ocurrió entre los siglos III y II Ac. Por lo cual era ampliamente conocida en tiempos de Yeshúa y sus discípulos.

¿Para qué nos sirve la Septuaginta?

Nos sirve porque los textos que tenemos del “nuevo testamento” nos han llegado en el idioma griego. Y, como los escritores del nuevo testamento conocían profundamente las escrituras. Es claro que cualquier palabra escrita en griego en el nuevo testamento puede encontrar su correspondencia en el antiguo testamento. Para ello sólo hay que buscar la misma palabra en griego en el antiguo testamento, ver su correlato contextual y allí se tiene el significado.

Pues bien, retomando la cuestión. ¿Aparece la palabra ekklesia en el antiguo testamento en la versión de la Septuaginta? Sí

¿Dónde?

Por ejemplo, Deuteronomio 31:30, en castellano es:

“Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo”

El texto en griego sería así:

 

Deuteronomio 30: 31 Και ελάλησε Μωυσής εις τα ώτα πάσης εκκλησίας Ισραήλ…” εκκλησίας Ισραήλ…” ekklesías Israel (Strong 1577).

Donde la palabra ekklesia traducida es la palabra “congregación”. O sea que el texto de Deuteronomio podría leerse de esta forma:

“Entonces habló Moisés a oídos de toda la ekklesia de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo”

Me gustaría dar otro ejemplo del uso de la palabra en la Septuaginta. Ahora en los salmos. Específicamente el Salmo 22:22, elijo este porque todo cristiano lo conoce y sabe que es un salmo profético donde la que se escucha es la voz del Mesías. Aquí claramente podrá verse a quién se ha dirigido Yeshúa:

Salmo 22:22 “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. “

Como sería esto en griego:

Salmo 22:22 “Διηγήσομαι το όνομά σου τοις αδελφοίς μου εν μέσω

εκκλησίας…” ekklesías (Strong 1577). O sea utilizando lo aprendido sería:

Salmo 22:22 “Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la ekklesia te alabaré. “

Pero. Hagamos un alto.

¿No se nos ha dicho acaso que “la iglesia nació en Pentecostés”, cuando los discípulos recibieron la visita de Rúaj  HaKodesh, Espíritu Santo?

Sí, se les ha dicho eso. Y saben qué, se les ha dicho una mentira propagada por el catolicismo romano.

La ekklesia (iglesia) existió desde antes del Pentecostés que vivieron los apóstoles y primeros discípulos.

Porque lo que se ha traducido como “iglesia” es lo que en hebreo se conoce como Kahal,

 

ק ַ ֣הל

(Strong. 6951). Que traducido es “Congregación”.

 

 

Deuteronomio 31:30:

“Entonces habló Moisés a oídos de toda la Kahal de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo”

 

Salmo 22:22:

“Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la Kahal te alabaré. “

Ya hemos visto que el sacrificio de Yeshúa tuvo como uno de sus fines el volver de la dispersión a las ovejas perdidas de la Casa de Israel. Entonces cuando se habla de la “iglesia”, no se trata de algo nuevo. Sino que se está hablando de la Congregación de Israel, la cual se desmembró y fue dispersada, y volverá a ser reunida con el sacrificio de Yeshúa y el retorno al verdadero Camino de sus Ovejas Perdidas. Ahora será posible que el nuevo creyente pueda entender a su Maestro en los siguientes versículos, usando la palabra que Yeshúa usó:

Mateo 16: 18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi kahal; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Hechos 5:11 “Y vino gran temor sobre toda la kahal, y sobre todos los que oyeron estas cosas. “

Hechos 7:38 “Este es aquel Moisés que estuvo en la kahal en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos;…”

Hechos 8:1 “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la kahal que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.”

Dejo al lector la tarea de seguir acumulando versículos, pero repito, en Pentecostés no nació ninguna “iglesia”. Durante la celebración de Shavuot, los apóstoles recibieron la “visita” de Ruaj HaKodesh, Espíritu Santo cumpliendo la Profecía de Joel.

Entonces ¿Si no “nació” la “iglesia”, qué ocurrió en “Pentecostés”? o quizás debería reescribir ¿Puesto que la Congregación de Israel, la vuelta de las Ovejas perdidas estaba comenzando, qué ocurrió realmente en Shavuot?

Pd: para que pudiera seguirse el hilo conductor transliteré siempre como kahal, en algunos lugares debió escribirse “kehila” que es derivación de la misma palabra.

¿Qué ocurrió en Shavuot?

Ya hemos visto en el capítulo anterior que durante la celebración de pentecostés en la que participaron los primeros discípulos y apóstoles luego de la Resurrección de Yeshúa, no “nació” ninguna iglesia.

Veamos ahora en profundidad lo que realmente ocurrió. Comenzando por este relato en el libro de Hechos.

Hechos: 2:38-41 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Yeshúa para perdón de los pecados; y recibiréis el don de Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Elohim llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Como verán no comencé este escrito en forma correlativa ni cronológica, sino que lo hice de otra forma para hacer hincapié en dos cuestiones que surgen de los versículos que transcribí.

En primer lugar ¿Cuántas personas se añadieron? Y en segundo lugar ¿Por qué esa cantidad?

La primer pregunta qué hago tiene una respuesta sencilla, la cual es alrededor de 3000 personas.

Pero esta cifra contiene una verdad muy importante.

Lo que ocurre es que durante siglos se ha establecido en la cultura cristiana que los acontecimientos descriptos ocurridos en Shavuot tuvieron lugar en una casa. Incluso se ha llegado a afirmar que ocurrieron en el aposento alto donde 50 días antes tuvo lugar la celebración de la Pesaj.

Pero, hagamos una sencilla observación. Ninguna casa en Jerusalén tenía la capacidad para albergar en su interior, ni siquiera en sus dependencias, a unas 3000 personas. Por si alguien lo quiere pensar, tampoco sumando la cantidad de gente en la casa con la cantidad que pudo haber en la calle podían sumar esa cantidad de personas. Además teniendo en cuenta que dice que se añadieron 3000, pudiendo haber sido muchos más los que presenciaron los acontecimientos.

 

Entonces si aquello que se ha enseñado desde siempre es una falacia, si no estaban reunidos en una casa. ¿Por qué dice esto el versículo que ahora cito?

Hechos 2:2

“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;…”

La respuesta a la aparente contradicción a lo que escribo se encuentra unos versos más adelante:

Hechos 2:6

“Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.”

Ahora tenemos varios elementos a considerar. Por un lado una “casa” que puede albergar una “multitud” de personas que hablan en distintas “lenguas” que se encuentran en Jerusalén en “Pentecostés”.

Para poder encontrar respuestas, debemos hacer un poco de memoria y recordar lo que se nos manda en Deuteronomio:

16:16 “Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de YHWH tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos.”

Otra pregunta ¿Cuál es el lugar que El escogió?

Génesis 22:14 “Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, YHWH proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de YHWH será provisto.”

Este mismo pasaje en la traducción aramea Onkelós se lee:

“Abraham adoró y oró en este lugar y dijo ante el Eterno: Aquí las generaciones futuras adorarán…”

Una más, el Salmo 76:2 “En Salem está su tabernáculo, Y su morada en Sion.”

Para quien no lo sabe el Monte Tzion es el lugar donde se edificó el Templo de Jerusalén, el mismo lugar donde Abraham llevó a sacrificar a su Hijo.

O sea hemos puesto en claro que durante la celebración de Shavuot, todo varón israelita, no importa donde viviese, tenía el mandamiento de ir a Jerusalén y adorar en el Templo de Jerusalén ubicado en el Monte Tzión. Este mismo templo era llamado la Casa. En términos hebreos Beit HaMikdash, literalmente “Casa de Santidad”.

 

Por favor unamos las piezas. Una “Casa” con una “multitud” de personas provenientes de distintos lugares donde se hablan “distintas lenguas” reunidas en Jerusalén. Es evidente que no es necesario tener la inteligencia de Einstein para darse cuenta que lo descripto en el libro de los Hechos no aconteció en cualquier casa, sino que ocurrió en el Templo de Jerusalén.

Al principio plantee dos interrogantes ¿cuántas personas se añadieron y por qué esa cantidad?

La primera cuestión nos permitió entender dónde realmente ocurrieron estas cosas. Ahora la segunda nos revelará algo más.

Dijimos que fueron alrededor de 3000. ¿En qué otro lugar de las Escrituras hemos visto esa cifra?

Ya he citado en el capítulo anterior que la celebración de Shavuot nos recuerda la entrega de las Tablas conteniendo las 10 Palabras, luego de la intercesión de Moisés. Intercesión que fue necesaria por el pecado cometido con el becerro de oro.

Pero antes de ello también expliqué que las primeras tablas fueron quebradas por Moisés y los idólatras recibieron su justa retribución:

Éxodo 32:27-28 “Y él les dijo: Así ha dicho YHWH, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.

Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.”

¿Es una casualidad que la misma cifra de personas esté contenida en pasajes que se encuentran relacionados? Esta es una pregunta retórica, por supuesto que no es una casualidad. Previo a la entrega de las segundas tablas hubo una mortandad de miles de personas. Con posterioridad a lo recibido en Shavuot hubo vida para miles de personas.

Entonces tenemos con claridad que existe aquí una conexión entre ambos sucesos. ¿Será esta la única?

Hechos 2:2 “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba”

Éxodo 19:16 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.”

 

Asimismo podemos observar inserta en ese gran entramado de estruendos y toques de trompeta una revelación en cuanto a los hechos del Shavuot post-resurrección.

Para ello debemos ver en primer lugar algunas indicaciones que nos hace la propia Toráh.

Leyendo Deuteronomio 32:8 “Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos. Según el número de los hijos de Israel.”

¿Cómo podemos saber cuántas naciones se establecen según lo que nos indica Deuteronomio?

El texto nos dice que conforme al número de los hijos de Israel se han establecido los límites de los pueblos.

¿Y cuántos son los hijos de Israel? Éxodo nos da la respuesta:

1:1 “Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto… 1:5 “Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setenta…”

O sea si 70 son los Hijos de Israel (Jacob) serán entonces 70 las naciones. Las cuáles serán el número representativo de todos los pueblos del mundo.

Cómo se relaciona esto con lo que ocurrió en el Monte Sinaí. Leyendo en Éxodo:

19:16 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.”

Al leer vemos que no habla de trueno y relámpago, sino de truenos y relámpagos, en plural. Pero ¿Qué se manifestaba en estos truenos y relámpagos?

Leamos algunos pasajes bíblicos:

Salmo 77:18 “La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Tus relámpagos alumbraron el mundo; Se estremeció y tembló la tierra.”

Juan 12:28-29 “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno.”

Creo que está claro que la Voz se manifestaba como Truenos y relámpagos, precisamente porque si se hubiese tratado de una sola lengua se hubiese usado el singular. Pero al haber truenos y relámpagos no se trató de una sola lengua, de un solo idioma, sino que se

 

trató de una manifestación sobrenatural en las 70 voces correspondientes a cada una de las 70 naciones representativas de las naciones del mundo.

Esto ¿También ocurrió en Shavuot en Jerusalén? Por supuesto, es lo que vemos cuando el libro de los Hechos nos describe que:

2:6 “Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.”

Hemos visto hasta aquí una descripción de los acontecimientos que se vivieron en Shavuot en el primer siglo. Vimos también cómo ello está conectado con lo acaecido antes bajo el Monte Sinaí. Corresponde entonces analizar qué ocurrió espiritualmente en el primer Pentecostés luego de la Resurrección del Mesías. Lo cual será el tema del siguiente capítulo.

Entiendo que quien por primera vez se acerca a estos temas necesita asimilar su contenido, pues resulta su lectura y aprendizaje como un volver a caminar. Pero ello es necesario para recuperar lo que se perdió durante siglos.

Las etapas de la Boda

Hace años, al menos en los países que recibieron la inmigración europea, existía la costumbre de la celebración del compromiso, como previo acto antes de la unión en matrimonio.

Este llamado compromiso constituía una etapa previa donde los futuros marido y mujer establecían un acuerdo de que se casarían luego de un tiempo de preparación.

Constituía esta una etapa donde la situación de noviazgo pasaba a un grado de seriedad mayor, donde el tiempo siguiente se empleaba en preparar la futura vida conyugal. No era esto una etapa más, sino que su seriedad implicaba que los futuros contrayentes quedaban enlazados sin posibilidad de establecer compromiso con otra persona.

Incluso se celebraba una fiesta casi igual a la del matrimonio y el pacto se sellaba con el llamado anillo de compromiso. Hoy la práctica casi se ha perdido, sobreviviendo a duras penas en algunos círculos de nuestra sociedad.

Pero ¿Tiene algún fundamento bíblico este acto de compromiso?

 

La respuesta es sí.

Si tomamos en cuenta que parte del cristianismo se nutre en diversas costumbres de la tradición judía e israelita en general, podemos ver que la costumbre del paso previo del compromiso tiene raíces hebreas.

Ello es así, por cuanto la boda israelita tiene dos etapas:

Una primera llamada erusin en la cual se produce el acto de compromiso, donde los futuros contrayentes confluyen en la promesa de matrimonio.

Y una segunda etapa llamada nisuim donde la casada va a la casa del novio con el fin de llevar adelante la vida marital.

Es importante entender que en toda la situación la voluntad del contrayente es libre. No existe imposición de casamiento ni sobre la mujer ni sobre el hombre.

Asimismo el hombre que ha decidido casarse debía tener los bienes suficientes para la llamada dote, la cual podía consistir en una suma de dinero, o alguna propiedad.

Cuando esto está resuelto entra en negociaciones para la realización de estos actos un amigo del novio quien pacta con el padre de la novia a través de otro agente que el padre pone en su lugar.

Estos actos de la etapa erusin al principio eran hablados, pero con posterioridad requirieron de un documento escrito. Este documento llamado ketubah contenía un detalle de los compromisos y mutuas promesas. Como parte del acto luego de que el compromiso escrito era aceptado, el novio entregaba un anillo a la novia como señal del pacto o compromiso adquirido. Finalmente ambos contrayentes sellaban con una copa de vino. Entonces la etapa erusin (también llamada kidusshim) culminaba habiéndose firmado la ketubah o compromiso escrito y bebían una copa de vino. Este ketubah o compromiso matrimonial de hecho es tan serio que para poder romperse es necesaria la existencia de un get (divorcio).

La novia entonces volvía a su hogar y participaba de un lavamiento ritual. Este consistía en la inmersión en la mikvé (especie de piscina en la cual la novia se sumergía para salir purificada) y recibe nuevas vestiduras de mujer casada.

Por su lado el novio vuelve a la casa de su padre a preparar hogar a la novia o habitación en la casa de su padre.

¿Nos resultan conocidos todos estos hechos?

El día de bodas el novio se vestía con las mejores ropas y la novia se ataviaba con lo mejor a su alcance pero de esta segunda etapa hablaré en otro apartado.

 

Volviendo a las cuestiones que en este momento nos importan. Quiero hacer la observación de lo que aconteció en el desierto con el Pueblo de Israel.

Ya hemos visto en capítulos anteriores cómo es que es posible entender la relación entre Israel y YHWH como un matrimonio. Vimos también cómo Yeshúa entregó su vida para que fuese posible la reunificación de las Casas divididas.

Será interesante en este momento observar cómo se produjo ese matrimonio entre YHWH e Israel.

Recordemos que el Pueblo de Israel fue liberado de la casa de esclavitud en Egipto y un mes después estuvo debajo del Monte Sinaí. ¿Qué ocurrió bajo el Monte que humeaba, que tenía relámpagos y truenos?

Pues precisamente lo que estamos analizando. YHWH e Israel se casaron. Con promesas mutuas de obediencia y protección, el Pueblo de Israel se casó con su Creador, siendo las tablas donde se escribieron las 10 palabras el testimonio escrito del compromiso matrimonial, la ketubah. Por supuesto que Israel no fue obligado a casarse, sino que consintió el matrimonio al aceptar voluntariamente todo lo que YHWH estableció.

Además algo que antes no expliqué es que la boda se celebra bajo un palio nupcial llamado Jupá, una especie de toldo para que entendamos físicamente de qué se trata. Pues bien cuando el testigo Moisés llevó a la novia Israel, la ubicó debajo de la Jupá en Sinaí. En la versión Reina-Valera de 1909, muy buena por cierto, se traduce esta situación de esta forma,

Éxodo 19:17: Moisés sacó al Pueblo del campamento y “…pusiéronse a lo bajo del monte.”

Como a los traductores les cuesta ver la profundidad espiritual del texto, han buscado la forma de corregir este aparente error en ediciones posteriores. Pero literalmente el Pueblo de Israel estuvo “bajo” el Monte así como los novios se encuentran bajo el palio nupcial o jupá.

Bien no me extenderé más en lo que ocurrió en Sinaí, sí volveré al primer Shavuot luego de la Resurrección.

Ya hemos visto cómo ambos eventos están relacionados. Cómo lo ocurrido en Sinaí y cómo la celebración de Pentecostés que se celebró durante cientos de años por el Pueblo de Israel primero y por el pueblo judío después, fueron una sombra profética de lo que acontecería en Shavuot del primer siglo.

Ya estamos en condición de responder con sencillez y simpleza qué ocurrió.

 

Pues bien, comenzó la primera etapa del matrimonio de YHWH con la Congregación de Israel. Comenzó la primera etapa del matrimonio, la erusin.

Los contrayentes: Por una lado YHWH a través de Su Palabra, Yeshúa, Memra en arameo, o el Nombre que queramos utilizar para referirnos al Mashíaj (Mesías). Y por el otro La Congregación de Israel.

¿La Copa que beben los contrayentes? …recordemos la llamada “última cena”.

Tenemos muchos símbolos proféticos que deben analizarse, pero como este escrito está dirigido al Nuevo Creyente y a despejar malentendidos puestos en su mente, los dejaré para otro momento.

Sólo me detendré en el regalo de Ruaj HaKodesh, Espíritu Santo.

Recordemos el libro de los Hechos Cap. 2:38

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Yeshúa para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

La palabra en griego empleada para “don” es la palabra griega femenina δωρεά (doréa Strong 1431.) Es correcto usar palabras acordes con nuestro lenguaje. Y hablar del don del Espíritu Santo no es lo más acertado. Es así que deberíamos hablar de “… recibiréis el regalo de Espíritu Santo.” Pues la palabra griega que transliteramos como doréa significa regalo. ¿Por qué se usa la palabra don? Porque los traductores han preferido usar una palabra más cercana al latín. Pues “don” surge de la palabra donum, que en latín significa regalo.

Pero ¿Cuál ha sido el fin de este regalo?

La explicación de ello la tenemos en la segunda carta que Saulo escribió a la congregación de Corinto donde leemos:

1: 22 “… el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.”

Una vez más las traducciones nos complican un poco. Quiero detenerme en dos cuestiones:

  • Nos ha sellado
  • Nos dio las arras del Espíritu

En primer lugar lo que se traduce como nos ha sellado es la palabra griega

σφραγισάμενος (sfraguisámenos ) lo cual surge de la palabra σφραγίζω (sfragízo Strong

 

4972) que significa algo así como “puso su sello”. Esta es la misma que se emplea en el libro de Apocalipsis en el versículo 7:3

“… diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos

sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. “

Esta parte no requiere demasiada explicación. Los Hijos de YHWH llevan una marca que los identifica y los hace merecedores de la protección divina.

En cuanto a lo segundo, quizás hasta deba traducir el castellano al propio castellano. Escribo esto porque la palabra “arras” no es de las más usadas fuera del ámbito mercantil o jurídico, o sea fuera del lenguaje cerrado de abogados y contadores.

La palabra “arras” surge de la palabra griega ἀρραβών (arrabón, Strong 728) y significa una parte del pago que se debe, funciona como una garantía de que se va a pagar el resto. Es lo que en varios países de América se llamaría seña, o también señal, es la muestra de que se entrega una parte antes de entregar el total.

Creo que ahora puede llegar a tener más sentido la frase de nuestro Mashíaj cuando dijo:

Hechos 1:4 “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.”

Sacrificado el Mashíaj en el Calvario, resucitado al tercer día, establece la primer parte del casamiento con la señal de la promesa de Espíritu Santo. El Esposo ha vuelto a la casa de su Padre, su futura Esposa, la Congregación de los Hijos de Israel lo está esperando hasta que regrese. ¿Tiene alguna señal de que aquello se cumplirá? ¿Algún regalo que garantice esa promesa? Por supuesto la señal recibida en Pentecostés, consolando a Su Pueblo hasta que El regrese.

Las Fiestas del Otoño

En los anteriores capítulos hemos completado lo concerniente a una primera aproximación a las Fiestas de la Primavera. En este comenzaremos a tratar las Fiestas del Otoño. Les recuerdo que ello se refiere a la estación correspondiente al Hemisferio Norte, pues en el Hemisferio Sur estas fiestas caen precisamente cuando comienza la primavera.

Antes de continuar quiero hacer una importante observación, y es que las fiestas son sombras proféticas de lo porvenir. Ello significa que cada una tiene un contenido profético

 

que nos revela cada vez más la identidad del Mashíaj. Cada uno de estos Moedim nos muestra un aspecto nuevo del Mesías Salvador de Israel. De esta forma a lo largo de los años, cuando el Pueblo de Israel se reunía a celebrar estas convocaciones, lo que hacía era anticipar al Mesías. Ver en cada uno de los actos de celebración y recuerdo a quién algún día los liberaría. Ello ocurría en la Fiesta de los Primeros Frutos, en Pesaj, en Los Panes sin Levadura y por supuesto en Shavuot.

Pero lo más importante que debemos entender es que también las fiestas del otoño son sombras proféticas de lo porvenir.

Esta es una Revelación fundamental que el israelita que sigue al Mesías debe comprender.

A lo largo de siglos el Pueblo de Israel celebró todas las santas convocaciones contenidas en la Toráh y principalmente en el libro de Levítico. Y en cada una de estas se fue preparando para la llegada del Mesías.

Lo que el Pueblo de Israel no tenía revelado en los tiempos de Yeshúa es que El no vendría sólo una vez. Sino que dos serían sus visitaciones al Pueblo Escogido.

Una primera como Mashíaj Ben Yosef (Mesías hijo de José) y una segunda como Mashíaj Ben David (Mesías Hijo de David).

Cuando leemos los evangelios del llamado Nuevo Testamento (Brit Hadashá) lo que vemos es que a lo largo de ellos Yeshúa fue cumpliendo proféticamente las llamadas Fiestas de la Primavera. Determinando de esa forma el contenido de su primera venida.

Pero y aquí viene la gran Revelación que el cristianismo se ha perdido durante casi 2000 años, también en el Nuevo Testamento está profetizada su segunda venida a partir del cumplimiento de las Fiestas del Otoño.

¿Y dónde está ello profetizado? Precisamente en el libro de Revelaciones o Apocalipsis.

Si parte del cristianismo no hubiese estado tan cegado a sus raíces hebreas, habría podido ver que el contenido principal del libro de Apocalipsis, es cómo Yeshúa cumplirá las Fiestas que restan cumplir cuando vuelva a la Tierra como Mashíaj Ben David.

¿Pero quién está capacitado para entender estas cosas?

Todo aquel que, como fiel seguidor de la Toráh, celebra las santas convocaciones que prescribió YHWH.

Todo fiel seguidor de los mandamientos del Altísimo conoce las Fiestas contenidas en Levítico 23 y las practica.  Y lo hace por varios motivos.

 

En primer lugar porque YHWH mandó que así se haga, lo cual es motivo suficiente.

En segundo lugar porque Yeshúa y sus Apóstoles y seguidores lo hicieron, y desea andar “como El anduvo”.

Y en tercer lugar porque sabe que algún día volverá y reunirá a sus Escogidos para celebrar esas santas convocaciones.

Pero, podríamos decir en cuarto lugar, porque a través de la celebración de las Santas Convocaciones, puede entender el mensaje profético en los evangelios y sobretodo en el Apocalipsis.

Pues quiero aclarar algo. El Apocalipsis que parece tan difícil a los ojos de quien no conoce la Toráh, se torna entendible y claro cuando se conocen esas “sombras proféticas de lo porvenir” que son las Santas Convocaciones.

Daré tan sólo un pequeño ejemplo. Cuando alguien consulta a un cristiano, sea evangélico, pentecostal, etc. Y entiéndase bien que lo estoy escribiendo con todo respeto, acerca de “¿Cuándo vendrá el Señor?” La respuesta que se obtiene es: “el día y la hora nadie lo sabe, por eso puede venir en cualquier momento…” De esta forma el cristiano piensa que Jesús puede venir el 14 de diciembre, o el 29 de enero, o el 1 de junio, etc.

Esto es Falso.

Quien responde así, lo hace porque no conoce lo que significa la frase “el día y la hora que nadie sabe”. Me refiero a Mateo 24: 36-37

“Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.”

Me voy a anticipar un poco en el estudio y les voy a contar algo:

Todo israelita y judío practicante en la actualidad sabe cuándo es “el día y la hora que nadie sabe”. Porque “el día y la hora que nadie sabe” es una frase. Si yo escribiese “no me tome el pelo” todo hispano sabe que me refiero a que no se me tome por tonto. O por ejemplo la frase hispana “… A fin de cuentas…” significa un resumen de cómo hemos quedado en una situación, por ejemplo “… a fin de cuentas renuncié a seguir estudiando porque me interesaba más trabajar…”.

Pues bien, retomando “el día y la hora que nadie sabe” se refiere a la celebración, a la Santa Convocación llamada Fiesta de las Trompetas, Yom Teruah. Lo cual el judaísmo rabínico conoce como Rosh HaShaná (cabeza del año o año nuevo). Y ello ocurre porque es una fiesta que depende de la observación de la Luna Nueva en Jerusalén. Por eso es una celebración que puede ocurrir un día o el siguiente. Y por esa misma situación cae “un

 

día y hora que nadie sabe”. Espero haber sido claro. Cuando Yeshúa dijo que volvería “el día y la hora que nadie sabe”, no dijo que volvería en cualquier momento cualquier día del año. Todo lo contrario, fue muy específico, dijo que volvería cuando se esté celebrando Yom Teruáh en Jerusalén. Lo cual no ocurre en cualquier época o mes del año, sino específicamente en un momento determinado.

Querido amigo si Ud. Ha sido formado como cristiano y cree con franqueza que Yeshúa puede volver en cualquier momento está equivocado y se va a llevar una sorpresa.

Pero ¿Cómo sabemos estas cosas? Porque guardamos sus mandamientos. Y como parte de ello son los Moedim, también observamos, cumplimos y guardamos la convocación de Yom Teruáh o Fiesta de las Trompetas. Y como cumplimos y hacemos esta Fiesta, sabemos que cae “el día y la hora que nadie sabe”. Por eso esperamos la vista de la Luna en Jerusalén y así sabemos el día exacto de la Fiesta.

Bien, creo que he sido claro en cuanto a lo que podemos aprender con el estudio y observancia de las Convocaciones.

Antes de continuar en los estudios, transcribiré el texto de Levítico sobre el cual estudiaremos las cosas por venir: Levítico 23: 23-36

“Y habló YHWH a Moisés, diciendo:

Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH. También habló YHWH a Moisés, diciendo:

A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH.

Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de YHWH vuestro Dios.

Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.

Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo.

Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis.

Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.

Y habló YHWH a Moisés, diciendo:

Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a YHWH por siete días.

 

El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.

Siete días ofreceréis ofrenda encendida a YHWH; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.”

Según hemos transcripto los pasajes concernientes del libro de Levítico, tenemos el conjunto de las Fiestas, de las sombras proféticas que nos hablan del Mesías.

Una parte se ha cumplido. La siguiente está a punto de cumplirse. Cuando decimos que los tiempos del fin están aquí, lo que indirectamente estamos diciendo es que se aproximan las Fiestas que faltan cumplirse.

Entonces, ya que tenemos la visión general de las cosas, corresponde aprender cómo prepararnos para esas Santas Convocaciones que se aproximan. Cómo ser hallados aptos para el encuentro en la Segunda Venida del Mesías.

Los días de arrepentimiento

Cuando comienza el mes bíblico que el judaísmo tradicional llama Elul se está frente a un tiempo de mucha importancia en el desarrollo espiritual del creyente. Este mes acontece antes de las fiestas del otoño. Las cuales comienzan con el Día del Juicio, siguen con el Día del Perdón, transitan en Sukkot y culminan en la Convocación del Octavo Día.

¿Por qué este mes es importante? Porque en él acontecen los llamados Días de arrepentimiento. El cual es un tiempo de trabajo espiritual, introspección y fundamentalmente modificación de hábitos, conductas, y sobre todo cambio de vida. Sin el cual el camino de Toráh se torna algo abstracto y despojado de sentido.

¿Cómo ello se ve reflejado en la Biblia?

En primer lugar como este escrito se dirige al nuevo creyente, comenzaré por textos del Nuevo Testamento.

Veamos qué nos dice la escritura:

Marcos 1:9 “Aconteció en aquellos días, que Yeshúa vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.”

Mateo 3:3 “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,…”

 

De seguro el lector habrá visto muchas veces estos escritos. Sin embargo jamás pensó que estas palabras se referían a algo en particular. “Aconteció en aquellos días…”, “En aquellos días vino…”. No se refieren a cualquier día. Y cómo sabemos esto. Porque el propio texto en su desarrollo nos da todas las claves para entenderlo.

Vamos por parte. En primer lugar qué dicen los propios textos en castellano:

Mateo 3: 1-2 “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

Marcos 1:4 “Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.”

Este versículo está conectado a Marcos 1:9 “Aconteció en aquellos días, que Yeshúa vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.”

O sea, poniendo en limpio: En aquellos días, Juan el Inmersor predicaba el arrepentimiento.

Es muy probable que en otros meses, el Hijo de Zacarías, hablase y predicase otras cuestiones. De seguro en Pesaj habló a sus discípulos del cordero sacrificado, o en Shavuot habló de la recepción de la Toráh, etc. Pero en “esos días” su prédica fundamental se basó en el “arrepentimiento”. ¿Y por qué hizo eso? Precisamente porque en esos días se debe hablar del arrepentimiento. Porque ese mes específico, nuestra liturgia hace hincapié en el arrepentimiento.

Corresponde ahora que profundicemos un poco más en estas cosas.

¿Dónde se origina esta práctica?

Precisamente en el desierto. Debemos aquí recordar que cuando el Pueblo de Israel cometió la transgresión del becerro de oro en el desierto, ello ocurrió cuando Moisés había recibido las tablas conteniendo las 10 Palabras. Estas tablas de piedra fueron quebradas por Moisés ante el pecado del Pueblo:

Éxodo 32:7-8 “Entonces YHWH dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.

Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. “

32:19 “Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.”

 

Luego Moisés volvió a ascender al Har Sinaí. Allí ayunó cuarenta y días y noches. Este ascenso lo hizo en la luna nueva que daba comienzo al mes que llaman Elul y descendió, como escribí 40 días después, el 10 del mes que el judaísmo llama Tishrei. Todo lo cual podemos encontrar en Éxodo capítulo 34

34:1 “Y YHWH dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. “

34:28 “Y él estuvo allí con YHWH cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, las diez palabras. “

Esos 40 días fueron de intercesión y penitencia por el Pueblo que se había extraviado. Por ello durante estos 40 días recitamos plegarias e iniciamos un período de introspección para analizar cómo estamos ante El.

Cuando descendió finalmente fue en el día 10 de lo que llaman Tishrei cuando tenemos la Santa Convocación del Día del Perdón. O sea estos 40 días en los cuales hacemos introspección y buscamos emprender un acercamiento a Elohim. Corresponden al completo mes de Elul y a los 10 primeros días del mes siguiente.

Los últimos 10 días de estos 40 que corresponden al mes que llaman Tishrei son los llamados Días de Teshuvá. Una práctica útil es reflexionar en cada uno de esos días en las 10 palabras escritas en las Tablas que bajó Moisés.

Si bien tenemos a nuestro alcance el Mateo de Shem Tov como para analizar esto en hebreo, los textos que han sido traducidos al castellano provienen de las versiones griegas. Mi opinión es que no debemos tenerle miedo a ese idioma. Por cuanto la Septuaginta es una versión valedera escrita en griego por sabios judíos y además sabemos que fue la que tuvieron a mano los evangelistas. Entonces podemos tranquilamente ver qué se nos dice en griego en los textos de los evangelios.

Marcos 1:4: “Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo (Strong 908 βάπτισμα – baptisma) de arrepentimiento (Strong 3341 μετάνοια – metanoia) para perdón de pecados.”

La palabra que se traduce como arrepentimiento en griego es μετάνοια (metánoia),

Según el diccionario Strong literalmente significa “un cambio de mente”. Ello se origina en μετανοέω (Strong 3340 metanéo). Del griego Meta (Strong, 3326 lo cual significa “después de…”) y Noeo (Strong 3539, pensar, considerar, entender, profundizar).

Básicamente un cambio que se produce luego de considerar y reflexionar. Como verá el lector, el griego se adapta bastante a los conceptos que desean trasmitirse.

 

Ahora que sabemos qué palabra se empleó en griego en el nuevo testamento, para representar el hecho primordial de esos días: el arrepentimiento. Veamos qué palabra se usó en  el llamado antiguo testamento.

La palabra empleada para representar este acto de arrepentimiento es la palabra בתוּשְׁתּ

(Strong. 8666, Teshuvá) Esta palabra que significa Retorno, tiene a su vez origen en la palabra בוּשׁ (Strong. 7725, shuv) que significa “volver atrás, vuelta atrás”.

Ahora bien, de qué nos hablan estas palabras tanto en griego como en hebreo. Nos hablan de la actitud de una persona que se encuentra caminando en la vida de una determinada forma. Llegado un momento de ese peregrinar, se da cuenta que está yendo en forma equivocada, quizás hacia el precipicio y decide hacer un alto. Luego de detenerse lo que hace es volver atrás y empezar a caminar en la forma contraria.

Por ese motivo la “metanoia”, cambia su mente luego de pensar, meditar, considerar en cómo está caminando en la vida.

Por ese motivo la “Teshuvá”, porque reflexionando en cómo se ha comportado, decide hacer un alto y empezar a caminar hacia la forma contraria.

No es casual que en el evangelio de Mateo se citen las palabras del Profeta Isaías:

Mateo 3:3 “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. “

Por ello estos son días de arrepentimiento. Porque en ellos la persona debe reflexionar. Debe analizar cómo está su conducta, su actitud, su desenvolvimiento en la vida.

Producto de esta íntima reflexión que se hace a diario, Rúaj Hakodesh (Espíritu Santo) mostrará lo que está incorrecto. Lo que debe ser cambiado. Lo que implica hacer un alto. Parar la mente, parar el diario fluir de pensamientos y preocupaciones. Detenerse, hacer un stop.

Quizás todos los aspectos de la persona no sean incorrectos. Quizás se trata de cambiar algún aspecto del carácter. De modificar hábitos o tal vez costumbres heredadas y que sean reveladas en este tiempo. Pero lo importante es que en estos días de arrepentimiento la persona recibe iluminación acerca de aquello que no se corresponde con la voluntad de Elohim para su Vida.

Y producto de estas reflexiones y detener la marcha. Se comenzará a caminar de otra forma.

¿Entonces, cómo vemos que la persona empieza a realizar estos cambios? Por lo que Juan el Inmersor nos dice:

 

Mateo 3:8 “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento…”

Quien se altera al conducir su auto en la calle. En tiempos de arrepentimiento entenderá que no es ese el testimonio que YHWH quiere de una persona que conduce y se dice seguidor de Él. Por lo cual deberá dejar de alterarse.

Quién es desordenado, vago, contestador, rebelde, etc. un cambio de actitud deberá tener en su vida.

La Toráh es vida. La Toráh no es un conjunto de preceptos olvidados en un “antiguo testamento”.

La Toráh es esa Instrucción que se ha recibido y que ha debido masticarse, reflexionarse, absorberse.

No es un conjunto de preceptos fríos que deben sólo aprenderse. Si tenemos estatutos, juicios, decretos, son principalmente para ser esas mejores personas, santas, apartadas, conformes a la Voluntad de YHWH.

Este es el tiempo en el cual tenemos la oportunidad de ponernos a cuenta. El tiempo en el cual nuestro interior deja de ser acusado para iluminarse por Rúaj HaKodesh teniendo la posibilidad de cambiar. Si bien en cualquier etapa del año puede la persona cambiar, este es un tiempo especial que no debe desaprovecharse.

Este período de introspección y cambios ocurre entre ambos períodos de Santas Convocaciones. Finalizado el mismo, ingresamos en las Fiestas del Otoño.

La primera convocación de otoño. Yom Teruah

Ya hemos visto en los capítulos anteriores que cada una de las Santas Convocaciones, constituyen sombras proféticas de lo porvenir. Pues bien luego de los días de arrepentimiento, nos encontramos con la primera de las convocaciones del otoño.

Y así como las anteriores, ésta también es una sombra profética de lo que ocurrirá.

A diferencia de las estudiadas, esta, si bien la celebramos desde hace cientos de años, aún no ha tenido el cumplimiento profético mesiánico. Si bien Yeshúa la celebró cuando estuvo caminando con los discípulos en Israel, aún no se cumplió mesiánicamente. Esto es, aun esperamos que el Mashíaj la cumpla. Recordará el lector que ya he explicado cómo en la primera venida de Yeshúa, como Mashíaj Ben Yosef, El cumplió con las santas

 

convocaciones de la primavera. Pero en su segunda venida como Mashíaj Ben David, el cumplirá lo que resta. Y es que de eso se tratan las profecías contenidas en los evangelios y sobretodo en el Apocalipsis.

Ya he escrito que es imposible comprender el Apocalipsis o Revelaciones, sin conocer las Santas Convocaciones. Pues por más que alguien lo desee, sólo podrá “inventar” lo que le parece bien, o se le ocurre de a qué se refiere este rollo.

Veamos entonces en qué consiste la convocación llamada Yom Teruah.

Levítico 23: 24-25 “Y habló YHWH a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH.”

También lo vemos en Números 29:1 “En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas.”

 

Lo que es traducido como al son de trompetas es: ָהﬠוְּרתּ

Teruah (Strong. 8643.) Aquí no

 

se trata de trompetas de plata, sino de cuerno de carnero.

En esta convocación el mandamiento (como todos los que están contenidos en la Toráh)

 

es muy sencillo. Es día de reposo especial, un Shabbaton   ןוֹתבּשׁ

debe escuchar el sonido del Shofar.

(Strong. 7677). Y en él se

 

 

Quiero hacer una observación de algo que he escuchado hasta el cansancio. Y es que “es imposible para nosotros cumplir los mandamientos”. ¿De dónde han sacado esto? ¿Es tan imposible escuchar el sonido del Shofar? Puede que haya sido así en un tiempo en el cual el cuerno de carnero dejó de usarse. O la inquisición perseguía a los israelitas. Pero en nuestros tiempos es posible comprar un shofar por internet, aprender a tocarlo e incluso, como el mandamiento no es “tocar” el Shofar, sino escuchar el sonido de este, basta con ingresar en internet y escuchar su sonido. O bien si ni siquiera se cuenta con ello, se puede grabar el sonido y darle al play. Hay muchas formas en que este mandamiento puede llevarse a cabo pero, NO es imposible.

Bien, avanzando en la cuestión. ¿Qué significa el sonido del Shofar?

Desde tiempos antiguos el cuerno de carnero fue usado por nuestros antepasados como un medio de comunicación a distancia. Como una forma de anunciar y dar a conocer acontecimientos.

El hecho de dar a conocer sucesos a través del sonido no debiera ser extraño a nosotros. Por ejemplo, sabemos que cuando se escucha la sirena de los bomberos es porque hay un

 

incendio. Y en los lugares donde los bomberos son voluntarios, saben que cuando suena la sirena deben alistarse para unirse al batallón para apagar el incendio o asistir frente a una catástrofe.

También por ejemplo en la ciudad donde yo vivo, hasta hace unas décadas, cuando sonaba la sirena del diario local, se sabía que se había producido una revolución, o un nuevo gobierno había aparecido. También se ha usado desde que existen las sirenas para advertir de bombardeos o rumores de guerra. Y en la campiña de los países europeos, el sonar de las campanas de las iglesias también era presagio de guerra.

Pues bien, a todo eso no ha sido ajeno Israel. Para todo ello se usaba el sonido del cuerno de carnero o Shofar.

Para distintos eventos se usaban distintos sonidos, los cuales tienen un nombre que los identifica. Ellos básicamente han sido:

Tekiá: es un sonido largo, se usaba cuando un nuevo Rey asumía su posición en Israel.

Teruáh: muchos sonidos cortos, se usaba cuando había guerra o el enemigo ya se encontraba en nuestro territorio

Shvarim: son sonidos fuertes un poco más largos que los de teruáh. Se usaba cuando alguna peste o enfermedad se esparcía y ello indicaba que algo se había hecho mal, llamando a hacer teshuvá (arrepentimiento), dejar los malos caminos y volverse a YHWH

Tekiá guedolah: es un sonido similar al primero pero muy largo.

Este día de sonar trompetas tenemos el mandamiento de escuchar estos sonidos. Ahora que los conocemos, tenemos que ahondar en el porqué de hacer esto.

La palabra teruáh que escribí en hebreo más atrás, tiene su raíz en la palabra hebrea עוּר֫ rua (Strong. 7321) que significa “grito”. Coincidentemente con ello la palabra teruáh es un grito que despierta. Un sonido que provoca una sorpresa y llamado. Un llamado que nos despierta:

Efesios 5:14 “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Mashíaj.”

La Santa convocación de Yom Teruah, del Día de las Trompetas, recibe otros nombres. Uno de los cuales es sumamente significativo para nosotros. Ese nombre es Yom HaDin. Lo cual traducido al castellano es “El Día del Juicio”, ¿Suena familiar?

Se entiende desde siempre en la cultura israelí y actualmente en la enseñanza judía, que en este día YHWH recibirá frente a él a todos los seres para ser juzgados.

 

También es importante entender que el toque de trompeta en Yom Teruah es considerado el “último” toque de trompeta.

1ra Corintios 15: 52 “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.”

Bien, es imposible agotar en un pequeño capítulo que tiene como receptor al nuevo creyente todo el contenido de la Fiesta de las Trompetas, o del Día del Juicio.

Quiero hacer hincapié por último en el aspecto mesiánico, en la cuestión de que esta santa Convocación es una sombra profética de las cosas por venir. Es por este motivo que lo encontramos descripto y enunciado tantas veces en los evangelios, cartas y en el libro de Revelaciones.

Marca el regreso del Mashíaj y la resurrección de los muertos:

1ra de Tesalonicenses 4:16 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Elohim, descenderá del cielo; y los muertos en Yeshúa resucitarán primero.”

Veamos cómo se refleja el Yom HaDin, Día del Juicio:

Mateo 10:15 “De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.”

Mateo 12:36 “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.”

2da de Pedro 2:9 “sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;”

2da de Pedro 3:7 “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”

1ra Juan 4:17 “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.”

Como escribí antes, ¿Les suena familiar?

Yom Kippur

El tema que nos convoca en este capítulo se transforma en un punto controversial en el crecimiento del nuevo creyente. Existen millones de personas que se han formado bajo la atenta mirada de observar, cumplir y guardar los mandamientos. Pero por otro lado tenemos también a cientos de creyentes provenientes del cristianismo. Estos por lo general han sido educados en la falsa convicción de un liberalismo que los conduce a pensar que “Dios no exige nada” o que “no hay que cumplir nada porque Jesús ya lo cumplió por nosotros” o “no tenemos que hacerlo porque no estamos bajo atadura”.

¡Qué equivocación trágica!

Mezclando textos y conceptos se ha tergiversado la libertad otorgada por el Mashíaj, como una licencia para pecar deliberadamente.

Se han malversado los fondos espirituales que han sido puestos en nuestro tesoro espiritual, sobornando a las Escrituras para que digan lo que el pecador desea.

Pensemos por un instante que escribo que ahora es lícito robar, tomar la prenda ajena con violencia, o que digo que es lícito tomar cuanta mujer deseo y consigo para mí. O si ahora escribo que Dios se engrandece cuando codicio la vivienda de mi prójimo. Por supuesto todo lector saltaría de su lugar y me acusaría de promover el pecado. Pues bien qué me dice la carta de Juan acerca de lo que pecado es, 1ra de Juan 3:4

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.”

No aclararé ahora el mal uso de la palabra castellana “ley”, sólo aclararé que se refiere en este caso a la Toráh. Como escribo siempre será motivo de otro estudio.

Entonces si pecado es infringir lo que la Toráh nos manda, entonces no hacer algo que nos dice que hagamos, cuando las circunstancias sociales, históricas y personales lo permiten, será infringir esa Toráh.

Por ejemplo, usando las palabras del Apóstol:

“Todo aquel que asesina, infringe la Toráh, pues el asesinato es infracción de la Toráh” Esto lo sabemos porque en Éxodo 20: 13 dice “No asesinarás”

“Todo aquel que aflige una viuda o un huérfano, infringe también la Toráh, pues afligir una viuda es infracción de la Toráh” Esto lo sabemos porque Éxodo 22:22 dice “A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.”

 

Entonces avancemos un poco más, qué nos dice Levítico 23: 26 al 32 “También habló YHWH a Moisés, diciendo: A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de YHWH vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis.

Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.”

¿Es o no es un mandato de YHWH para que se cumpla? Qué habría escrito Juan a este respecto:

“Todo aquel que no observe que “a los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH”, infringe también la ley; pues no observar lo que prescribe el capítulo 23 de Levítico es infracción de la ley.”

Debo reconocer que a muchos de mis hermanos les resulta una carga, ¿El cumplir este mandamiento? No, el tener que explicar una y otra vez a los lectores de la Biblia que hay que hacer la voluntad de Dios.

Pero es que esto es así también por voluntad de Dios, quien permitió circunstancias históricas que hicieron que el cristianismo en general perdiera la brújula, perdiera la orientación de los caminos del Altísimo.

Y entiendo que esto también fue necesario para mantener el velo sobre la Casa de Judá hasta el final de los tiempos. Escribo esto porque creo que si el cristianismo en general hubiese observado, hubiese cumplido la Toráh, el velo sobre Judá no habría sobrevivido hasta ahora. Jamás un judío podría haber aceptado a un Mesías judío que rechazara los mandamientos dados por YHWH a Israel y a los judíos. Y es por eso que hasta estos tiempos Judá rechaza al Jesús que promueve el cristianismo. Porque yo también lo rechazo. Porque el Jesús que promueven algunos, lejos de ser el mismo YHWH Menor que reconcilia en su ser a la Casa de Israel que se extravió, es un personaje salido de las cuevas satánicas de Roma, que niega todo lo hermoso que YHWH brindó a su Pueblo. Por otro lado acepto al Yeshúa judío, observante y cumplidor de la Toráh que entregó su vida por mis transgresiones a esa Toráh y derramó su sangre en cruz.

 

Retomando el hilo conductor, es claro que este es un mandamiento para ser cumplido. Pero como escribí antes, es necesario siempre observar las circunstancias históricas, sociales y personales que nos rodean. Pues por ejemplo este mandamiento tiene un componente que no puede llevarse a cabo:

“y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH”

No tenemos Templo, el mismo fue destruido por los invasores en el año 70 de la EC, tal cual fue anunciado por nuestro Redentor. Entonces ese aspecto del mandamiento no aplica.

Qué ocurre con el resto, se nos dice:

“tendréis santa convocación…” Esto es posible de ser realizado, los hermanos que tengan una congregación donde reunirse lo harán para hacer tefilot (oraciones) juntos y apoyarse mutuamente. Pero si no tienen con quien congregarse NO IMPORTA. Basta ya de la tontería de usar como latiguillo el pasaje que nos dice en Hebreos 10: 24-25

”… Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”

Querido amigos ese pasaje no es una excusa para reunirse en cualquier lugar con tal de tener una congregación. El que en su lugar no tenga otros hermanos con los cuales reunirse lo hará solo. Puedo resultar polémico con esto, pero resulta sospechoso que se haga hincapié en que las personas se memoricen una oración de una carta dirigida a un grupo de hermanos en particular y no se mencionen tan siquiera pasajes como el que estamos viendo del libro de Levítico.

El capítulo 23 de Levítico también prescribe:

“afligiréis vuestras almas”.

No haré etimología ni estudios lingüísticos. Sólo aclararé que esto significa ayunar. No comer ni beber durante Yom Kippur. De nuevo aquí entran en la cuestión las condiciones personales, pues si la persona es menor de edad o tiene una condición física que le impide ayunar, o debe tomar medicamentos, esta parte del mandamiento no debe cumplirse.

Quien tenga las condiciones físicas adecuadas deberá cumplir con ello.

Una cuestión importante a tomar en cuenta es que este es un Día de Reposo especial, es un shabbatot, un día en el cual está prohibido realizar cualquier tipo de trabajo:

“…Ningún trabajo haréis en este día… cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis…”

¿Tengo que explicar algo…?

 

Una pregunta que puede surgir es si es para cumplir en estos tiempos o si es para cumplir fuera del territorio de Israel:

“estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis…” Bueno, creo que el mandamiento es muy claro y se explica a sí mismo:

No trabajar en Yom Kippur, desde la tarde del 9no día. No comer ni beber. Abstenerse de tener relaciones sexuales. Abstenerse de cualquier tipo de celebración

Corresponde entonces que escriba un poco sobre qué significa este Día tan sagrado para nosotros.

Para aquellos que llevamos este entendimiento en cuanto a la observancia de la Toráh, es innecesario explicar la grandiosidad de este día. Sabemos que es el día más sagrado e importante del año.

Pero cuando en estas latitudes se le explica al nuevo creyente surgen algunas dificultades. Esto es porque la mayoría proviene del cristianismo. Conforme a las dos grandes vertientes que esta religión tiene en América, o proviene del catolicismo romano o proviene de la iglesia evangélica en sus distintas presentaciones.

En el catolicismo romano si alguien preguntase cuál es el día más importante del año, se puede tener como respuesta que es la Pascua o quizás navidad. En la situación personal un católico practicante podría responder el bautismo, la comunión, o el día de su casamiento.

En cuanto al evangélico este respondería que no hay un día especial en el año, que “para el Señor todos los días son aptos para recibirlo”. En su situación personal diría que su día más importante fue “cuando aceptó al señor en su corazón”, o el “día que se bautizó”, o quizás algún otro.

Para nosotros, los israelitas, y para los judíos, para toda la Congregación de Israel, para nuestra historia, para YHWH, no hay un día más especial y sagrado que Yom HaKippurim.

Pero quizás podría surgir la pregunta, tomando en cuenta que Yeshúa en Pesaj entregó su vida por mis pecados reconciliándome en la cruz con el Padre ¿No debería ser Pesaj el día más importante?

La respuesta es No. Por dos motivos muy importantes. En primer lugar porque toda la Toráh, los Profetas, los escritos históricos, todo el llamado nuevo testamento y la propia existencia de Nuestro Pueblo, marcan que El Día de Expiación es el más importante, esperado, sagrado, protegido, etc.

 

Y en segundo lugar porque Pesaj ya ocurrió. Sí, ya aconteció, ya pasó, se terminó. Si bien en cualquier momento nos podemos acercar a ese sacrificio que nos reconcilió con el Padre, por la Fe en la sangre derramada de Yeshúa, ello ya pasó.

Desde aquí envío un mensaje a mis hermanos católicos que celebran Pesaj cada año como si Yeshúa muriese cada año en la cruz. Que no comen carne el día viernes creyendo que esa es la voluntad del Padre para no mancillar la carne del Mesías. Pascua ya aconteció, ya pasó, terminado. El Mashíaj no sigue colgado en la cruz. Cuando murió fue quitado de la estaca de ejecución, fue llevado al “sepulcro nuevo” por Nicodemo y José de Arimatea, luego resucitó y ascendió a los cielos.

Es más, para que muchos se enteren, Pentecostés ya pasó, se terminó. Si bien podemos tener un encuentro y una relación profunda y personal con Rúaj HaKodesh, la Fiesta de Shavuot ya aconteció.

Las Fiestas de la Primavera ya acontecieron. Tenemos dos problemas, por un lado un grupo de personas cristianas que siguen atadas a fiestas que ya ocurrieron y tuvieron su cumplimiento mesiánico y profético, los católicos. Y por otro lado un grupo de personas que no tienen nada de lo hermoso que las santas convocaciones nos dan. Así como rescatamos las raíces profundas de nuestra Fe, es necesario declarar al mundo que todavía estamos a mitad de camino. Se ha cumplido una parte, pero no nos perdamos el resto del libro, no perdamos el resto de la película.

Y en el camino que resta un día es importantísimo: el Día de Expiación o Día del Perdón.

Yom HaKippurim no escapa a la regla de ser “sombra”. El Día del Perdón o Día de Expiación es también una sombra profética de algo que va a ocurrir.

La duda que al nuevo creyente le suele sobrevenir es esta: si Yeshúa pagó por nuestros pecados en la cruz en Pesaj ¿Por qué es necesario otro día de perdón de pecados?

Esta es una buena pregunta, aunque por desgracia pocas veces la hacen.

Lo que sucede es que en Pesaj y en Yom Kippur ocurren dos cosas diferentes.

En Pesaj existe una liberación personal del pecado, la obligación familiar del sacrificio del cordero y la colocación de su sangre en las puertas en Egipto, son simbólicas de la liberación personal del pecado que cada persona debe experimentar al seguir a Yeshúa como su Señor. Representando en Egipto al mundo con sus apetitos y tentaciones. Por eso es que el nuevo creyente realiza el bautismo identificando a Yeshúa como su Señor y Salvador, rechazando al mundo (representado en Egipto) a su amo (satanás) y al pecado (manifestado en los apetitos de la carne).

 

Pero en Yom HaKippurim lo que se produce es una reconciliación nacional. Ya no es solamente el hombre individual que se libera de la transgresión sino que comprende la tan ansiada liberación y reconciliación de toda la Congregación de Israel. Oficiando el Sumo Sacerdote como intermediario entre YHWH y Su Pueblo.

A lo largo de la Toráh vemos la relación que hay entre los pecados personales y los pecados de toda la Congregación. La relación entre el actuar personal y la responsabilidad de Israel, el pecado nacional, de la congregación. Aquí el cordero carga sobre sí con toda la carga, el peso del pecado de Israel.

Considero que por los alcances de este libro, de enseñanza de conceptos básicos para los nuevos creyentes en la Fe, es suficiente con lo explicado acerca del Día del Perdón. Invito a indagar al lector en el Libro de Revelaciones, Apocalipsis, donde encontrará el momento en el cual la Humanidad toda tendrá su Yom Kippur.

La Fiesta de las Tiendas o Tabernáculos

Pocas celebraciones hebreas son tan poco conocidas como la Fiestas de los Tabernáculos dentro del mundo cristiano. Ello no deja de sorprender por cuanto debiera ser una de las celebraciones, o convocaciones más hermosas que todo cristiano debiera observar.

¿Por qué escribo esto?

Porque en esta ocasión, en esta celebración, recordamos uno de los eventos más maravillosos de nuestra historia, como creyentes en Yeshúa. Qué evento es ese: el nacimiento del Mashíaj. El nacimiento de Yeshúa.

Pero ¿Cómo, acaso no nació la noche del 24 de diciembre?

Si yo preguntase a cualquier cristiano por qué dice que nació el 24 de diciembre, quizás obtendría respuestas como estas: porque esa fecha se celebra navidad y navidad quiere decir según su origen en latín (Nativitas) nacimiento, en este caso del Señor. Bueno responder que el gato se llama gato porque a todos los animales similares les decimos gato no es una respuesta. Decir que sabemos que nació el 24 de diciembre porque ese día celebramos la navidad no es una respuesta que se pueda catalogar de tonta, porque directamente no es una respuesta. Y aunque parezca increíble, es la mejor respuesta que gran parte del pueblo de Elohim puede dar.

 

Una respuesta más seria y hasta respetable es la que un católico daría: festejamos el 24 de diciembre el nacimiento del Hijo de Dios porque así lo determina la tradición de la iglesia. Bien, ahora sí, esto está mejor fundamentado. Errado, sí, pero más serio.

Lo que es difícil a veces de entender es por qué el mundo protestante en general, y el evangélico en particular, siguen los dictados de la iglesia católica romana, aceptando esa fecha como válida.

Poniendo las cosas en claro: Yeshúa no nació el 24 de diciembre. En otro libro explicaré quién realmente nació en esa fecha.

Yeshúa nació la noche entre el 14 y 15 del mes Séptimo del calendario hebreo. El cual en el calendario gregoriano usado en la actualidad en todo el mundo, corresponde en el año 2015, por ejemplo, al mes de setiembre.

Sé que para el nuevo creyente esto es una gran novedad. Pero es algo que todo judío observante, aun cuando no fuese seguidor de Yeshúa conoce. Es más, es algo que muchísimos católicos saben. ¿Y por qué no lo dicen? Porque el peso de la costumbre y tradición dentro del catolicismo romano son muy grandes. Además no les parece evidentemente algo de gran importancia. Celebrar la “Misa de Gallo” que acontece luego de comer en “nochebuena”, esperando la llegada del 25 de diciembre, para ellos es más importante que la verdad.

Como escribí, explicaré estas cuestiones en otro libro.

Volviendo a lo que nos compete hoy, durante la Fiesta de Sukkot o de los Tabernáculos, todo el mundo judío celebra la santa convocación prescripta en Levítico, lo cual hacemos. Pero además, nosotros, los israelitas que observamos la Toráh, pero que además reconocemos a Yeshúa, celebramos también su nacimiento.

Sukkot es el plural de la palabra hebrea femenina Sukáh (הכּסֻ Strong. 5521). La cual

quiere decir tienda, guarida, refugio temporal, tabernáculo. Ello se corresponde con el

griego skene (σκηνή Strong. 4633). De similar significado.

¿Dónde encontramos la Fiesta de Sukkot?

Levítico 23: 34 al 36 “Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a YHWH por siete días.

El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.

Siete días ofreceréis ofrenda encendida a YHWH; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.”

 

Levítico 23: 39 al 43 “…a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a YHWH por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de YHWH vuestro Elohim por siete días. Y le haréis fiesta a YHWH por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo YHWH vuestro Elohim.”

Luego de la solemnidad y seriedad de la convocación del Toque de la Trompeta y el Día de Expiación. Ahora se nos entrega un tiempo de felicidad. Con una primera obligación: regocijarse.

La palabra que ha sido traducida como regocijar es el hebreo ָמחשׂ (samaj Strong. 8055)

lo cual nos habla de alegrarse, regocijarse, despreocuparse y todos los sinónimos que se puedan ocurrir para expresarse esa sensación. Esto corresponde al griego εὐφραίνω (eufráino Strong. 2165) de similar definición.

Escribo esto por cuanto muchas veces, en la euforia de celebrar las cosas conforme al mandato, en el rigor de tratar de hacer las cosas tal cual Él las manda, nos olvidamos de este punto que es el crucial: hacer las cosas con alegría. Quisiera que recordemos un pasaje de Deuteronomio 28: 47- 48 “…Por cuanto no serviste a YHWH tu Elohim con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare YHWH contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.”

Creo que no es necesario que explique lo que ocurre por no servirlo con alegría.

Por qué hago hincapié en este punto. Porque nuestros paisanos judíos rabínicos, a través de su Halajá (principalmente la recopilación de las leyes talmúdicas) han complicado las cosas. Invalidando como siempre la premisa de Deuteronomio 4:2

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHWH vuestro Elohim que yo os ordene.”

Han agregado exhaustivas indicaciones acerca de cómo debe hacerse esta celebración. Daré un ejemplo. ¿Para qué hacemos tabernáculos, Sukkot, en esta ocasión?

“…para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto…”

 

Entonces ¿Con qué hacemos estos tabernáculos, estas tiendas?

Los hacemos así “… tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos,…”

El mandamiento es sencillo. Levantamos una tienda, un toldo, y lo embellecemos con ramas de palmeras, sauces, etc.

Pero qué nos dicen los judíos rabínicos. Que la sukká debe estar hecha con 4 paredes, tener una entrada a uno de los costados abierta. Que el techo debe estar hecho con ramas que permitan ver las estrellas. Que el primer día de la celebración de sukkot debe hacerse una oración especial tomando en las manos un manojo de ramas de las 4 especies: etrog (cítrico), lulav (rama de palmera), hadasim (ramas de mirto), y arabot (ramas de sauce). Que además el etrog debe ser tomado en la forma que crece (con el ápice hacia arriba). Pero que al principio se lo toma de la manera opuesta. Se hace una bendición especial y luego se lo da vueltas. Que esto se hace porque la bendición se recita antes del cumplimiento del mandamiento. Y si se hiciera de otra forma se habría cumplido el mandamiento antes de decir la bendición. Que además la bendición que se dice es “al netilat lulav” (que nos has mandado asir el lulav) pero antes de ello se recita la bendición “sheheheyanu” (por haber llegado vivos a esa ocasión). Pero que si ha ocurrido el primer día de sukkot en Shabbat no se hace esa última bendición, sino al día siguiente. Que además bla, bla y otro poco de bla, bla, bla. NO TRATE DE ENTENDER TODAS ESTAS TONTERIAS. ES TODO UN INVENTO. NADA DE ESTO DICE LA TORAH.

Recordemos lo que dijo Yeshúa de la halajá de los fariseos (de los cuales el judaísmo rabínico es su continuador en la actualidad):

Mateo 23:4 “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.”

Vers. 13 “¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.”

Nosotros no cerramos el Reino de los Cielos. Sino que este se ha acercado. Como fieles seguidores del Único Rabí, Yeshúa  buscamos la simpleza de la Toráh.

Entonces repito el mandamiento es sencillo. Levantamos una tienda, un toldo, y lo embellecemos con ramas de palmeras, sauces, etc. Tranquilamente puede servir un gazebo y le ponemos a los costados paredes hechas con ramas, o le hacemos paredes con sábanas o telas. O también quien tenga una carpa de camping puede usarla. O si no clavemos cuatro postes a la tierra, colguemos sábanas y hagamos una tienda. Su

 

creatividad será recompensada. Si vivimos en un departamento en altura y tenemos balcón, cerremos la caída al vacío con ramas, con cuidado para que no vayan a caer sobre alguien, o colguemos sábanas. Si tenemos un patio cerrado pongamos una sábana como techo, o tiremos alambre de un lado a otro del patio. Usemos la imaginación, nuestro esfuerzo será recompensado.

En última instancia, si no disponemos de lugar alguno. Hagamos una pequeña sukká como maqueta o diorama y coloquémosla sobre la mesa, y contemplemos cómo vivieron nuestros antepasados en el desierto.

El primer día, si las circunstancias laborales lo permiten, hagamos Reposo, es un shabbatot. Eso sí, haga que ese día sea especial. No se olvide que en Sukkot nació Yeshúa, debería celebrarlo con mayor fervor que lo que ha hecho cada año en este mundo pagano con la navidad.

Sobretodo festéjelo con alegría. Esa es mi enseñanza principal. En un próximo libro escribiré más en profundidad sobre el significado de la festividad. Pero lo importante ahora es que se haya comprendido el valor de esta celebración. Algún día Él volverá en las nubes y los que estemos acostumbrados a seguir sus disposiciones. Las Santas Convocaciones nos encontraremos preparados para recibirlo.

 

El Octavo Día

Ya he aclarado que nos encontramos en la explicación de las Santas Convocaciones que aún no han tenido el cumplimiento que tuvieron las de la primavera. La Santa Convocación conocida como Shminí Atzéret no es una excepción.

Esta se encuentra preceptuada en Levítico 23:36 “…el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a YHWH; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.”

También en Números 29: 35 al 40 “El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis.”

El versículo de 29:35 en hebreo se lee “Bayom HaShminí Atzeret” y es de allí de donde surge el nombre hebreo de la Santa Convocación del Octavo Día. Explicar pormenorizadamente los aspectos de cada una de las llamadas fiestas excede el marco de

 

este libro de divulgación. Por lo que recomendamos al lector que continúe con los libros siguientes donde explicamos con otra profundidad cada uno de los temas tratados. Sólo diré en esta ocasión que la Santa Convocación de Shminí Atzeret tiene su relación con el octavo milenio de la humanidad. En este aparece la Nueva Jerusalén y la Torá se modifica, al ser cambiados el cielo y la tierra. Junto a ello toda la Creación es modificada.

A modo de cierre

En los pasados capítulos hemos visto cómo se desarrolla paulatinamente la explicación de los fundamentos de nuestra Fe. No ha sido necesario recurrir a fuentes externas a la Biblia. Tan solo nos hemos adentrado en aspectos históricos que en cualquier enciclopedia pueden consultarse.

Tampoco ha sido necesario recurrir a la autoridad de algún autor en particular. Por lo general en occidente se comete el abuso al escribir de recurrir a la autoridad de otros para respaldar lo que se expone. De esa forma tenemos escritos donde se dicen frases tales como “según dice tal autor…” o “como podemos leer en el libro de…”. Sin embargo todo lo expuesto se sostiene por sí mismo, sólo apoyado en las Santas Escrituras.

Esto nos lleva a entender algo muy importante: la verdad siempre estuvo ahí. Entonces por qué nadie la vio antes.

En Argentina tenemos una frase “es muy fácil hablar con el periódico del lunes” Esto significa que una vez que las noticias ya han ocurrido y son publicadas es muy fácil dar una respuesta. O bien cuando ya han acontecido las cosas es muy fácil decir qué se hubiera hecho o qué debió haber hecho el involucrado.

Y así también ocurre con la verdad bíblica.

Estamos en los tiempos del fin y es claro que la mayoría de los acontecimientos ya han ocurrido. La historia bíblica ya se ha desenvuelto y solo resta el último acto de esta gran escena cósmica. Sólo restan los últimos eventos, el apocalipsis. Cuando el apóstol Pablo escribe que un velo caía sobre la casa de Judá para que los gentiles pudiesen ingresar todavía no se había producido la gran división que hoy tenemos entre los creyentes en Yeshúa y los judíos que no creen en Él. Pero esto es un hecho para nosotros.

Si quien leyó este libro se ha tomado el pequeño trabajo de leerlo a conciencia, buscando los versículos citados y analizándolos por su cuenta, ha visto que las conclusiones se

 

desprenden solas de la propia Biblia. La respuesta al por qué estas cosas no se han dicho o visto antes, es porque todavía no era su tiempo. Todavía no había llegado el tiempo en que esta revelación fuese posible.

Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

Daniel 12:3-4 “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad. Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin.”

Entonces, una vez que hemos entendido el mensaje podremos preguntarnos qué debemos hacer. ¿Se trata de crear una nueva religión? Entendemos que no, en todo caso se trata de recrear el Camino que el Mesías y sus Apóstoles nos indicaron. Se trata de leer a conciencia las Escrituras, estudiarlas, ver qué nos enseñan y andar como el anduvo. Se trata de relacionarnos con hermanos que ya han comenzado a transitar esta senda estrecha. Podremos equivocarnos, podremos quizás dar pasos a veces a tientas. Pero si permanecemos firmes en la Confianza y Fe que Él nos ha dado podremos tener la certeza de que Él mismo nos guiará y cuidará para que nuestro pie no tropiece en piedra.

Te invito a que seas una oveja, que dejando de estar perdida, sea parte del Israel que regresa.

Que YHWH te bendiga y te guarde, que haga resplandecer su rostro ante ti. Shalom

Ricardo.

 

 

Fin